Para que los niños sean respetuosos, primero deben ser respetados

Agetna 20 abril, 2016

Para que los niños sean respetuosos resulta vital que perciban en carne propia el respeto que se les tiene. Ellos deben ser conscientes de lo agradable que resulta ser escuchados, tomados en cuenta para las decisiones y aceptados tal y como son.


En este artículo pretendemos hacerte ver la importancia de que respetes a tu hijo como el ser humano que es, aun cuando apenas levante pocos centímetros del suelo.

El respeto entre los niños

El respeto entre los niños se da cuando:

• Se tratan bien entre ellos. Evitan la violencia verbal, el usar groserías y gritarse
• Se ponen en el lugar del otro (empáticos)
• Utilizan las normas de cortesía para relacionarse
• No se agreden físicamente
• No se burlan de sus compañeros
• Aceptan las diferencias de los demás (diversidad)
• Escuchan atentamente los criterios de los otros
• No menosprecian los sentimientos y gustos de los demás niños
• Ponen en práctica el compromiso ciudadano de admitir la forma de ser, pensar y sentir de todos.

Y si tu hijo no acepta a su padrastro 2

Inculcarle a un niño que se comporte de esa manera es educarlo, prepararlo para que pueda vivir dentro de la sociedad y enseñarlo a ser civilizado.

El respeto, es uno de esos valores que garantiza la convivencia, y nos permite vivir en familia, en paz con nuestros iguales.

Las relaciones humanas que se basan en el respeto y la cordialidad entre sus miembros traen consigo la armonía y el equilibrio en las comunidades.

Pero, para que esto suceda, el respeto debe venir de todas las partes.

Los niños imitan a los adultos y absorben como esponjas sus buenas y malas conductas. Si tú, como su educadora, le exiges a tu hijo que respete a los demás, también tú debes respetarlo. Recuerda que la mejor manera de educarlo es siendo tú su mejor ejemplo.

El respeto hacia la infancia y los derechos del niño

Los niños tienen el derecho y, por demás, son merecedores del mismo respeto que se tienen los adultos.

A los niños no se les insulta, se les ignora o se les exige más de lo que pueden dar. Sus ideas y sueños jamás deben ser menospreciados. No se les pega o se les agrede verbalmente.

A los menores hay que entenderlos y escucharlos. Sus opiniones deben tomarse en cuenta sobre todo en aquellas situaciones que les afectan de manera directa.

Toda la relación que tengamos con ellos debe estar sustentada por el amor.

No hay que discriminarlos por su raza, su sexo, la religión que practique su familia, nacionalidad, posición económica, su manera de ser, o sus discapacidades.

Jamás debe privárseles de protección, afecto, educación, alimentación, ni asistencia médica.

A los niños hay que darles tiempo, espacio y recursos para jugar y no porque sean más débiles e indefensos los adultos tienen la potestad de mancillarlos.

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Los padres debemos dedicar, aunque sea algunas horas por día, a atenderlos y estar con ellos para darles cariño, escucharlos, brindar atención a todas las peripecias que quieran hacernos, reír y jugar juntos. Ellos tienen ese derecho. El cumplirlo, también es respetarlos.

La niñez es una etapa de aprendizaje, exploración, libertad, crecimiento físico, personal y cognoscitivo. Ningún adulto debe privar el sano desarrollo de un niño.

A la infancia hay que respetarla por lo que significa: el comienzo de una nueva y maravillosa vida.

Para que los niños sean respetuosos, primero deben ser respetados

Mamá, respeta a tu hijo como te respetas a ti misma, pero también vela porque los demás adultos de la familia, de la escuela o del mismo jardín de niños, también lo respeten.

Recuerda que la educación comienza desde casa, pero se extiende hasta todos los lugares que frecuenta tu pequeño.

Edúcalo para que se respete a sí mismo como la mejor manera de que los demás también lo respeten. Que no se mantenga callado ante las amenazas o los agravios de los otros.

Enséñalo a defender sus derechos como mismo defiende su juguete preferido o el pedacito de pan que quiere arrebatarle otro niño.

También es importante que le inculques el respeto que debe tener hacia sus semejantes: los mismos niños y, sobre todo, los adultos.

Por último, conversen sobre lo bien que se siente cuando es respetado y tomado en cuenta. Hazle ver que lo mismo sucede con quienes le rodean.

“Quien ha sabido preservar su decoro sabe lo que vale el ajeno, y lo respeta.”

-José Martí-

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