No funciona cuando gritas a tus hijos para que hagan sus deberes

Es fácil perder la paciencia cuando los niños no cumplen con sus responsabilidades. Sin embargo, mantener la paciencia y evitar los gritos es indispensable.
No funciona cuando gritas a tus hijos para que hagan sus deberes

Última actualización: 11 junio, 2022

¿Cómo reaccionas cuando tus hijos no quieren hacer sus tareas escolares? Esta situación tan cotidiana para algunas mamás y papás puede llegar a ser muy estresante luego de un largo día de trabajo. Sin embargo, en la forma en la que manejamos la situación está la clave para mejorar esta conducta, porque no funciona cuando gritas a tus hijos para que hagan sus deberes.

Es natural sentir frustración cuando los niños no acatan sus obligaciones en el hogar o sus deberes del colegio. Y más aún cuando se les ha repetido de buena manera que hagan caso. Ellos juran que pronto harán sus tareas, pero pasan las horas y nada ha cambiado. Aprender a controlar esas emociones que pueden llegar a terminar en gritos es muy importante dentro de la crianza positiva.



Cuando gritas a tus hijos estás dando un mal ejemplo

Alzar la voz y gritar puede parecer una opción segura para reafirmar la autoridad parental y obligar a los niños a realizar sus deberes. No obstante, no es una buena estrategia para mejorar el comportamiento infantil, todo lo contrario. Cuando les gritamos a los hijos y no sabemos manejar las emociones de manera inteligente, les estamos dando un ejemplo negativo.

Crear un ambiente seguro y lejos de la violencia es necesario para fomentar el aprendizaje.

Esto significa que en el futuro cuando esos pequeños se conviertan en adultos, no sabrán cómo controlar una situación de tensión más allá de la violencia verbal o incluso física. Lidiar con un niño terco es todo un desafío parental y procurar educar con amor y disciplina es la manera de criar personas más empáticas, responsables y emocionalmente sanos.

Recuerda que tanto las madres como los padres somos los ejemplos para seguir de nuestros hijos. Así que procura mantener la paciencia y conversar desde el cariño para llegar a un acuerdo. Esto sembrará la semilla del diálogo y la reflexión en los niños. Intenta hacer divertida la charla y demuéstrale tu amor mediante las risas.

Los estudios lo confirman

Numerosos estudios han demostrado los beneficios de hacer reír a los niños para potenciar ciertas habilidades cognitivas, mejorar la atención y la motivación para aprender. Un grupo de psicólogos realizaron una investigación para evidenciar qué tan efectivo es el humor como una herramienta de aprendizaje y para demostrarlo se basaron en la experiencia de 53 niños de 18 meses.

Los pequeños debían aprender a manejar un objeto con el fin de alcanzar un juguete inalcanzable. Los niños fueron divididos en dos grupos. El primero de ellos tenía un moderador que les explicaba la tarea de manera dinámica y con risas de por medio. Mientras que el otro contaba con un adulto más serio que se limitaba solo a explicarles.

Los resultados fueron muy reveladores y demostraron que la risa facilita el proceso de aprendizaje. Los psicólogos se dieron cuenta de que el 94% de los niños que recibieron las instrucciones de una forma cercana y utilizando el humor como herramienta lograron alcanzar el juguete. Mientras que únicamente el 25% de los otros pequeños alcanzaron el cometido por su cuenta.

Esto se debe en gran parte a que cuando las personas nos reímos generamos emociones positivas que a su vez producen pequeñas cantidades de dopamina. Esta hormona es un neurotransmisor que puede hacernos más receptivos a la información que nos están dando.

Solo generas daños emocionales cuando gritas a tus hijos

El uso de castigos físicos o verbales nada más entorpecen el proceso de aprendizaje de los niños, haciendo que pierdan su interés en el estudio o lo vean como una obligación más que como una manera de probarse a sí mismos mediante el conocimiento.

Los gritos y abusos hacen que los niños y adolescentes tengan problemas a nivel académico, además de heridas emocionales por la humillación causada.

Un estudio liderado por la Universidad de Brasilia y en el cual participaron 401 hogares con niños, llegó a la conclusión de que el maltrato de los padres hacia sus hijos estaba normalizado en la crianza como un medio de autoridad.

Se demostró que aquellos niños y adolescentes con problemas de aprendizaje y retrasos en el desarrollo tenían mayores probabilidades de estar expuestos a una dura disciplina en sus hogares, a diferencia de sus compañeros sin estos problemas.



Es verdad que algunos pequeños son mucho más disciplinados con sus estudios que sus hermanos u otros niños, porque todos cuentan con fortalezas y destrezas que los hacen sobresalir. Y a pesar de que es importante que los hijos sean responsables, el hecho de que algunos no sean los mejores en la escuela no significa que no tengan otros talentos que puedan potenciarse.

Por eso intenta mantener la calma cuando los niños no han realizado sus deberes escolares, evitando los gritos y fomentando el diálogo. La educación no debe ser un martirio para nadie y el humor es una buena herramienta para captar la atención de los hijos.

 

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