Pedagogía Waldorf: 5 claves educativas

Goizane · 27 diciembre, 2017
La pedagogía Waldorf crea un ambiente libre y cooperativo, sin exámenes y apoyado en las habilidades artísticas y manuales para que los niños evolucionen equilibradamente.

Este método es uno de los sistemas educativos alternativos más conocidos actualmente. La pedagogía Waldorf fue desarrollada a principios del siglo XX. Proviene de la investigación y enseñanzas del filósofo alemán Rudolf Steiner, que buscaba un aprendizaje basado en el desarrollo apropiado a cada rango de edad. Es decir, se trata de una educación equilibrada y adaptada a la evolución de cada niño.

Su metodología promueve la formación de las capacidades propias e individuales. Pero la importancia no radica únicamente en los contenidos estudiados, sino también en los procesos para llegar a ellos. Para ello, divide el desarrollo educativo en cuatro etapas con diferentes actividades educativas.

Las 5 claves educativas de la pedagogía Waldorf

“En la vida, más valioso que el saber es el camino que se hace para adquirirlo”

-Rudolf Steiner –

El método Waldorf es bastante peculiar, y ha encontrado por ello muchos detractores. Propone un sistema de enseñanza mucho más libre que el tradicional, considerando las disciplinas académicas secundarias, pues evaluar a un niño por su nivel de conocimiento puede afectar a su autoestima. Veamos las claves de la educación Waldorf:

Neuronas espejo y educación: la interacción favorece el aprendizaje.

  1. Se potencia el desarrollo de las habilidades artísticas y la imaginación. Según la pedagogía Waldorf, estas habilidades, expresión natural de los niños, son la mejor vía para desarrollarse y adquirir conocimientos.
  2. No hay exámenes. Evitando la estandarización de los alumnos, este método busca promover la motivación y evolución de cada alumno, protegiendo su autoestima. Al avanzar según su propio ritmo, los niños disfrutan más del aprendizaje y descubren mejor sus intereses.
  3. Cada niño crea su propio libro de texto. Siguiendo los principios del punto anterior, no hay libros de texto. Cada alumno, a partir de su trabajo diario y sus experiencias personales, confecciona su libro personalizado.
  4. El ambiente escolar es una prolongación del hogar. No se trata solo de sus colores cálidos, espacios abiertos con mucha naturaleza y juguetes fabricados a mano. Un tutor los acompaña en cada etapa, creando lazos con alumnos y familiares para comprender y ayudar a los niños de la mejor manera posible.
  5. Se promueve la enseñanza – y aprendizaje – libre, espontánea y natural. La interacción del alumno con su entorno es fundamental. No se limita la enseñanza a la instrucción de unos conceptos, sino al “cómo” de los mismos, motivando a los alumnos para que formen su propia opinión del medio en el que se desenvuelven.

Las etapas de la pedagogía Waldorf

Al igual que ocurre en otros sistemas educativos, en la pedagogía Waldorf la enseñanza comienza desde la Educación Infantil. Esta etapa, marcada por los primeros pasos de los niños, busca especialmente un ambiente seguro, cariñoso y estructurado en el que puedan experimentar.

Aprenderán a través de la imitación y el juego, con actividades insertadas en un contexto coherente y familiar para ellos. Así, además de desarrollar sus habilidades motoras, aprenderán a relacionarse y cultivarán la creatividad, imaginación e iniciativa. También adquirirán buenos hábitos de memoria, orden y, sobre todo, curiosidad y disfrute del mundo natural.

El ciclo educativo en 12 cursos

Este ciclo generalmente se divide en 6 años de Primaria, 4 de Secundaria y 2 de Bachillerato. Sin embargo, en la pedagogía Waldorf la Primaria dura 8 cursos y la Secundaria y Bachillerato 2 cada uno. Cada una de estas etapas estará centrada en diversas actividades que se adapten al desarrollo de cada niño.

“Todo lo que el niño aprende en sus años escolares debería poder extenderse a su vida práctica”

-Rudolf Steiner –

La Educación Primaria buscará que el niño comience a descubrir el mundo, alimentando su interés y entusiasmo. El aprendizaje conceptual se dará de manera artística, priorizando los procesos, capacidad de transformación y comprensión global.

El orientador en el centro escolar tiene una serie de tareas.

Por otra parte, en Secundaria el aspecto principal es motivar a los alumnos para que sean capaces de formular sus propios puntos de vista. En vez de limitarse al “qué”, a aprender un concepto, explorarán el “cómo” se ha llegado al mismo, o se puede llegar. Así, las actividades en el aula estarán centradas en la experimentación e investigación, con más trabajos científicos, precisos y objetivos, pero sin olvidar las artes.

Finalmente, en los años de Bachillerato, de elección, pueden escoger entre las modalidades de Bachillerato tecnológico, de ciencias sociales, humanidades y artístico. La importancia de esta fase radica en que será la que muestre a los adolescentes cómo pueden actuar en el mundo, esto es, cambiarlo en vez de dejarse llevar. Las actividades combinarán los estudios con prácticas tanto de trabajo industrial como social.