Cómo controlar la ira para tener hijos emocionalmente sanos

María José · 9 diciembre, 2016

Todos los padres nos enfadamos de vez en cuando, es algo tan normal como natural. Disciplinar a los hijos no es tarea fácil y en ocasiones sentimos como nos desbordan las emociones. Tampoco ayuda que haya un sinfín de presiones en la vida: horarios que cumplir, cosas que se olvidan, preocupaciones diarias -salud o financieras-, y la lista puede seguir y seguir. Pero resulta necesario tener algunas estrategias para controlar la ira y que los hijos puedan crecer emocionalmente sanos.

En medio del estrés es posible que sin darte cuenta le grites a tu hijo o le hables de malos modos. Eres humano, pero no se justifica que lo hagas continuamente. En nuestros momentos más tranquilos, sabemos de sobra que podemos manejar cualquier desafío de crianza siempre y cuando estemos en calma. Pero en la tormenta de nuestra ira nos sentimos con pleno derecho a mostrar la furia a nuestros hijos.

Pero no importa lo mal que nos parezca el comportamiento de nuestros hijos, debemos controlar los pensamientos para poder evitar el descontrol de las emociones. Un grito lleno de ira y la violencia física o verbal puede llevarse a cabo en tan solo dos minutos, pero nunca estará justificado. Por todo esto es necesario pensar con claridad y actuar sin tener que mostrar nuestras propias rabietas.

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Controlar tu propia ira

Como ser humano que eres, cuando estás en un momento de estrés es posible que te encuentres en modo de ‘lucha o huida’ y quizá sientas que tu hijo puede parecerse al enemigo en un momento dado. Cuando la ira te domina te encuentras físicamente listo para luchar.

Las hormonas y los neurotransmisores inundan tu cuerpo y tendrás los músculos tensos, la respiraciones acelerada… y te costará mantener la calma. Cuando tengas un ataque de ira debes saber que nunca debes actuar mientras estés enojado aunque tengas la necesidad urgente de hacerlo para ‘enseñar a tu hijo una lección’. Es la ira la que te hace pensar así y no es una lección lo que le transmitirás.

Nunca grites a tus hijos y si realmente quieres hacerlo, métete en un coche con las ventanas y grita todo lo que quieras, donde nadie te pueda escuchar. No utilices palabras porque eso sólo te hará estar más enfadada, sólo grita. Si empiezas a controlar tu ira, además de hacer un favor a tu salud mental, estarás siendo un buen modelo para tus hijos. Controlar la ira de forma adecuada, es madurar: a la edad que sea.

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Estrategias para controlar la ira

Si aprender a controlar tu ira tus hijos podrán crecer emocionalmente sanos, por eso:

  • Establece límites antes de enfadarte del todo. El problema está dentro de ti, no en tu hijo.
  • Cálmate antes de actuar. Encuentra una forma que te ayude a descargar la tensión interna como reír, respiraciones profundas, pasear…
  • Sal del lugar. Si tu hijo tiene edad suficiente para dejarlo un momento en la estancia, es mejor que salgas del lugar para calmarte, respirar hondo y reencontrar tu compostura. Puedes decir mantras mientras abrazas a tu hijo.
  • Escucha a tu ira, en lugar de actuar. Cuando sientes ira, tus emociones te están dando una gran lección sobre ti mismo. ¿Qué hay malo en tu vida que te hace sentir furioso/a? ¿Qué es lo que debes hacer para cambiar la situación y volver a estar bien?
  • Control, control y control. Contra las palabras, evita la agresión -de cualquier tipo-, no amenaces, no insultes ni seas agresivos. No sirve de nada y sólo te sentirás mal tú y crearás unas heridas emocionales muy difícil de reparar en tus hijos.

Mira dentro de tu interior y considera que quizá tú seas parte del problema y no tanto el comportamiento de tu hijo. Busca estrategias para controlar tu ira que vayan bien contigo y apuesta por la disciplina positiva.