Qué es el reflujo en los bebés

María José · 2 diciembre, 2016

El reflujo es algo muy habitual en los bebés, aunque puede ser todo un campo de minas para ti. Aunque gracias al reflujo también puedes saber qué tipos de alimentos se adaptan mejor a tu bebé y cuáles no tanto. El reflujo puede aparecer de varias maneras con diferentes síntomas.

En ocasiones se diagnostica junto con cólicos, pero es necesario que si tu bebé tiene reflujo acudas al pediatra para saber qué le ocurre exactamente y ver qué se puede hacer. Enseguida te darás cuenta de que algo no va bien. Es importante que no te sientas frustrado, el reflujo no significa que tú estés haciendo algo mal en la alimentación de tu pequeño.

¿Qué es el reflujo y cuál es su causa?

El reflujo es simplemente el flujo -o contenido- que sale del estómago hacia el esófago. Esto es debido en los bebés por la inmadurez natural y la debilidad del músculo en la válvula que conduce el esófago hacia el estómago. Esto hará que la alimentación de tu bebé se junte con el ácido gástrico y que será regurgitado de forma involuntaria.

La mayoría de las personas solo reconocen el reflujo si el bebé vomita, pero hay muchos que lo sufren y que no vomitan. La fuerza con el que el contenido del estómago sube hacia el esófago es lo que determina si el bebé vomita o no. Pero existe el reflujo silencioso y el bebé tiene reflujo igualmente.

El reflujo silencioso es cuando el contenido del estómago fluctúa hacia arriba y hacia abajo en el interior del esófago y le causa al bebé un dolor intenso, parece que hace pequeñas gárgaras pero no vomita. Por todo esto puede ser más complicado diagnosticar el reflujo, porque no hay evidencias como puede ser el vómito.

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¿Cuáles son los síntomas típicos de reflujo?

  • Vómito o regurgitación
  • El bebé arquea la espalda o el cuello
  • El cuerpo se pone rígido
  • Irritabilidad o dolor
  • Hipo frecuente
  • Gorgoteo, náuseas, ahogos
  • Capa blanca en la lengua
  • Congestión nasal
  • Mucosa excesiva
  • Tos sibilante -peor por la noche-
  • Le cuesta eructar pero tiene gases
  • Duerme mal
  • Rechazo a la alimentación
  • Come demasiado
  • Llanto inconsolable

Es necesario recordar que hacer un diagnóstico es bastante difícil ya que el reflujo tiene muchos síntomas diferentes y cada bebé es un mundo. Tu hijo puede mostrar señales diferentes a otro bebé pero que ambos sufran de reflujo. No solo las señales externas determinan el reflujo, sino que también el temperamento y la personalidad del bebé te puede dar algunas pistas.

Por ejemplo, algunos bebés pueden gritar de dolor, mientras que otros lo aguantan y ni lloran pero se retuercen o se les pone el cuerpo rígido. Otros pueden vomitar, otros rechazar alimentos… Puede ser muy diferente de un bebé a otro, pero si ves un comportamiento inusual en tu bebé, entonces acude al pediatra.

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Cómo controlar los síntomas

El reflujo no se puede curar, pero los síntomas pueden ser controlados e incluso se pueden prevenir. Es necesario encontrar la solución para aliviar los síntomas al pequeño. Hay tratamientos médicos para reducir la acidez del estómago y así se reducirá el dolor del ardor, pero esto siempre debe mirarlo un médico.

También es necesario encontrar la combinación correcta de leche y medicamentos. Es de vital importancia establecer una buena estructura de alimentación y el sueño, ya que no solo puedes medicar a tu bebé y esperar que todo se solucionará, porque no es así.

El bebé puede haber estado mucho tiempo sufriendo este malestar y puede haber aprendido y asociado comportamientos negativos o de alimentación y sueño. Entonces tendrá que ser reeducado a través de una buena reconstrucción para asociar una buena relación entre el bebé y los alimentos. Una buena rutina de alimentación y siestas puede funcionar junto con la medicación recetada.

Normalmente los bebés superan el reflujo solos cuando su sistema digestivo madura, pero algunos pueden continuar teniendo problemas durante los siguientes años. Es importante un diagnóstico precoz para evitar que hayan efectos negativos a largo plazo, así podrá tener un tratamiento adecuado. ¿Tu hijo ha sufrido o sufre de reflujo? Fíjate en los síntomas que tiene para saber si realmente es reflujo y si debes acudir al pediatra.