Educar con amor estimula el desarrollo cerebral de los niños

Es necesario tenerlo claro: el amor nunca hará que un niño se malcríe, si un bebé llora no lo hace por manipular a los padres. Educar con amor y respeto es el mejor modo de favorecer el desarrollo cerebral de nuestros hijos. Porque el cariño constante y sin fisuras es el mejor alimento y la única raíz que nos permitirá dar al mundo personas felices.

No todos nosotros somos entendidos en materia de neurología infantil. Nadie nos ha enseñado cómo crece y se desarrollan esas estructuras que día a día, darán forma a ese órgano poderoso con el que nuestro hijo interaccionará con el medio. Ahora bien, algo que como mamá y que como buen papá sabes bien es que deseas lo mejor para ellos, y que el amor es el mejor instrumento con el que canalizar tus emociones para darle lo mejor.

Sin embargo, y aquí llega uno de los problemas más clásicos en lo que a educación y crianza se refiere, hay quien lleva a un extremo poco pedagógico el aspecto de la crianza o la gestión emocional. De hecho, no hace mucho que enfoques como el clásico “método Estivill” nos recordaba que era mejor no atender el llanto del niño por la noche o incluso que criar con apego era sinónimo de malcriar.

Volvemos a lo dicho al inicio: debemos tener claro que el amor nunca hará que un niño se convierta en un manipulador, el cariño nunca sobra, nunca molesta o entorpece. Debemos desarrollar un amor sabio, paciente e intuitivo. De hecho, basta con recordar algo muy sencillo: un bebé no solo necesita alimento para crecer, necesita el afecto de sus padres también para madurar.

Entendiendo el desarrollo cerebral de los niños

No hace mucho te hablamos sobre el tema de la neuroeducación infantil. Tal y como te señalamos en su momento el término “neuro” está de moda y pone a nuestro alcance datos e información muy valiosa sobre nuestro cerebro, sobre por qué somos como somos o reaccionamos como lo hacemos.

Es por tanto una herramienta de poder, y aún lo es más en lo que al campo infantil se refiere. Entender los siguientes principios nos demostrará una vez más que el amor es el mejor combustible en la vida de un niño.

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Al nacer un bebé tiene millones de neuronas, pero muchas desaparecen

Estamos seguros de que has oído muchas veces aquello de que cuando un niño llega al mundo dispone de millones y millones de neuronas listas para conformar esa especialización cerebral.

Bien, hay unos matices sobre el desarrollo cerebral de los niños que conviene saber:

  • A pesar de que nacemos con millones de células neuronales todas ellas son pequeñas y en su mayoría sin conectar  a las diferentes partes del cerebro.
  • Un niño necesita interacciones continuas para que empiecen a crearse conexiones. Una caricia es una nueva conexión neuronal, un beso, una abrazo, las palabras, el calor de la piel materna e incluso el olor de la propia mamá genera maravillosas conexiones para que poco a poco cada estructura neuronal se “configure” con más fuerza.
  • Este cableado neuronal se construye con ese contacto cotidiano con el medio. Se crea toda aun arquitectura en la cual, el amor es el mejor arquitecto.
  • A medida que el cerebro se va especializando, hay neuronas que se destruyen porque no se han conectado.
  • A su vez, si un niño no recibe bastante estimulación, si se le descuida, si se obvian sus lloros o sus necesidades emocionales, modelamos un cerebro donde el miedo y la inseguridad son dos pilares constantes. 

El 90-95% del desarrollo del niño sucede en los 5 primeros años de vida

educar con amor para favorecer el desarrollo cerebral

Es lo que María Montessori llamó también periodo sensible. Desde que un niño nace hasta los 5 años tendrá la máxima potencialidad para favorecer su desarrollo cerebral.

  • No debemos caer en el error de aprovechar este época para iniciarlo  de forma temprana e intensa en la lectura, la escritura o en un nuevo idioma. No es una prioridad.
  • Será positivo, desde luego, pero nunca lo haremos hasta el punto de que pierdan su infancia o de que pasen todo el día sin nuestra cercanía. Es un error.
  • La auténtica prioridad es invertir en cariño, en apego seguro, en ese amor que favorece su autoestima. Hacerlo no hará que se malcríe, lo que hará es conseguir que su cerebro y en especial estructuras como el hipotálamo o la corteza cerebral, relacionadas con las emociones o la toma de decisiones se afiancen con más fortaleza.

El cerebro humano es un órgano relacional

educar con amor para favorecer el desarrollo cerebral

Hay quien piensa en el cerebro humano como esa máquina que, a modo de ordenador, nos permite ser hábiles en matemáticas, lengua, música… Debemos entender que, por encima de todo, el cerebro es una entidad que ha avanzado gracias a la interacción social.

  • Sin amor, nos apagamos. Sin cariño nos sentimos alejados de la sociedad, de nuestro grupo social. Cae la autoestima y se desarrollan conductas de desapego, y a veces hasta de hostilidad.
  • Recuerda siempre que el cerebro de un niño crece de detrás hacia delante y de dentro a fuera. Es decir, las estructuras cerebrales que se desarrollan en primer lugar son las relacionadas con las emociones.

Así pues… ¿por qué no alimentar a los niños con amor?  No lo dudes, lo estás haciendo muy bien.

Imágenes cortesía de Steve Hanks

 

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