Señales del bebé para llamar al pediatra inmediatamente

Cuando se es madre primeriza en ocasiones todo puede parecer alarmante y las visitas al pediatra pueden ser una constante, está claro que si hay algo que te preocupa lo primero que tienes que hacer es acudir a tu pediatra para salir de dudas y saber que tu bebé está bien.

No obstante, hoy queremos hablarte sobre algunas señales que debes conocer, porque si le ocurren a tu bebé tendrás que acudir a tu pediatra inmediatamente.

Tiene las manos y los pies muy fríos

Si los pies y las manos de tu bebé están fríos deberás poner la mano en su torso y fijarte. Si es cálido y rosa entonces no pasa nada.

El sistema circulatorio de tu bebé aún está en desarrollo y la sangre se desvía más a menudo a los órganos y sistemas vitales, porque es donde más se necesita. Por eso las manos y los pies son las últimas partes del cuerpo en el que se tiene un buen suministro de sangre.

Los bebés pueden tardar hasta tres meses para que la circulación se adapte por completo a la vida fuera del útero. Mientras tanto, es común que los pequeños tengan las manos y los pies más fríos de lo normal.

A medida que el bebé empieza a moverse más empezará a mejorar la circulación. Pero acude a tu pediatra si los labios se le ponen morados y no hay manera de que entre en calor.

Pies de un bebé

Sangre en el pañal

Las mismas hormonas maternas que causan la inflamación en los testículos y los labios, también son responsables de que la secreción vaginal de una niña pueda ir acompañado de sangre. No te preocupes si ves una pequeña mancha de sangre en el pañal de tu bebé las primeras semanas de vida.

Este mini período en las niñas bebé solo durarán unos días. A veces parece que la sangre en realidad se puede concentrar en la orina y que parezca más oscura. Pero si la sangre es de color rojo brillante o hay mucha cantidad, entonces deberás acudir a tu pediatra lo antes posible.

Ampollas en los labios

Muchos recién nacidos desarrollan un tubérculo o ampolla de succionar mucho tanto en el biberón o en el pecho de la madre.

En algunos casos, la ampolla puede ser también por haber succionado el pulgar en el útero y también al nacer.

Se formará un callo o ampolla en el labio que deberá desaparecer en poco tiempo, si no lo hace, acude a tu médico para buscar la mejor solución posible.

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Diarrea

Los bebés de menos de tres meses cuando tienen diarrea pueden estar en riesgo de deshidratarse y que la vida se les vaya, por eso es muy importante que si tu bebé tiene diarrea acudir al médico lo antes posible. Pero hay que saber diferenciar lo que es diarrea de lo que no lo es.

Los bebés amamantados suelen tener heces líquidas, de color amarillo mostaza y no tienen forma. Los bebés que se alimentan a través de leche de fórmula puede tener más movimiento intestinales y su color puede ser algo más oscuro pero seguirá teniendo una consistencia entre líquido y blando.

Hay bebés recién nacidos que defecan una docena de veces al día, mientras que otros sólo lo hacen unas pocas veces a la semana. Lo que importa es que el bebé gane peso y que no tenga dolor de barriga o hinchazón.

En ocasiones puede ser difícil distinguir los movimientos normales del intestino causado por diarreas, sobre todo si estás amamantando a tu bebé.

Normalmente los bebés que toman el pecho pueden defecar después de cada comida. Lo mejor es conocer al bebé y saber lo que es normal o no para él (frecuencia, volumen, consistencia…) y si algo cambia, se debe acudir al médico.

Pero si esta señales no se dan en tu bebé pero ves que hay algo que no es normal y que crees que lo debería ver un médico, no te quedes nunca con la duda de saber más sobre ello.

Es importante que si crees que tu bebé llora demasiado, si tiene un color de piel raro o la tiene escamosa, si estornuda mucho, si respira de forma extraña… o si tienes cualquier otra preocupación acude a tu pediatra y sal de dudas.

 

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