11 preguntas que debes hacerte antes de tener un segundo hijo

Tomar la decisión de tener otro hijo no es nada fácil y antes de hacerlo, vale preguntarse si se está preparado para ello. Sigue leyendo y entérate cómo dilucidarlo.
11 preguntas que debes hacerte antes de tener un segundo hijo
Mara Amor López

Escrito y verificado por la psicóloga Mara Amor López.

Última actualización: 25 febrero, 2022

Si ya tienes un hijo, sabes que es el regalo más grande que te ha dado la vida y que lo quieres con locura. Pero también, sabes que es la personita que ha puesto todo tu mundo patas arriba desde su llegada: cambió la rutina, las responsabilidades, los tiempos y los espacios de todos.

Por esta razón, muchas parejas se encuentran en la difícil situación de saber si están o no preparados para ser padres por segunda vez. Si eres una de ellas, te acercamos 11 preguntas para ayudarte a salir de la indecisión de tener o no a tu segundo hijo.

Antes de tener un segundo hijo, debes hacerte las siguientes preguntas

¿Cómo saber si estamos preparados para tener un segundo hijo? ¿Qué cosas debemos tener en cuenta para agrandar la familia otra vez?

Las respuestas a estos interrogantes son variables y dependen de la situación económica, personal, laboral, familiar o de salud de los implicados. No obstante, algunos factores son válidos para todos y por eso te los queremos compartir. ¿Empezamos?

1. ¿Quiero realmente otro bebé?

¿Por qué quieres otro bebé? Esta debería ser la primera pregunta a responder. Aunque parezca algo simple, es importante ser sincero con uno mismo y con nuestra pareja sobre el deseo de traer otro niño al mundo.

¿Es por agradar a los demás? ¿Por presión social? ¿Por no dejar a tu hijo sin hermanos? Muchas veces, tomamos decisiones por el hecho de agradar a los demás, cuando en realidad deberíamos hacer las cosas por nuestra propia voluntad. Porque queremos hacerlas, independientemente de lo que digan u opinen las otras personas. Así que, ¡piénsalo bien!

2. ¿Tenemos espacio suficiente en casa para otro niño?

Aunque parezca una pregunta absurda, es algo que también hay que valorar a la hora de decidirse a tener un segundo hijo. Es importante contar con espacio suficiente para dos niños, sobre todo de cara al futuro, cuando sean más grandes y necesite cada cual su lugar.

Esto puede no representar un problema para aquellas personas con buenos ingresos, pero sí puede serlo para los que no tienen una economía holgada.

concepto relajacion ninos acostados en el sofa sala sillon
El espacio personal es muy importante para el desarrollo de los pequeños. Saber si disponemos de él para el nuevo bebé es clave a la hora de decidirse.

3. ¿Dispondré de tiempo de calidad para poder dedicárselo a dos niños?

Esta es otra cuestión que es importante plantearse de antemano. Si en este momento no estamos dispuestos a invertir parte de nuestro tiempo libre en los niños o simplemente no disponemos de él, lo mejor es esperar. Pues un bebé pequeño demanda el 100 % de nuestra atención.

4. ¿Ahora que estoy en un buen momento laboral, seré capaz de renunciar por un tiempo a este?

Aunque parezca una pregunta fría, es una pregunta muy inteligente. Si nos encontramos en un momento laboral muy bueno y no estamos dispuestos a renunciar a él, también es mejor esperar para tener un segundo hijo.

Lo más importante es que las decisiones las tomemos de forma meditada, para no arrepentirnos cuando ya sea tarde y tengamos una nueva vida a cargo nuestro.

5. ¿Pasa mi pareja por un buen momento?

Hay algunas parejas que cuando atraviesan una crisis piensan que un hijo los unirá. Esto no ocurre así e incluso, puede suceder justo lo contrario.

La crianza de los hijos pone a prueba nuestra relación, nuestra paciencia y amor de pareja. Por lo tanto, si no se está en un buen momento, es mejor esperar para escribirle a la cigüeña.

6. ¿Le entrarán celos a mi hijo mayor? ¿Cómo podré manejar esa situación?

Esto es algo que preocupa a muchos padres cuando deciden tener un segundo hijo. ¿Le afectará o lo pasará mal por la llegada de un hermanito? ¿Tendrán celos o envidia entre hermanos?

Si es esta una preocupación concreta, es necesario contar con una buena planificación, para tener un tiempo especial con nuestro primer hijo y fortalecer nuestra conexión con él cuando llegue el hermano. De esta forma, podrá ver que ese nuevo miembro de la familia también es un motivo de alegría y que juntos compartirán juegos y aventuras.

7. ¿Está mi cuerpo preparado físicamente para tener un segundo hijo?

El cuerpo de la mujer tarda en recuperarse del parto como mínimo un año, aunque hay mujeres que necesitan más tiempo. Cada organismo es único y es necesario escuchar lo que dice.

Otro aspecto importante a tener en cuenta antes de planificar un nuevo embarazo es recordar cómo fue el previo. ¿Nos costó mucho quedarnos embarazadas? ¿Tuvimos algún problema durante la gestación? ¿Padecimos muchas molestias? Además, antes de poner en marcha la búsqueda, será oportuno visitar al ginecólogo para una revisión.

8. ¿Cómo está la economía hogareña en este momento?

Aunque hay muchas cosas que podemos reutilizar de nuestro primer hijo, no debemos olvidar que los niños requieren más que objetos. Crecen, comen y tienen que ir al colegio. Y aunque seamos personas muy caseras y austeras, un nuevo miembro de la familia aumenta proporcionalmente los gastos, sin contar las cuestiones extraordinarias (como un nuevo coche o casa).

Por lo tanto, es importante que analicemos bien nuestra situación económica y financiera antes de agrandar a la familia.

9. ¿Voy a necesitar más ayuda para criar a un segundo hijo?

¿Cuento con la ayuda necesaria para cuidar al bebé o necesitaré llevarlo a una guardería? ¿Tendré que pedir una reducción de jornada o renunciar a todas mis actividades? Estas preguntas son fundamentales, porque pueden dar la respuesta a la indecisión.

Además, también tenemos que prever que nuestro posparto puede ser más complicado y requerir más ayuda que la vez anterior. Por eso, es necesario conocer si la pareja o el entorno son capaces de asumir la responsabilidad de ocuparse de la casa y de los niños.

10. ¿Estoy psicológica y emocionalmente preparada para tener un segundo hijo?

Mamá cansada sentada junto a la cuna de de su bebé.
El bienestar de la madre también es importante. Pues aunque los cuidados del niño se repartan entre la pareja, la mujer es quien asume un gran rol en las primeras etapas.

Hasta ahora hemos hablado de estar preparadas físicamente, pero no hemos ahondado en el aspecto psicológico. La salud mental es muy importante, no solo para nuestros hijos, sino también para nosotras mismas.

Tenemos que pensar que esta nueva situación puede llevarnos a un desgaste mental mucho mayor, a situaciones de ansiedad o de estrés. No es lo mismo encajar nuestra rutina y actividades a las de un niño que a las de dos.

Por eso, si ya partimos de la base no estar bien emocionalmente, es posible que la situación empeore sustancialmente. Esto no quiere decir que este sea tu caso, pero es necesario conocer que esto puede ocurrir.

11. ¿Tengo decidido quién me llevará el embarazo y cómo quiero que sea mi parto?

En un momento tan importante como la llegada de un nuevo hijo, es fundamental rodearse de buenos profesionales que generen confianza.

No debemos olvidar que, durante nueve meses, tanto la mujer como el bebé tienen que estar bien atendidos. Por esta razón, es importante sentirse a gusto con el ginecólogo obstetra.

Descubre si realmente sientes ganas de tener un segundo hijo, antes de tenerlo

Estas preguntas que te hemos propuesto a lo largo del artículo pueden ayudarte a tomar la decisión de tener un segundo hijo a conciencia. No es algo que deba hacerse a la ligera, pues se trata de una nueva (y enorme) responsabilidad para toda la vida.

Esperamos que estás cuestiones os ayuden en la decisión y si de verdad lo deseáis y estáis preparados, ¡adelante!

Te podría interesar...
La crianza del segundo hijo: ¿es igual que la del primero?
Eres Mamá
Leerlo en Eres Mamá
La crianza del segundo hijo: ¿es igual que la del primero?

Cuando se piensa en la crianza del segundo hijo, con frecuencia se hacen comparaciones con la forma en la que se educó a su hermano mayor.