Qué hacer cuando uno de los dos no quiere tener más hijos

Cuando un miembro de la pareja no desea tener más hijos y el otro sí, pueden generarse conflictos. En este momento será imprescindible la comunicación asertiva y empática entre ambos.
Qué hacer cuando uno de los dos no quiere tener más hijos
Elena Sanz Martín

Revisado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz Martín.

Escrito por Gladys González

Última actualización: 23 marzo, 2022

Una de las diferencias más fuertes a las que puede tener que hacer frente una pareja es cuando uno de ellos no quiere tener más hijos, y el otro sí. Al tratarse de una decisión que deben tomar los dos, será difícil llegar a un acuerdo, ya que uno tendrá que ceder.

Si atraviesas por una situación como esta, queremos ayudarte a superarla. Por ello a continuación abordamos esta situación desde distintos panoramas. 

Posibles causas de las diferencias de opinión

Durante el noviazgo ambos fantasean con la vivienda que habitarán y el número de hijos que criarán juntos. Pero lo cierto es que una vez casados, las expectativas pueden cambiar y quizá alguno de los dos ya no quiera tener más hijos.

Esto sucede básicamente porque ya no se trata solo de imaginar, sino de enfrentar la realidad, con sus responsabilidades y gastos. Así que si antes soñabas tener cuatro hijos, es posible que ahora pienses que no tendréis capacidad de mantener una familia tan grande y vuestros planes deben cambiar.

A pesar de la variable económica, hay mujeres y hombres que se resisten a la idea de no tener todos los hijos que soñaban desde jóvenes. Puede que uno acepte la realidad, pero quizás el otro persista en su intento de tener una gran familia, aunque sepa que no cuenta con la mejor situación financiera.

Cuando se le da la bienvenida al primer hijo, todavía no se perciben las diferencias de opinión. Pero cuando uno de los dos comienza a proponer que ya es hora de encargar el segundo hijo, es posible que el otro no esté preparado y comiencen a surgir dificultades en el matrimonio.



Cuando tú quieres, pero tu esposo no quiere tener más hijos

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La psicóloga familiar Viviana Briceño advierte que, en muchas ocasiones, después del primer hijo la madre quiere que la familia siga creciendo. Mientras, es probable que el padre se detenga a evaluar si la situación económica es apta y prefiera postergar la decisión.

“Los problemas surgen desde el momento en que la mujer quiere embarazarse, pero su esposo manifiesta su desacuerdo. La visión de uno quiere imponerse sobre el otro para demostrar quién tiene la razón. Ambos olvidan que concebir un hijo requiere de algo más que ganas: la condición indispensable es una familia estable y en armonía”, aclara la especialista en planificación familiar.

En estos casos, la mujer puede aventurarse a concebir otro hijo, desestimando la opinión de su pareja, creyendo que el nuevo bebé traerá la alegría que necesita la casa. Pero el efecto del embarazo puede ser el contrario: incrementar las desavenencias e incluso producir una ruptura familiar.

Es posible también que mamá no esté preparada para tener otro hijo, y se sienta presionada por su esposo para concebir de nuevo. Las consecuencias de esto serían negativas y podrían desencadenar un rechazo de la mujer hacia la maternidad.

Cuando tu esposo quiere, pero tú no

Si atraviesas por una situación parecida a la descrita, lo más aconsejable es mantener una comunicación abierta y sincera. Y llegar juntos a la decisión más acertada para ambos. Una que no obligue a nadie a hacer algo que no desea, ni a renunciar a algo que ansía.

Muchas investigaciones refieren la revolución silenciosa de las mujeres, lo que habla de cambios de expectativas y posición social. El modelo de familia en la que el varón proveía ha cambiado en los últimos años; y muchas mujeres no se identifican con el rol preestablecido de “ama de casa”.

Hoy las mujeres están en mejores condiciones académicas y profesionales y la tendencia es a ganar cada vez mayor independencia económica. Esto ha provocado, entre otros muchos factores, que la tasa global de fecundidad media en Europa en 2020 llegara a 1,19 hijos por mujer.

Es que la decisión de no tener hijos revela un distanciamiento de la visión tradicional que definía y enmarcaba a la mujer como madre y a la maternidad como el deseo más anhelado.

Lo que está cambiando es el sistema de valores y tener o no tener hijos es una decisión racional, sujeta a imperativos económicos y profesionales. La realización personal, que antes se visualizaba en la tenencia de un hijo, se está dirigiendo a otros objetivos y respondiendo a otros intereses.

En términos sociológicos se está desnaturalizando lo femenino y lo masculino, al mismo tiempo que se considera irracional que las mujeres estén sometidas a espacios normativos. Hoy la autonomía y la independencia es un tema central en la construcción de las identidades.

Tener un hijo es una decisión compartida

Tener un hijo no es ya un acto solo natural, romántico o espiritual, sino la expresión concreta de un conjunto de decisiones en las que se sopesan elementos bien capaces de definir y transformar el futuro asumido.

En efecto, “tener un hijo entra dentro del proyecto vital de la mayoría de los jóvenes, pero está rodeado de múltiples condicionantes que hacen emerger contradicciones entre los deseos y realidades.”

Hoy las parejas propenden a la democratización y el padre ante los hijos tiene mayor responsabilidad en la crianza. La familia está cambiando y el número de hijos se reduce en la medida en que crece el nivel de compromiso.



Cómo superar el desacuerdo en torno a los hijos

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Las razones para concebir hijos y para no tenerlos son inmensas y personales. La clave está en que tu esposo y tú hagáis todo lo que esté en vuestras manos para que un asunto tan especial como ser padres no se convierta en un problema.

Escucha al otro e intenta entender su perspectiva. Hablad de las circunstancias que deberían rodear el nacimiento de un bebé, y acordad una fecha para concebir de nuevo. Si llegado el momento no están dadas las condiciones, sed comprensivos y mientras tanto disfrutad del hijo que ya tenéis y de la relación de pareja.

Tened presente que ser padres no puede ser una obligación. Es una responsabilidad muy grande que debe ser asumida y deseada por los dos.

La decisión de traer niños al mundo es exclusiva de la familia, así que no podemos decirte qué hacer, pero sí nos atrevemos a aconsejarte que los hijos se planifican cuando la pareja está en su mejor momento. Así que cultiva tu relación y verás que será más fácil tomar decisiones en conjunto.

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