¿Cómo actuar cuando el niño rechaza a uno de sus padres?

06 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
Son varias las causas que pueden hacer que un niño rechace a alguno de sus padres. Te contamos por qué sucede y cómo puedes actuar al respecto.

Por suerte o por desgracia, los niños más pequeños son transparentes con sus intenciones y preferencias, ya que no entienden aún de normas sociales. Sin embargo, cuando el niño rechaza a uno de sus padres, estos pueden sentirse heridos, confusos o preocupados.

En realidad, no es poco frecuente que, a lo largo de su desarrollo, el pequeño muestre ciertas preferencias entre sus progenitores por diversos motivos. Y, en muchas ocasiones, se trata de algo normal.

Si conocemos las distintas etapas evolutivas por las que atraviesan bebés y niños, podremos comprender mejor este tipo de comportamientos. No obstante, cuando el rechazo es intenso y persistente, puede que haya de fondo razones de peso que no debemos ignorar. Por ello vamos a profundizar más en este asunto en las siguientes líneas.

¿Por qué el niño rechaza a uno de sus padres?

Padre hablando con su hija sobre cómo afrontar la pérdida de un amigo.

El momento evolutivo

Desde que el niño nace hasta que cumple, aproximadamente, dos años de edad, se establece el vínculo de apego con su principal figura de referencia, generalmente, la madre. Ella es su cuidadora principal, quien le provee de alimento, afecto y protección.

Para el pequeño, este vínculo es vital, ya que depende de la adulta para su supervivencia. Por ello, es común que tienda a sentirse ansioso si lo separan de ella y que suela rechazar a otras personas, incluso al propio padre. Este comportamiento es más frecuente a partir de los ocho meses y es algo esperable que no supone un problema. Con el tiempo, el bebé ganará en seguridad e independencia, y este comportamiento desaparecerá.

La llegada de un hermano

El rechazo también puede dirigirse hacia la madre, especialmente tras el nacimiento de un segundo hijo. El primogénito puede sentirse desplazado por las atenciones que la madre (lógicamente) presta al bebé.

Así, puede reaccionar pidiendo la presencia y los cuidados del padre y mostrando cierto recelo y reticencia hacia la madre. Al igual que en el caso anterior, a medida que el pequeño crezca, esta conducta irá disminuyendo y retornará a la buena relación con la madre.

Las dinámicas familiares

En otros casos, los adultos sí que somos responsables cuando el niño rechaza a uno de sus padres. Es común que esto suceda en aquellas familias en las que uno de los padres se ocupa casi por completo del pequeño y el otro está prácticamente ausente, física o emocionalmente. El vínculo desarrollado con el primero es fuerte e intenso, mientras que con el segundo es casi nulo. Por ello, no es de extrañar que el niño prefiera estar con aquel progenitor que le dedica tiempo y afecto.

También puede ocurrir al contrario. En ocasiones, uno de los padres pasa todo el día fuera trabajando y, cuando llega, solo desea jugar y disfrutar con sus hijos. Así, delega toda la responsabilidad de imponer límites y disciplina en el otro, quien se convierte, a los ojos del niño, en el “poli malo”. Puede suceder que, por este motivo, el infante desarrolle cierta preferencia por quien nunca le regaña.

Padres llenado de afecto a sus hijos en el sofá de casa.

El apego inseguro

Por último, es frecuente que el niño rechace a alguno de sus padres cuando no ha establecido con ellos un apego seguro. Si estos no han sido capaces de satisfacer las demandas físicas y emocionales del bebé adecuadamente, la confianza no se habrá desarrollado. Por lo mismo, es posible que el niño los rechace.

¿Cómo actuar cuando el niño rechaza a uno de sus padres?

En primer lugar, será necesario determinar cuál es la causa del rechazo. Si se trata de un problema de apego o de dinámicas familiares, es conveniente que los padres hagan los cambios necesarios para solventarlo. Así, es importante que ambos desarrollen un apego seguro con el niño y que trabajen como equipo, es decir, que ambos compartan tanto las responsabilidades como los juegos.

Si el origen se encuentra en una de las dos primeras causas que hemos mencionado, no es necesario alarmarse. Se trata de una parte más del proceso evolutivo del niño y solo será necesario proporcionarle tiempo.

Sin embargo, es importante que el padre “rechazado” sea comprensivo y no tome el rechazo del niño como algo personal. Es vital que no reaccione enfadándose o retirando su cariño al pequeño, sino que sea capaz de actuar como siempre y restar importancia a esta conducta infantil, colme de amor al pequeño, como siempre ha hecho.