Beneficios del juego al aire libre

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicopedagoga María José Roldán al
05 Febrero, 2020
Las habitaciones cerradas jamás podrán competir con el exterior. Los niños necesitan disfrutar del aire libre para un buen desarrollo integral.

Los beneficios del juego al aire libre van más allá de la dotación que un ambiente donde corre el viento le ofrece a los pulmones. Los juegos al aire libre significan autonomía, libertad, alegría… son el espacio ideal para fomentar nuevas amistades y darles a los niños la oportunidad para crecer sanos y tener un buen desarrollo emocional.

El juego al aire libre es vital para aquellos niños demasiado pasivos  que carecen de relaciones con otros niños de su misma edad. Sin embargo, muchas madres sienten que en los espacios abiertos pierden el control de sus hijos, por eso los limitan: les prohíben salir o los invitan a otros juegos que pueden realizar dentro de casa.

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¿Por qué los padres prohíben que sus hijos jueguen al aire libre?

En contra de un buen desarrollo emocional, el hecho de que muchos padres  prohíban a sus hijos salir de casa y jugar al aire libre, incluso en lugares dispuestos para tal fin como los parques, tiene dos causas fundamentadas por el miedo. Las dos causas principales son la violencia y los accidentes de coche (atropellos), entre otros.

La violencia

Por desgracia, vivimos en una sociedad donde existe violencia. Diariamente somos bombardeados por noticias que hablan sobre la muerte, el rapto, o el tráfico de menores. El uso de armas blancas y de fuego, las riñas callejeras…

Ante alertas así, los padres sienten miedo y piensan que sus hijos podrían ser víctimas de cualquier tipo de violencia cuando pasan tiempo jugando en la calle o al aire libre sin su supervisión constante.

Los accidentes de coche o atropellos

Las imprudencias que se cometen en la vía: exceso de velocidad, los efectos del alcohol mientras se conduce y el violar las normas viales hacen que los padres vean la pelota que se escapa a la calle y el coche que pierde los frenos como una secuencia que nunca se borra de la mente.

Sin embargo, pese a lo antes expuesto, el juego al aire libre tiene muchas ventajas que son necesarias explotar. Los niños necesitan jugar al aire libre, socializar, disfrutar de lo que la naturaleza y las experiencias les ofrecen… Siempre con normas y límites establecidos para que sepan cómo actuar.

Beneficios del juego al aire libre

Los niños que juegan al aire libre disfrutan de los siguientes beneficios:

  • Se ejercitan físicamente.
  • Se sienten más felices.
  • Exploran y conocen el mundo que les rodea.
  • Liberan las presiones del estudio y las reglas que puede haber en casa.
  • Se sienten más seguros de sí mismos.
  • Ponen en práctica y desarrollan sus habilidades.
  • Socializan con otros niños.
  • Aumentan su autoestima.
  • Están en contacto con la naturaleza.
  • Viven experiencias enriquecedoras.
  • Experimentan autonomía e independencia.
  • Descubre el sentimiento de libertad.
  • Su creatividad aumenta.
  • Aprenden a compartir en su socialización con los iguales.
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Lo que no debes olvidar del juego al aire libre

El juego al aire libre significa una gran oportunidad para potenciar el desarrollo físico y social de los niños. Las actividades al aire libre estimulan el que se practique ejercicio físico: correr, saltar, caminar… De esta forma, el juego en los exteriores combate la obesidad infantil y el abuso de pantallas.

Ahora bien, es importante que en las actividades infantiles al aire libre estén presentes los mayores, lo mismo para compartir el juego como para estar al tanto de los peligros y alertar a los menores.

Los padres no deben poner las reglas y las exigencias de casa; deben permitirles a los niños que experimenten, que aprendan de sus errores. Lo que no pueden faltar como hemos comentado más arriba, son las normas y los límites que los niños deben seguir.

Los niños deben saber qué se espera de ellos y cómo deben actuar en situaciones de peligro, como qué hacer si se les acerca un desconocido, cuándo deben pedir ayuda o cuáles son las situaciones de peligro que deben evitar. Todo esto lo aprenderán solo si los padres les advierten antes. 

Aquí los adultos deben escuchar, observar y aceptar, siempre que no signifique un peligro, la decisión y el deseo de los niños. El respeto hacia la curiosidad y los intereses de los niños es fundamental, siempre teniendo en cuenta su seguridad pero sin caer en el peligro de la sobreprotección.