3 claves para enseñar a los niños a expresar sus sentimientos

Enseñar a nuestros hijos a comunicarse emocionalmente puede que no sea una tarea fácil pero será algo que nos ayude a apoyar el desarrollo de sus potenciales habilidades emocionales y cognitivas innatas.

Así, al ofrecer a nuestros niños este tipo de educación emocional le ayudaremos a ser feliz y a encaminar su desarrollo como persona. Por eso aprovechando la información que su entorno le otorga podemos ayudarle al niño expresar cómo se siente.

Debemos saber que si no les enseñamos esto, nuestros hijos podrían volverse excesivamente vulnerables a los conflictos tanto internos como externos. Por eso a la hora de “capacitarlos” para la vida es importante que aprendan a traducir sus sentimientos en palabras.

La naturaleza de la comunicación emocional

A un niño que comienza a hablar le resultará muy complicado expresar los sentimientos, por lo que muchas veces tendrá berrinches. Por su parte, gracias al desarrollo de la neocorteza cerebral, un niño de 5 años que ya ha adquirido el lenguaje necesario sí que estará en disposición de concretar algo más sobre sus emociones.

Sin embargo, comprender y comunicar los sentimientos y la capacidad para hacerlo son cosas muy distintas. Por eso es importante que para adquirir el hábito de expresarse los niños se críen en un ambiente en el que los sentimientos se expresan y examinan abiertamente.

 

Veamos a continuación algunas sencillas claves para hacer que nuestros niños sean duchos en esto:

1. Elabora un diccionario de los sentimientos

Para comenzar podemos pedirle a nuestros hijos que nombren todos los sentimientos que se les ocurran. Anotaremos cada uno de ellos en una página en blanco y los ordenaremos según el alfabeto.

Una buena manera de facilitar esta labor es hojear fotos instantáneas de revistas (no posadas) y preguntarles a nuestros hijos qué creen que está sintiendo cada persona en ese momento. Entonces la escribimos en la hoja y le pedimos que nos diga en qué momentos se ha sentido así.

Si esto le resulta difícil al niño podemos ofrecerles ejemplos nuestros, invitarles a hacer dibujos (niños pequeños) o hacerse una foto expresando cada emoción (niños más mayores).

Diccionario de los sentimientos

2.Juegos de sentimientos

Los niños se vuelven más conversadores si utilizamos los sentimientos para jugar. Se trata de analizar nuestro día a día e innovar.

Si viajamos mucho o de camino al colegio hay muchos coches podemos aprovechar las letras de las matrículas para formar palabras que evoquen sentimientos. Por ejemplo, si vemos las letras AM y el niño dice AMOR le ofreceremos puntos que a final de la semana puede canjear por una comida especial o algo que le resulte gratificante. Estos términos tenemos que planteárselos previamente.

También como jugar con los colores y los estados de ánimo que evocan. Con las fotografías y los cuentos y los sentimientos que evocan, etc.

Juego de las emociones

3. Jugar sin ponerle palabras a los sentimientos

Aprender a sentir es el primer paso para poder describir cómo nos sentimos. De hecho, la comunicación no verbal es más del 50% de la comunicación emocional, por lo que debemos poner especial énfasis en esto. Os damos algunas ideas:

  • El juego del sonido apagado (de 7 a 12 años)

Para jugar a este juego tenemos que grabar un programa apropiado para la edad y mostrárselo a nuestro niño con el volumen apagado. Entonces le pediremos que nos describa cómo cree que se siente cada persona del vídeo.

Podemos detener la cinta cada vez que él quiera. También podemos otorgarle puntos cada vez que sepa describir de qué forma una postura, una expresión facial o un gesto puede revelar un sentimiento.

Este juego puede durar 15 minutos y podemos otorgar un máximo de 15 puntos que puede canjear por algo previamente convenido o, simplemente, ganar el juego.

Niño con corazón pintado

  • Las charadas de sentimientos (desde los 6 años)

Con un grupo de tres o más niños o miembros de la familia tenemos que formar un mazo con unas veinte tarjetas de emociones. El miembro más joven deberá coger una carta y representar el sentimiento sin palabras durante al menos 3 minutos.

La persona que adivina el sentimiento conservará la tarjeta y seguirá jugando. Así, quien obtenga la mayor cantidad de tarjetas será el ganador. Cuando los niños aumenten su destreza con este mazo se deberán añadir sentimientos nuevos y más sutiles.

 

  • Adivinar el sentimiento (Entre los cinco y diez años)

La idea es leer y grabar una oración simple cinco veces cambiando el tono de voz  para que refleje un nuevo sentimiento. Por ejemplo “Dejé mis libros en el coche” como si estuviera triste, alegre, enfadado, atemorizado o preocupado.  Cada acierto será un punto. El niño deberá hacer lo mismo con otra frase.

 

  • Vamos a describirnos con sentimientos (entre los cinco y los doce años)

Es importante que los niños aprendan a explorar sus propios sentimientos y a expresarlos a través del rostro y del cuerpo creando un diccionario sobre cómo se expresan las emociones de manera no verbal.

Para esto necesitaremos una cámara de fotos instantáneas, hojas sueltas de papel y una carpeta. Si al pedirle al niño que haga una mueca para expresar un sentimiento le cuesta, entonces podemos hacerles preguntas que les ayuden a evocar. Por ejemplo: Te sientes enfadado cuando tu amigo Juan te molesta, ¿verdad?

Si aún así le cuesta le podemos pedir que se mire al espejo y moldee su rostro hasta que parezca enfadado. Entonces le haremos la foto y la colocaremos en la carpeta para después pedirle que escriba en esa hoja todas las veces que experimentó ese sentimiento concreto.

Utilizar este tipo de estrategias nos ayudará a conseguir que nuestros niños comprendan los matices de la comunicación emocional y no huyan de ella, ya que como sabemos sentir es indispensable para ser una persona completa y feliz.

Fuente bibliográfica consultada: La inteligencia emocional en los niños. De Shapiro E. Lawrence

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