Enseña a tu hijo el lenguaje de las flores

El amor por las flores, y la habilidad de expresarse a través de ellas, es una de las pasiones más bellas que puedes transmitirle a tu hijo.
 

El lenguaje de las flores es ese mensaje subliminal que comunica lo que las palabras no siempre son capaces de decir. Es una disciplina antiquísima que, aunque no tiene la misma significación de antaño, todavía se usa en nuestros días.

Enseña a tu hijo el lenguaje de las flores. No solo con el objetivo de ampliar su intelecto, sino también como forma de proveerlo de una gracia que lo ayudará a ser galante en sus relaciones sociales. 

El lenguaje de las flores

En la antigüedad las flores fueron una noble vía para expresar gratitud, esperanza y otros tantos sentimientos. A través de los siglos, el lenguaje de las flores se fue transmitiendo de cultura en cultura y generación tras generación.

Se dice que cada flor tuvo y tiene un significado específico. La rosa de color amarillo, por ejemplo, indica amistad. También la rosa, pero en este caso la blanca, simboliza una mezcla de sentimientos. La margarita significa pureza. El clavel, nobleza. El lirio, inocencia. La gardenia, alegría. La acacia, elegancia. La belladona, sinceridad.

La amapola blanca es sinónimo de consuelo. La begonia, cordialidad. El crisantemo, eternidad. El girasol, adoración. El jazmín blanco, amabilidad. El crisantemo rojo, te quiero.

Si tu hijo desea demostrar simpatía por otra persona puede agasajarla con un ramo de magnolias. Si su intención es expresar su agradecimiento es recomendable que regale farolillos o dalias de color malva. Y si pretende mostrar su admiración por alguien puede obsequiarle una camelia roja o un girasol de color naranja. Para la paz una flor de olivo. Para la belleza un hibisco, alelí, peonia o una orquídea.

 
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Pero, además de la especie a la que pertenezca, el color de una flor también tiene un mensaje que dar. El color azul transmite confianza, armonía, equilibrio y amistad. Las flores rojas significan pasión y amor. El rosado es muestra de ternura. El amarillo supone alegría, risa y energía. Las flores de color blanco transmiten una gran pureza, calma y paz.

Una forma de expresar sentimientos

Como habrás notado, regalar flores es una excelente manera de expresar sentimientos. Las especies florales se marchitan pocos días después de cortadas pero constituyen un excelente obsequio para dar a cualquier persona.

Aunque ellas son efímeras, la dedicación y el cuidado al seleccionarlas se quedan para siempre. Enseña a tu hijo a regalar flores prestando especial atención a cuál elegir. Hazle ver la importancia que tienen las flores con su belleza, aroma y color para el estado emocional de los seres humanos.

Un ramo de flores que venga de las manos de un amigo no solo va a servir para adornar una habitación o relajarnos mientras lo observamos. También supone una remembranza de que somos estimados y queridos por alguien. Las flores animan, levantan el ánimo y transmiten algún tipo de afecto por otra persona.

 

Transmite a tu hijo el amor por las flores

Cuando puedas, háblale a tu hijo sobre la importancia de las flores y su significado. Invítalo a comprarlas juntos, preparad un bonito adorno floral con ellas y acompáñalo a que lo regale a una vecina que estime. Si tu hijo es tímido esto le ayudará a abrir muchas puertas y a romper con no pocas barreras emocionales.

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Alienta a tu hijo a regalar flores en los aniversarios (cumpleaños, día de las madres, día de los padres….) pero, sobre todo en días inesperados. No importa la fecha, cualquier momento es bueno para recibir y regalar flores.

Si tenéis espacio cultivad plantas ornamentales en casa que, cuando florezcan, embellezcan y armonicen el lugar donde vivís. Esto puede convertirse en un interesante y entretenido pasatiempo y quizás hasta en un proyecto de vida y un futuro como agrónomo, biólogo, botánico…

Otra aspecto importante es ejemplo que ofreces a tu hijo. Si el niño ve que papá y mamá se regalan flores entre ellos y a otras personas, se sentirá inspirado a hacer lo mismo. Si observa cómo todos, tanto quien regala como quien recibe, se muestran felices y sonrientes tras este acto, apreciará los bonitos afectos que transmite este gesto.

 

Y, por supuesto, regala flores a tu niño. Cuando quieras premiarlo por algo o, simplemente, cuando desees recordarle cuánto lo amas. Él, más que nadie, merece recibir este tipo de agasajo.

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