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Las diferencias entre ser autoritario o tener autoridad

No es lo mismo ser un padre autoritario que tener autoridad. Te contamos las diferencias a continuación.
Las diferencias entre ser autoritario o tener autoridad
María José Roldán

Revisado y aprobado por la psicopedagoga María José Roldán en 15 Diciembre, 2020.

Última actualización: 15 Diciembre, 2020

Cuando se es padre o madre, es muy importante tener claras las diferencias entre ser autoritario o tener autoridad porque, aunque sean términos similares, nada tiene que ver uno con otro. Y para criar bien a los hijos, lo que importa es tener autoridad, dentro de una disciplina positiva donde el amor y el respeto nunca se socaven.

La crianza autoritaria y la crianza con autoridad son los dos estilos de crianza más comunes. Comparemos las características y los efectos de estos dos estilos en los niños para que te des cuenta de cuáles son las diferencias entre ser autoritario o tener autoridad y escojas la mejor manera de criar a tus hijos.

Diferencias entre ser autoritario y tener autoridad

Estos dos estilos de crianza en psicología implican autoridad. Sin embargo, aunque sus nombres son similares, tienen principios y efectos completamente diferentes en los niños.

Madre levantándole la mano a su hija y cruzando una de las tres líneas rojas.

La calidez de los padres

En comparación con los padres autoritarios, es probable que los padres con autoridad sean cálidos, cariñosos y receptivos. Según la teoría del apego, desarrollada por la psicóloga Mary Ainsworth en la década de 1970, la crianza receptiva crea un apego seguro en el niño.

Los niños con un apego seguro son más felices y saludables. Muchos profesionales confirman que en comparación con los hijos de padres autoritarios, los hijos de padres con autoridad están más contentos.

Debido a que los padres con autoridad responden a las necesidades emocionales de sus hijos, los niños de estas familias tienen un buen control emocional. Desarrollan resiliencia y pueden recuperarse rápidamente de los reveses.

En comparación con los padres autoritarios, estos son exactamente lo contrario en términos de calidez y receptividad. Los padres autoritarios son fríos y no responden emocionalmente. Ven la emoción sensible de los niños como una debilidad y la reprimen.

Libertad

Los padres con autoridad permiten que sus hijos busquen autonomía e independencia. En lugar de un control estricto, vigilan de cerca el comportamiento de sus hijos y los corrigen según sea necesario.

El control de los padres reduce sustancialmente el riesgo de un niño de comportamiento antisocial, delincuencia y abuso de drogas. Es más probable que el seguimiento de los padres sea efectivo y saludable cuando se trata de una relación cálida y de apoyo.

Los padres con autoridad también involucran a sus hijos en la toma de decisiones para la familia; se fomenta la comunicación bidireccional. Por otro lado, los padres autoritarios desalientan la búsqueda de la independencia; no involucran a los niños en la toma de decisiones. Los niños reciben órdenes en lugar de solicitudes de los padres.

Reglas, una de las diferencias entre ser autoritario y tener autoridad

Tanto los padres autoritarios como los que tienen autoridad son estrictos y tienen grandes expectativas en sus hijos. Los padres con autoridad son estrictos y cálidos, mientras que los padres autoritarios son estrictos y fríos.

En este sentido, los padres con autoridad hablan y explican las reglas a sus hijos; están abiertos a la conversación de dar y recibir y modificarán las reglas si es apropiado.

A los niños se les enseña a pensar críticamente sobre las razones detrás de cada regla. Debido a que los niños con padres de este tipo pueden decir lo que piensan y participar en la toma de decisiones, son más asertivos y tienen una mayor autoestima.

Los padres autoritarios solo permiten la comunicación unidireccional. Usan el “porque yo lo digo” como la razón de las reglas. Se espera que los niños obedezcan ciegamente sin hacer preguntas. No se les permite tener ni expresar sus opiniones.

Los pequeños cuyos padres tienen un estilo de crianza autoritario pueden ser inseguros y aprensivos y los temen, lo que hará que su vínculo afectivo quede gravemente dañado.

El control

Tanto los padres autoritarios como los que tienen autoridad tienen estándares y control muy altos sobre el comportamiento de los niños. Sin embargo, los padres autoritarios también imponen un estricto control psicológico sobre sus hijos. Creen que son las autoridades y que siempre tienen la razón. Sus hijos deben aceptar su juicio y sus valores en todo momento.

Los padres autoritarios parecen preocuparse por no controlar a sus hijos. Por lo tanto, quieren hacer lo contrario, pero usan el otro extremo, es decir, se convierten en padres controladores para vigilar en exceso a sus hijos.

Padre autoritario regañando a su hijo.

Los padres autoritarios confían en el miedo del niño hacia los padres para ejercer control psicológico. Los niños cuyos padres usan el control psicológico como medio de disciplina tienen más probabilidades de ser sumisos, aprensivos y dependientes. Algunos niños luchan por liberarse de dicho control, lo que resulta en problemas de comportamiento externos.

Los padres con autoridad mantienen un control flexible hacia sus hijos, siempre respetando y dando el espacio que necesitan. De esta manera, los hijos no tienen miedo y saben que pueden confiar en sus padres siempre que lo necesiten.

Disciplina

Los padres con autoridad tienden a utilizar medidas no punitivas, como el tiempo y la consecuencia natural de la disciplina. Los padres autoritarios favorecen el castigo punitivo.

Curiosamente, aunque los padres con autoridad permiten que los niños tengan más libertad y autonomía, sus estándares suelen ser más altos que los de los padres autoritarios. También cumplen con la consecuencia de manera más consistente.

Ahora que ya sabes las diferencias, ¿qué prefieres, ser un padre autoritario o con autoridad? En tus manos está la decisión.

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  • Nelsen, J. (2007) Cómo educar con firmeza y cariño. Editorial: Medici.

Diplomada como Maestra de Educación Especial (Pedagogía Terapéutica) por la Universidad de Barcelona (2008) y licenciada en Psicopedagogía por la UOC (2012). Número de colegiada: 989/44881195. Ha realizado varios cursos: Montessorizate (tigriteando.com, 2016), Ser más creativos (Coursera UNAM, agosto 2013), Técnico en educación emocional (PRISMA, febrero 2011), El dibujo de la familia como herramienta diagnóstica (PRISMA, julio 2011), etc. Actualmente, escribe para varios blogs y revistas digitales.