¿El azúcar hace que los niños estén más nerviosos?

María José · 27 marzo, 2016

Es muy probable que no sea la primera vez que escuchas que los niños que toman azúcar se vuelven más nerviosos, y es que parece que cuando los niños toman azúcar de repente empiezan a correr y a saltar con más énfasis o incluso a llorar si no se les da ese chocolate que tienes en la mano. Pero, ¿realmente está todo tan conectado como para asegurar que el azúcar hace que los niños sean más nerviosos?

No hay evidencias científicas para demostrarlo

Fue en las décadas de los 70 y 80 cuando ganó credibilidad los estudios que afirmaban que el consumo de azúcar originaban los problemas de comportamiento e incluso mencionaban la posible hiperactividad en los niños.

Pero ya en 1995, en la Universidad de Vanderbilt con el pediatra  Marcos Wolraich, donde se revisaron 23 estudios con más de 400 niños y no se encontró ninguna evidencia que realmente afirmase la ya gran extendida creencia que el impacto del azúcar podría tener una influencia negativa en el comportamiento y en la cognición de un niño.

Incluso en esta misma década y gracias a los psicólogos Richard Milich y Daniel Hoover tomaron un enfoque diferente para pode responder a esta pregunta tan popular entre los padres. Estudiaron a 31 niños, los cuáles habían sido etiquetados por parte de sus padres como “niños sensibles al azúcar”.

Tenían entre 5 y 7 años y los investigadores le dijeron a la mitad de sus madres que sus hijos habían consumido azúcar (siendo mentira) y a la otra mitad la verdad. Los padres que pensaban que sus hijos habían tomado azúcar los clasificaron como muy nerviosos o hiperactivos y les criticaron el comportamiento con mayor severidad.

Todo esto les llevó a la conclusión a estos dos psicólogos que el vínculo entre el azúcar y el comportamiento únicamente está basado en las expectativas de sus padres, y no en el azúcar realmente.

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El contexto influye para creer que el azúcar estimula

El contexto influye enormemente para creer que el azúcar estimula a los niños y que les vuelve más nerviosos, pero no es la realidad. Si los niños están tomando pasteles y caramelos en las fiestas (de cumpleaños, de la escuela o en otros eventos festivos), es posible que ciertamente los niños estén más nerviosos, pero no por el azúcar consumido si no por la misma alegría y excitación del evento que están viviendo, ¡se están divirtiendo como niños! ¡Nada más que eso!

También hay que tener en cuenta que en las fiestas los niños comen chocolate y éste está lleno de estimulantes como la cafeína y la teobromina, algo que sin duda les puede hacer estar más nerviosos, pero que en este caso nada tiene que ver con el consumo de azúcar.

Cuidado con la adicción al azúcar

Pero aún sabiendo que el azúcar no les hace a los niños más nerviosos, sí que les puede causar adicción. Son muchos adultos que hoy en día se sienten totalmente adictos al azúcar, y necesitan consumirlo para sentirse bien. Esto sin duda, es un problema que se debe tratar con los nutricionistas porque consumir demasiada azúcar puede causar graves problemas de salud.

A los niños les puede pasar exactamente igual, si todos los días les proporcionas azúcar en su dieta, lo más probable es que acabe pidiéndote azúcar para tomarlo cada día, algo que debes evitar.

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La importancia de una dieta sana y de hacer ejercicio

El azúcar es una parte diaria de la dieta de muchas familias hoy en día, pero es necesario que se tome conciencia de que su consumo en exceso puede causar problemas en la salud. Que el azúcar no sea el causante del comportamiento nervioso de los niños (y sí más el contexto), no es una excusa para poder dar todo el azúcar que sea a los niños cada día, ¡ni mucho menos! Ellos deben aprender a comer de forma saludable y para ello tendrán que concienciarse de qué es una alimentación sana.

En casa se debe potenciar las dietas sanas donde las frutas y verduras ganen peso, y sobre todo, potenciar también el ejercicio físico, ya que los niños “enganchados” a las nuevas tecnologías serán más nerviosos porque no habrán podido moverse y cansarse… y el azúcar aquí, no tiene nada que ver.