7 consecuencias de una mala alimentación en los niños

La alimentación en los niños es uno de los aspectos más importantes en su desarrollo. Los padres somos responsables de proporcionarles los nutrientes necesarios, además de crear en ellos unos buenos hábitos alimenticios.
7 consecuencias de una mala alimentación en los niños
Saúl Sánchez Arias

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez Arias.

Última actualización: 12 mayo, 2022

Si los niños comen mal, viven mal. Esta frase de Henrietta Fore (directora ejecutiva de UNICEF) resume a la perfección las consecuencias que puede tener una mala alimentación en los niños. 

Estas se pueden revelar a través de problemas en su desarrollo, bajo rendimiento escolar, inactividad o una mayor propensión a padecer gripes y resfriados. Sin embargo, también les pueden afectar en el largo plazo, predisponiéndolos a padecer más patologías crónicas en su edad adulta.

Una dieta adecuada en la niñez, con presencia de todos los nutrientes necesarios, es clave para prevenir dificultades en el futuro. Conocemos cuáles son estos riesgos y cómo promover una buena alimentación en los más pequeños.

La mala alimentación en los niños, un problema actual en muchas sociedades

Desde el momento en que nacen, asegurar a los niños una dieta sana, variada y adecuada a sus necesidades es uno de los pilares para una buena salud. Con ella se aportan la energía y nutrientes indispensables para garantizar su crecimiento y su salud presenta y futura.

Los hábitos alimentarios se adquieren en la edad infantil y pueden determinar muchas prácticas futuras. Además, también determinan el metabolismo en su edad adulta y las posibilidades de padecer un gran número de enfermedades.

A día de hoy, un número elevado de niños sufre dificultades derivadas de una dieta inadecuada. El estudio Estado Mundial de la Infancia 2019: niños, alimentos y nutrición revela que uno de cada tres niños en el mundo está desnutrido o sufre sobrepeso. Ambas manifestaciones son resultado de una alimentación deficitaria, con carencias o insana.

Está claro que esta situación tiene repercusiones negativas en los niños, del mismo modo que una dieta sana y equilibrada les aporta beneficios. Pueden aparecer retraso en el crecimiento, un peso insuficiente, dificultades en la concentración, peor rendimiento escolar, alteraciones en la piel o problemas de visión.

Aparte de todos estos síntomas y dificultades que pueden surgir en su día a día, también aumenta el riesgo de aparición de otras enfermedades y problemas de salud más graves. De todo ello se deriva la necesidad y urgencia de preocuparse tanto por la cantidad cómo por la calidad de las dietas infantiles.

Problemas derivados de una mala alimentación en los niños

Como acabamos de comentar, aportar una alimentación insuficiente, por encima de sus necesidades o con alimentos poco nutritivos; es negativo para la salud durante la infancia. La desnutrición y el sobrepeso pueden conllevar alguno de las siguientes problemáticas. 

1. Peso y talla fuera de los valores normales

Por exceso o por defecto, la malnutrición acarrea serios daños en el organismo. El peso y la talla fuera de los valores normales son una de las consecuencias de una mala alimentación en los niños.

Como resultado de ello, otros aspectos pueden verse afectados. Podrían aparecer hipertensión arterial, osteoporosis, enfermedades renales y del corazón, según un artículo publicado en la revista “Pharmacological Research”.

 

El peso y la talla fuera de los valores normales son una de las consecuencias de una mala alimentación en los niños.

2. Falta de hierro

La falta de hierro es una deficiencia nutricional que puede desembocar en anemia. Si sucede a una edad temprana y no se le pone remedio, sus efectos sobre el desarrollo intelectual y físico de los niños podrían llegar a ser irreversibles.

Se podrían ver afectados su desarrollo psicomotor, así como su desempeño en las áreas emocional, cognitiva y social. Además  acorta la capacidad de analizar y entender y podría conllevar dificultades en el aprendizaje.

Este y otros déficits nutricionales también desencadenan apatía, falta de energía y debilidad. Esto puede desembocar en problemas para concentrarse y su rendimiento en el colegio puede verse afectado. Además la fatiga física les impide realizar ejercicio de manera normal.



3. Hipotonía o debilidad muscular

La debilidad muscular, conocida como hipotonía, es una consecuencia de la mala alimentación en los niños. Tristeza, palidez, cese del crecimiento y llanto débil son algunos de los síntomas. El bajo rendimiento físico y escolar es otro riesgo. En los bebés se manifiesta con un retraso en la llegada de los primeros pasos.

Además, es necesario recordar la necesidad de garantizar el aporte proteico de la dieta para favorecer el crecimiento y la regeneración muscular, según un estudio publicado en la revista “Food & Function”.

“La falta de control sobre el tipo de alimentos que ingieren es una de las causas de una mala alimentación en los niños”

4. Caries

Otra de las consecuencias de la mala alimentación en los niños es la aparición de caries. Esta alteración dental puede aparecer por un exceso de carbohidratos y azúcares simples en la dieta. Sin embargo, la disminución en los nutrientes esenciales también promueve su aparición.

Múltiples estudios asocian la deficiencia de vitamina D con la aparición de caries en la infancia. La mayor fuente de esta vitamina es la transformación cutánea de luz solar, por lo que tomar sol durante las primeras horas del día puede ser de utilidad. Además, el huevo, el hígado de pescado y la leche también son una buena fuente de vitamina D.

5. Debilidad del sistema immunitario

La desnutrición afecta también el sistema defensivo del organismo. La función de barrera se ve amenazada y, como resultado, los patógenos pueden entrar con más facilidad.

Del mismo modo se ve comprometida la capacidad de los pequeños de hacer frente a estos virus o bacterias una vez ingresan en el cuerpo. Por esto, un niño con problemas de nutrición tiene más posibilidades de desarrollar infecciones de todo tipo.

6. Obesidad desde la infancia

El sobrepeso en los niños se manifiesta en un aumento rápido de peso y dificultad para el desplazamiento. Puede ocasionar desórdenes hormonales, diabetes, aumento del colesterol, alteraciones óseas, complicaciones respiratorias y hepáticas.

La falta de control sobre el tipo de alimentos que ingieren es una de las causas de una mala alimentación en los niños. Cuando se abusa de alimentos envasados, embutidos, refrescos, comidas rápidas con exceso de grasa, dulces y frituras, las consecuencias llegan rápido.

El exceso de carbohidratos, grasas y proteínas acarrea serios problemas para la salud de los niños, por eso deben suministrarse con mucha moderación.

7. Enfermedades no transmisibles

Bajo este paraguas se agrupan una serie de patologías como las cardiovasculares (ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares), algunos tipos de cáncer o diabetes. Entre otras de sus múltiples causas se encuentra la dieta pobre o inadecuada.

 

Muchos niños no están dispuestos a comer determinados alimentos.

¿Cómo promover la buena alimentación en los niños?

Las consecuencias de una mala alimentación en los niños son muy severas y generan daños importantes a largo plazo. En este sentido, promover la buena alimentación en los niños es fundamental para garantizar un aporte adecuado de nutrientes.

Una de las mejores ideas es incorporar las frutas, verduras y vegetales a la alimentación del niño desde una edad temprana. La alimentación complementaria debe iniciarse a los 6 meses de edad y puede incluir una gran variedad de alimentos que le aportan nutrientes al bebé.



Es importante que los niños reciban lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida y se continúe amamantando al menos hasta los 2 años. La leche materna contiene todos los nutrientes que el niño necesitará en esta etapa de su vida.

Por otro lado, es normal que los niños sientan cierta aversión a algunos alimentos alrededor de los 4 o 5 años. En estos casos, lo ideal es hallar alternativas que contengan las mismas vitaminas y minerales. Otra opción es incluir los vegetales en las comidas sin que el niño los note o hacerlo de forma creativa a través de papillas, purés, compotas o cremas.

Otros aspectos que deben tenerse en cuenta para ofrecer una alimentación adecuada son los siguientes:

  • Consumo adecuado de proteínas, indispensables para la formación de la fibra muscular. Estas deben estar presentes a lo largo del día y provenir de fuentes de origen vegetal y animal. Entre las mejores opciones se encuentran las legumbres, los huevos, el pescado o la carne magra. 
  • Los carbohidratos también deben aportarse en su justa medida. En esta edad son necesarios ya que los niños tienen una elevada demanda energética. Sin embargo no conviene abusar en cantidad y ofrecer granos integrales, tubérculos, frutas y verduras de forma prioritaria.
  • Una dieta con grasas en exceso podría derivar en sobrepeso. En cambio su déficit acarrea falta de vitaminas A, D, E y K. Durante la infancia (y en la edad adulta también) se deben aportar lípidos provenientes del pescado azul, el aceite de oliva, los frutos secos, el aguacate o los huevos.
  • Es importante evitar o restringir al máximo la ingesta de bebidas azucaradas y energéticas, la bollería, las galletas, los productos con mucho azúcar añadido o las chucherías.

La mala alimentación tiene consecuencias sobre la salud de los niños

Las consecuencias de una mala alimentación en los niños pueden ser permanentes. La alimentación variada y equilibrada en la infancia determina una existencia sana y prolongada. Cueste lo que cueste, incluir en la dieta de los niños alimentos de todos los grupos es indispensable para que se desarrollen de manera adecuada.

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