Cómo actuar en caso de hipo, fiebre o vómito

Amanda · 24 octubre, 2015

Entre los sustos más comunes que suelen recibir los padres en los primeros meses de vida de su hijo y que se prolongan por varios años, están, sin duda, el hipo, fiebre o vómito; pero estas condiciones también se encuentran entre las más normales, porque son una reacción del cuerpo a algún agente extraño.

 

Aunque no están relacionados entre sí, estos estados son tratados en conjunto porque son la principal causa de alarma en niños sanos. Pese a que el hipo no se puede comparar con la fiebre, porque uno es más grave que el otro, ambos deben controlarse adecuadamente para que no perjudiquen al niño posteriormente.
Uno de los rasgos que tienen estos estados, es que no se pueden prevenir, pues a un niño le da fiebre después que ha sido afectado por algún virus o bacteria que por lo general no sabemos cómo llegó a su organismo.
Por su parte el vomito, también es una respuesta a algún agente que ya se encuentra presente en el cuerpo, y el hipo es un movimiento involuntario que ejerce presión en el diafragma y que comienza sin razón aparente.

En este apartado conoceremos cómo se debe actuar ante casos de hipo, fiebre o vómito

 

Un enemigo peligroso: la fiebre en el niño

Aunque no es una enfermedad en sí misma, la fiebre es un peligroso indicativo de que algo más grave sucede en el cuerpo. Por lo general se presenta en niños pequeños cuando entra en el organismo algún agente patógeno.

shutterstock_57204115

Siempre la fiebre es digna de preocupación, pero solo cuando es persistente y cuando la temperatura se eleva por encima de los 37 grados, estamos hablando de algo más serio.
Las infecciones virales que son muy comunes, en la mayoría de los casos son las causantes de la fiebre; pero estas no son causa de alarma y por lo general no requieren tratamiento.

¿Qué se debe hacer en caso de fiebre?

Dependiendo del tipo de fiebre, el niño puede estar más o menos decaído; por esos hay que observar qué otras señales de malestar presenta.
Una fiebre que supera los 38º, pero es de tipo viral, es normal que desaparezca en un plazo no mayor a 32 horas. Si  persiste por más de dos días, se debe consultar a un especialista.
Mientras el niño tiene fiebre se recomienda:

  •  Disminuir la temperatura corporal por medio de remedios caseros como abanicarlo, desvestirlo y humedecerlo.
  • Controlar la temperatura constantemente.
  • Administrar dosis mínimas de acetaminofén según indicación médica.
  • Algunas madres bañan a sus hijos para bajar la temperatura, esta acción es recomendable solo si se utiliza agua a temperatura ambiente o tibia, pero nunca helada.
  • Darle a beber muchos líquidos.

El vómito en los niños

Es una señal de que existe algún agente patógeno en el organismo, aunque puede estar relacionado a algún elemento que afecta al estómago, en realidad es alarma de virus, la presencia de alguna bacteria o infección en general.
El vómito en niños muy pequeños es un motivo de preocupación para los padres, porque como sabemos, es síntoma de algo mayor y estos no pueden expresar cómo se sienten. Además el vómito puede provocar el ahogamiento del niño.
Pese a que no todas las causas de vómito son graves, es preciso distinguir que la intervención de un adulto o un especialista debe ser inmediata, porque el niño debe ser asistido mientras expulsa el contenido de su estómago.
Es probable que el niño mejore considerablemente luego de vomitar, el problema está cuando se repite por un amplio espacio de tiempo. Por ejemplo, si el niño ha vomitado por más de dos días, es precisa la intervención de un especialista.

 

shutterstock_244410436

¿Cómo manejar el caso de vómito?

  • Regular los horarios de alimentación
  • Procurar que el niño no coma más de lo correspondiente a su tamaño
  • Cuidar la higiene de las manos
  • Ser estrictos con la esterilización de los objetos que entran en contacto con el bebé
  • Cumplir con la limpieza de los alimentos
  • Mantener al niño hidratado
  • Nunca dejarlo solo mientras vomita
  • Estar atentos a cualquier otra señal de malestar, fiebre, pérdida del apetito, dolor o diarrea.

¿Por qué nos preocupamos por el hipo?

El hipo es por lo general transitorio y casi nunca es causado por una condición grave, algún problema de salud preocupante o de cuidado; pero cuando es prolongado puede ser alarma de enfermedades neurológicas, gástricas o metabólicas.
Al bebé le da hipo por las mismas razones que a los adultos, pero a los padres nos preocupamos más porque la contracción de su pequeño cuerpo no parece normal y es excesivamente incomoda para él.

¿Cómo actuar ante un caso de hipo?

Así como es de extraña la aparición del hipo, también lo es su el método para detenerlo; es decir, no se sabe con precisión cuál de las opciones puede funcionar mejor en cada caso.
Para ayudarte a solventar esta inquietud con tu bebé te recomendamos que actúes de la siguiente manera:

  • Evita que el bebé coma o beba demasiado rápido
  • No acostarlo inmediatamente después de comer
  • Acostumbra a sacarle los gases durante la comida y después de esta
  • Facilitar la respiracion adecuada
  • Manténlo hidratado