¿Por qué mi hijo no quiere ir a la guardería?

Agetna 17 agosto, 2017

¿Por qué mi hijo no quiere ir a la guardería? Esta es la pregunta que las madres nos hacemos cuando vemos que nuestro pequeño no está dispuesto a ir a la guardería.

Muchas cosas delatan el no querer ir a la guardería. Desde sus lágrimas hasta sus lugares para esconderse y aferrarse al hogar. Y muchas veces nos cuesta trabajo no ceder ante su desconsuelo y abrazarlos mientras les decimos que sí pueden quedarse en casa. Pero hay ocasiones en las que simplemente no podemos ceder.

Además, tenemos que averiguar por qué nuestro hijo no quiere ir a la guardería.

Entre las miles de cosas que podrían ser, pensamos: ¿será que se trata solo de un capricho, o hay algún motivo real que pone a mi hijo de esa manera?

La guardería

La guardería es el lugar donde se produce el primer encuentro con el mundo de forma individual. El niño se rodea de nuevos rostros en un nuevo ambiente en donde aprenderá a convivir, entre otras cosas. Sin embargo, la experiencia puede no ser siempre positiva, y nuestro hijo desistirá de ir a la guardería cada mañana.

Armarse de valor para afrontar el mundo puede ser difícil a tan temprana edad, por ello es necesario ayudar a nuestros hijos.

Si logramos que nuestros hijos aprendan a defenderse en el mundo de la guardería y a expresar cómo se sienten cada día al recogerlos de allí, podemos estar más tranquilos. Sin embargo, no hay que bajar la guardia del todo. Siempre hay algo nuevo que enseñar a nuestros hijos para que se adapten mejor a las circunstancias y enfrenten las situaciones de la vida.

A continuación te presentamos las causas más comunes por las cuales nuestro hijo no quiere ir a la guardería

Ansiedad por la separación

Este es uno de los principales motivos por los que un pequeño no quiere ir a la guardería

Suele ser más común entre el primer y el segundo año de vida, y llega sólo a su fin si los padres saben manejar el problema.

Entonces, si crees que tu hijo no quiere ir a la guardería porque siente ansiedad de separación y no quiere alejarse de ti, consulta a un psicólogo infantil para que te oriente acerca de cómo sobrellevar la situación.

Buscar ayuda en la psicología es la mejor manera de encontrar la vía para erradicar la ansiedad de separación de tu hijo. No es necesario que el niño tenga un trauma o un problema para acudir al psicólogo.

Recordemos que la ayuda de un profesional o especialista siempre viene bien ante la duda.

Hay muchos padres que también optan por ayudar al pequeño a su manera. Procuran hacer de la rutina de ‘preparación para la guardería’ un juego, el trayecto lo convierten en una distracción. Van cantando con la radio, o mediante cualquier otra técnica parecida, así como también procuran emocionar al niño acerca de las cosas que va a ver en ese lugar nuevo.

La curiosidad venció al gato, así que tarde o temprano la curiosidad llevará al niño a preguntarse si no valdría la pena explotar ese mundo llamado guardería.

Acoso o bullying

El acoso escolar o bullying es otro de los motivos por los que tu hijo quizás no quiera ir a la guardería. Puede que alguien le esté molestando constantemente. Al no saber lidiar con el abusador/acosador, el niño opta por evitar la situación y no acudir a la guardería.

Aunque quizás el término “acoso escolar” te suene un tanto temprano para decir que ya existe en una guardería, puedes estar segura de que sí, existe. Los niños abusivos pueden estar en cualquier parte y a cualquier edad. También hay que tomar en cuenta que existen maestros o cuidadores abusivos, que fuerzan a los niños a ser perfectos o a ser obedientes tal y como ellos desean.

Un niño acosado es infeliz

Desde pequeñito tu hijo puede verse acosado y molestado por otro u otros niños.

Si él le coge miedo a cualquier compañero porque lo muerde, lo empuja o le quita los juguetes; y no ha logrado defenderse y darle frente al maltrato, ¡claro que va a rechazar la guardería! Ante esta situación debes estar alerta y acercarte a las cuidadoras, la directora, el resto del personal y hasta los padres de los niños acosadores cuanto antes, para poner fin a la situación.

Es muy importante que ayudemos al niño a enfrentar la situación que le impide querer ir a la guardería. También es crucial que le enseñemos a defenderse por sí mismo de forma adecuada.

“El acoso escolar paró cuando probé que no tenía miedo.”

—Randy Harrison—

Aburrimiento

El aburrimiento es otro problema que puede darse en la guardería de tu hijo y por el cual él no quiera ir.

No siempre, ni todas las instituciones de este tipo, están ambientadas y abastecidas de juguetes y distracciones para que los niños se diviertan. Muchas veces hay tantos niños que los cuidadores no pueden prestar atención a cada uno de ellos.

Por otra parte, hay niños que se aburren con las actividades grupales. O simplemente les abruma el bullicio de los otros niños y prefieren pasar de ello.

Quizás las cuidadoras (o quienes se deben encargar) no les estén brindando las actividades apropiadas a los niños y en vez de distraerlos, los obligan a estar sentados y/o a dormir por largas horas. Esta es una forma de aburrirles.

Es importante atender al aburrimiento del niño para que no termine despreciando la vida escolar más adelante.

El abuso escolar y el bullying pueden aparecer a temprana edad

Violencia física y verbal de las cuidadoras

Está el caso de las cuidadoras abusivas. Esas que maltratan, gritan y halan del cabello, o incluso tienen preferencia por un niño más que por otro. Esto provoca que el niño no quiera asistir a la guardería. Y con toda razón.

Ahora bien, si bien los niños suelen decirlo todo. Para salir de dudas y saber si tenemos un caso de violencia física o verbal ante nosotros, lo que debemos hacer es actuar inmediatamente. Hay que acudir a la institución y evaluar a las cuidadoras. Una vez estemos seguras, es necesario plantar cara a la cuidadora y exigirle un cambio de actitud.

Si la cuidadora es la responsable de que el niño es maltratado, debes conversar también con el director de la guardería para solventar el problema y evitar que le ocurra a otro.

Te darás cuenta si las cuidadoras de tu hijo lo tratan bien cuando veas cómo es su relación y comportamiento con ellas, en las mañanas cuando lo dejas y en las tardes cuando lo vas a recoger.

NO DEJES PARA LUEGO el prestar atención a cómo se da la relación entre el personal de la guardería y tu hijo. Los problemas atendidos a tiempo curan mucho en salud y previenen daños mayores.

Equilibrio ante todo

En resumen, si tu hijo no quiere ir a la guardería no debes ceder a primera instancia, dejarlo en casa y buscar miles de alternativas para cuidarlo. Tampoco debes obligarlo, porque en tal caso el rechazo puede ser mayor y convertirse en un trastorno psicológico de más envergadura.

Si tu hijo no quiere ir a la guardería lo primero que debes hacer es encontrar la razón de su rechazo, el porqué de la situación.

Luego, intenta solucionar de la manera más rápida el problema y buscar las vías necesarias para que no vuelva a presentarse.

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