Juegos de antes para niños en una era de tecnología

En una era tecnológica como la actual, fomentar los juegos tradicionales infantiles, es responsabilidad de quienes crecieron con ellos
Juegos de antes para niños en una era de tecnología

Última actualización: 01 abril, 2022

Los juegos de antes para niños en una era de tecnología son como la aguja en un pajar: Hay que buscar mucho para poder encontrarla.

Hoy día cuando hasta durmiendo estamos bombardeados por la era digital y tecnológica, cuando adonde quiera que vayamos nos acompañan las máquinas y nos sentimos “perdidos” si por un momento nos desconectamos de la red… resulta inaudito pedirle a un niño que, así como así, se interese por los juegos de antes.

Para esto, primero, hay que mostrarle cuán beneficiosos y divertidos pueden ser.



Los juegos de antes

El juego del escondite, hacer burbujas de jabón, ponerle el rabo al burro, el tesoro escondido, el juego del gato y el ratón, carrera de sacos… ¿qué es eso?

Como en Eres mamá somos amantes de la memoria histórica, los juegos viejos, las actividades al aire libre y la ejercitación del cuerpo; y con el objetivo de que tu hijo nunca te haga una pregunta como la anterior, nos gustaría recordarte dos de los juegos infantiles de antaño que, seguramente, ocupaban tu tiempo cuando eras niña.

Si por algún momento se te saltan las lágrimas eso dará la medida de cuán buenos recuerdos tienes de ellos y con cuanta prontitud debes enseñarlos a tu muchacho.

Rememoremos juntas.

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El juego de las sillas

El juego de las sillas era, antiguamente, en algunos países claro está, una de esas actividades que no podían faltar en una fiesta de niños.

Por lo divertida que era convidaba hasta los pequeños más sumisos.

Recuerdo que para llevar a cabo el juego de las sillas eran necesarias casi tantas sillas como niños fueran a participar, menos una.

Por ejemplo: si jugaban 20 niños había que buscar 19 sillas.

Todos los asientos se ponían al centro de una habitación espaciosa de manera tal que se formara un círculo con ellos.

Había que pegar el borde derecho del espaldar de una silla con el borde izquierdo de otra y así sucesivamente.

Los niños se ponían delante de las sillas bordeando la circunferencia que ellas habían formado. Un adulto se encargaba de poner en la “grabadora” una canción bien movidita y al escucharse las primeras notas había que bailar.

Quien no supiera bailar no tenía por qué salir del juego; lo importante era que los niños se fueran desplazando alrededor del círculo de sillas y que cada vez que la música parara cada uno corriera a sentarse en alguno de los asientos.

Como es lógico, uno de los participantes siempre quedaba fuera.
Entonces dicho niño era eliminado, se sacaba una silla del círculo, los muchachos bordeaban la circunferencia, se ponía la música y otra vez a bailar hasta que la música parara nuevamente.

Al final del juego siempre quedaba una silla y dos niños y ganaba quien pudiera sentarse en el asiento.

MUSICA

El juego del limbo

El juego del limbo era otra actividad popular en las fiestas de niños que podía implicar a los adultos.

Recuerdo que era sumamente divertido ver a todo el mundo intentar pasar por debajo de la vara a la vez que iban bailando.

En el juego se empleaba una vara recta sujetada por ambos extremos para que no se moviera. Los competidores tenían pasar por debajo de ella mientas bailaban al compás de la música.

Por supuesto, la meta no era fácil de conseguir. Por debajo de la vara había que pasar de frente y con la cara mirando al cielo.

Cuando pasaban todos los competidores la vara se bajaba un poco más y así sucesivamente hasta que todos los niños fueran cayendo al piso y solo quedara uno que se convertía en el vencedor.

La gallinita ciega

Para este juego se necesitan mínimo 4 jugadores y un máximo de 12. Antes de comenzar se establece un área de la que no deben salirse los participantes. Todos se toman de las manos haciendo un círculo y se elige uno que será la “gallina ciega”.

Se le vendan los ojos con un pañuelo y en coro le dicen: “Gallinita ciega qué se te ha perdido”. A lo que la gallinita responde “Una aguja y un dedal”. “Da tres vueltas y los encontrarás”.

Acto seguido se sueltan de las manos y la gallinita un poco desorientada por las vueltas sale a tratar de pillar a uno de los niños.

Si logra tocar a uno deberá con el tacto reconocer su identidad y, si lo lo logra, habrá otra gallinita ciega.

La Rayuela

Este juego se conoce en muchas partes y en cada una las reglas son distintas. Tiene además muchos nombres, Hopscoth en EEUU e Inglaterra, Tuncuna en Bolivia, Sambori en la Comunidad Valenciana o Xarramca en Catalán. Como te decía, son muchos.

Para comenzar se dibujan 8 cuadros en el suelo y dos semicírculos, la tierra donde inicia y el cielo donde termina.

Por turnos se tira una piedra plana en la casilla 1 y se va subiendo hasta llegar a 8. La piedra tiene que caer en la casilla que corresponda y el jugador tiene que recorrer todas las casillas saltando en un pie sin tocar las líneas ni pisar la casilla donde está la piedra.

Cuando llegue a las casillas 7 y 8, si es que la piedra no está en una de ellas, puede pisar con los dos pies y dar un giro de 180° y volver al inicio. Recoger la piedra desde la casilla anterior, saltarla y completar el recorrido.

Gana quien termine todo el viaje -de la Tierra al Cielo y del Cielo a la Tierra- casilla a casilla. Pïerde su turno si pierde el equilibrio y pisa con los dos pies o una línea. Debe esperar una nueva oportunidad, y seguir en la casilla por la que iba al ocurrir la infracción.

El gato y el ratón

Para iniciar todos los jugadores se cogen de las manos hasta formar un círculo. Dos participantes, que no hacen parte de la cadena, están uno dentro del círculo (el ratón) y el otro afuera (el gato).

El gato tiene que intentar atrapar al ratón quien huye pasando por debajo de los brazos de los niños que lo ayudan levantando la cadena y bajándola para evitar que el gato entre.

Todo esto sucede mientras cantan:

Ratón que te pilla el gato,
ratón que te va a pillar,
si no te pilla esta noche,
te pillará al madrugar”

Si dos de los que están agarrados se separan, pasarán a ser gato y ratón. Y cuando el gato atrapa al ratón, este será ahora el gato, mientras que el ratón será el primero en dejar pasar al gato, quien después de tanto correr ahora será parte de la cadena. ¡Y vuelta a empezar!



Juegos de antes para niños en una era de tecnología

La importancia de los juegos tradicionales como parte de la memoria de los pueblos, se extiende a su contribución a la educación física escolar. La autonomía, el trabajo en equipo y el liderazgo son parte de los valores que ayudan a fomentar, al mismo tiempo que benefician el desarrollo corporal.

Por su parte, preocupada por las tendencias a la mundialización y estandarización de las culturas, la Unesco reconoce que los juegos y deportes tradicionales son un medio de preservar y asegurar la perennidad y diversidad del patrimonio mundial de la cultura del deporte al servicio de la humanidad.

Siglos de tradición y memoria oral lo confirman

La investigadora María Regina Öfele se preguntaba, si valía la pena ahondar en estos juegos y refrescar así la memoria lúdica de un pueblo, comunidad o generación, “en una sociedad industrializada, frente a un avance apabullante y arrasante de la electrónica”.

Y la respuesta es sí, vale la pena. Porque el niño crece sano y fuerte al aire libre, corriendo y divirtiéndose, cantando y bailando en compañía de otros niños. Y el juego de antes permite precisamente eso, que los movimientos se coordinen apuntando a un objetivo superior y trascendente.

Mamá, ten en cuenta que juegos de antes como los que te ayudé a recordar pueden ser una buena herramienta para incentivar a tu hijo el interés por las actividades al aire libre.

Al ser tú la experta en ellos te dará también la oportunidad de estar más tiempo a su lado y compartir en familia las horas de ocio.

En la era tecnológica en la cual vivimos tu niño se siente más atraído por los avances de la ciencia y la técnica y todos los beneficios que estas le brindan, que por las actividades que se jugaban en tu niñez. Eso es normal.

Sin embargo, en tus manos está la posibilidad de que se interese por esos y otros esparcimientos que, al día de hoy, también ayudaron a que te convirtieras en la persona que eres.

Tu hijo puede hacer suyos los juegos que una vez ejercitaron tus músculos, hicieron volar tu imaginación y despertaron nuevas emociones en la niña que fuiste antaño.

Qué bueno sería eso ¿verdad?

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  • Cordero, L. H. G., & Jarrín, S. A. (2021). Los juegos tradicionales en la educación física como método de desarrollo de las capacidades coordinativas. Revista Arbitrada Interdisciplinaria Koinonía, 6(2), 234-257. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7953209
  • Öfele, M. R. (1999). Los juegos tradicionales y sus proyecciones pedagógicas. Lecturas: educación física y deportes, 4(13), 1-15. Disponible en este enlace.
  • Stevenson, R. (2021). Los juegos tradicionales como medio para fortalecer la autonomía, el trabajo en equipo y el liderazgo en la escuela: Traditional games as a means of strengthening autonomy, teamwork and leadership at school. Revista Académica Internacional de Educación Física, 1(1), 14-20.