¿Qué es el exantema súbito?

Astrid Moreira · 31 diciembre, 2018
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Ramos el 31 diciembre, 2018
El exantema súbito comienza con una fiebre muy alta que suele durar entre 3 a 5 días. Tras el descenso brusco de la misma, comienza la aparición de las erupciones o el rash maculoso rosa pálido.

El exantema súbito es una infección que afecta a muchos niños, sobre todo entre los 4 meses y los 2 años de edad. Esta enfermedad suele presentarse con síntomas de fiebre elevada y con erupciones en la piel en forma de sarpullido, que se extiende en cualquier parte del cuerpo, pero que no le causa picor al niño.

Este virus es conocido como roséola o sexta enfermedad, porque se encuentra dentro del grupo de aquellas que ocurren en la infancia, como lo son: la rubeola, sarampión, escarlatina, eritema infeccioso y la varicela. La escarlatina es la única que es producida por una bacteria y no por un virus.

El exantema súbito

Origen

La causa está en dos tipos de herpes —específicamente 6 y 7— denominados virus de la roséola.

Según estudios médicos, todos los bebés son propensos a sufrir esta enfermedad, solo que algunos no llegan a desarrollarla por tener altos niveles de anticuerpos y una buena higieneEn consecuencia, actualmente la roséola o exantema súbito puede afectar a un porcentaje alto de los niños y, aunque puede aparecer en cualquier momento del año, suele ser más frecuente su contagio en zonas calurosas o en la época de verano.

Signos y síntomas

Su principal característica es la aparición de fiebre elevada entre los 39° y 40°, que no logra afectar mucho el estado anímico del bebé y que, generalmente, tiene una duración de 3 días. Al cumplirse el cuarto día, desaparece la fiebre y comienzan a aparecer los granitos (exantema), de color rosado y muy pequeños, que se extienden hacia el cuello, pasando al tronco y finalmente cubriendo la espalda del niño. 

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El periodo de incubación del virus es de 7 a 15 días.

De igual forma, algunos niños pueden presentar aumento de los ganglios linfáticos, dolor de oído, pérdida del apetito, diarrea, dolor de garganta o congestión nasal. Incluso algunos padres confunden sus síntomas con posibles infecciones, realizándoles tratamientos sin supervisión médica. Por supuesto, evita hacer lo mismo. 

La erupción

Cuando el virus transcurre los 4 días de fase inicial, el bebé puede presentar una erupción típica de la enfermedad y es cuando la fiebre baja por completo. Estas pequeñas manchas rojas no son una señal de alarma significativa y no causan picor, ardor ni irritación. Al transcurrir los días desaparecen, por lo que no es necesaria la aplicación de ninguna crema o pomada en especial.

En algunas ocasiones puede presentarse en el rostro del bebé una forma de ‘bofetada’ conocida como mejillas de mariposa por lo colorada que es. Igualmente, puede abarcar el tronco, los brazos, piernas y glúteos del niño en un proceso conocido como ‘red de araña’. A pesar de no manifestarse a nivel extremo, suele confundirse con otras enfermedades.

¿Cómo se transmite o contagia?

El exantema súbito se puede transmitir de persona en persona por contacto con secreciones respiratorias, como la saliva, besos, tos o flema. En el caso de los niños, es muy frecuente debido a los objetos que se pueden llevar a la boca, al compartir vasos en un cumpleaños o en el momento de manipular juguetes que se encuentren contaminados.

Además, esta enfermedad puede ser adquirida por medio de un niño que no presente síntomas pero que sí tenga el virus en su cuerpo. Es decir, que un niño sano tiene alto riesgo de ser contagiado por otro, por lo que es importante que los padres refuercen sus anticuerpos y los mantengan aseados siempre.

Tratamiento y prevención

Su tratamiento es muy sencillo, consiste en mantener al niño en reposo proporcionándole una buena alimentación, con un incremento notorio en líquidos como agua, gelatinas, sopas y cremas. Acompaña esto de medicamentos para controlar la fiebre y evitar convulsiones, que deberán ser recetadas por el pediatra. 

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Finalmente, como método de prevención, los médicos recomiendan a los padres mantener una buena higiene para sí mismos y para el bebé, y es que los adultos también pueden tener este virus a pesar de no padecer ningún síntoma y, de esta forma, propiciar su contagio. En caso de tener dudas acerca de este virus, es muy peligroso medicar al niño sin la supervisión de un especialista.

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