3 pasos para dejar de gritarles a tus hijos

Okairy 16 junio, 2016

Algunas personas se hacen una promesa cuando son niños: nunca ser como su padre o madre. Hay situaciones que provocan que esta idea pase por la tu mente. Pero si en este momento estás leyendo este artículo porque quieres dejar de gritarles a tus hijos, quizás signifique que al pasar los años seguiste el patrón del que tanto deseabas huir.

No te sientas mal, te asustaría la cantidad de personas que sin notarlo de pronto están maltratando a sus hijos. Comienzan preocupándose por el bienestar de ellos y, al final, se olvidan de sus sentimientos. En este punto es cuando empiezan los gritos y la lucha de poderes con los pequeños.

Estos son los pasos que te ayudarán a dejar de gritarles a tus hijos:

Paso 1. Autoevaluación

Nuestra mente está llena de emociones que van y vienen como respuesta a lo que sentimos y experimentamos. Algunos papás se enfadan fácilmente y otros son muy temerosos. Esto va a depender de tu personalidad y de toda la carga emocional que has adquirido en tu vida. Cada emoción es producto de heridas, decepciones y luchas que suceden en nuestra vida.

trabaja en tus emocionesPara dejar de gritarles a tus hijos, lo primero que debes hacer es detectar qué es lo que desencadena tu enfado. Quizás estás reflejando alguna vivencia en ellos pero debes recordar que tus hijos no tienen la culpa. Plasmar en ellos tus miedos, enojos y frustraciones es el principal problema. En lugar de ello, trata de mantener la calma y hablar amablemente con tus hijos.

Paso 2. Aplica la lógica a las emociones

La mayoría de las veces no les gritas a tus hijos porque realmente hagan algo malo sino por factores ajenos a ellos. La buena noticia es que una vez que los identificas, trabajar para controlarlos es más fácil.

Tiene más sentido de lo que piensas, lo que sucede con tus emociones será lo que hará accionar a la lógica o no. Imagina que tu cerebro tiene dos oficinas importantes, una arriba y otra abajo. La oficina de arriba se ve controlada por la lógica y se encarga de la información práctica.

La oficina de planta baja es la de las emociones y se encarga de recibir y procesar tus sentimientos.

Cuando las cosas están en calma en la oficina de la planta baja, los trabajos de oficina en planta alta también. Es decir que si las emociones están en paz, la lógica también lo estará.

Pero si la oficina de la planta baja se altera un poco, las alarmas sonarán. La parte lógica cierra y las cosas se empezarán a descomponer en un intento desesperado para enfriar las llamas. Aquí es cuando empiezas a dejarte llevar por las emociones y no piensas, solo decides agredir verbalmente a tus hijos.

Si decides dejar de gritarles a tus hijos a tiempo, no habrá que reparar ningún daño. Pero si lo haces tarde, alguien saldrá herido y es probable que sean tus hijos.

3. Aprende a controlarte

Lo que debes hacer en este punto es trabajar para que tu lado racional domine a las emociones puras. Esto se logra solo a través de la práctica pero debes saber que las emociones más comunes que te hacen gritar a tus hijos son:

mujer pensando cómo dejar de gritarles a los hijos

Tu trabajo como mamá será aprender a dominar los momentos en los que estallas. Algunas buenas estrategias son:

  • Leer sobre los factores que te hacen perder el control y aprender a lidiar con ellos.
  • Trata de cortar las situaciones que te hacen gritar a tus hijos. No se trata de evadir los problemas, sino de darte un tiempo para respirar y retomar el control y la calma.
  • Habla con tus hijos y explícales qué te molesta y por qué. Esta es la solución más sencilla. Si te molesta demasiado que no te hagan caso cuando les hablas piensa que ellos lo hacen sin mala voluntad. Tal vez descubras que al explicarles que eso te molesta, la actitud de tus hijos cambie por completo en ese sentido.
  • Predica con el ejemplo. Dicen que las acciones gritan más alto que las palabras y tus hijos responderán a ti de la forma en que los trates. ¿No quieres que te ignoren? No los ignores.

Y recuerda: el paso más importante para dejar de gritarles a tus hijos es desarrollar y mantener la comunicación.

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