Maltrato verbal: una forma de violencia infantil

Fernando Clementin · 6 febrero, 2018
La violencia no solo se ejerce mediante golpes: las palabras también pueden tener un efecto devastador en la autoestima y el desarrollo de los niños. Los padres deben ser conscientes de ello y procurar evitarlo.

La educación de los hijos es un desafío para todos los padres. Por más dificultosa que se vuelva esta tarea, de ninguna manera se puede recurrir a la violencia como método para aleccionar. La mala instrucción y el mal carácter de muchos adultos hace del maltrato verbal una forma de violencia infantil cada vez más común.

Cuando se habla de violencia infantil, uno suele imaginar golpes, empujones y dolorosas reprimendas hacia los pequeños. Sin embargo, hay acciones mucho más diminutas, que hasta pueden pasar desapercibidas, que hacen estragos en el desarrollo emocional y la autoestima de un niño.

Los padres que no saben cómo “controlar” a sus hijos o no encuentran la forma de “hacerles entender” qué está bien y qué está mal recurren al desprecio, la subestimación y hasta los insultos para imponer su autoridad y enseñar, aunque está claro que es el peor de los métodos.

El paso de los años y los notables avances de la civilización humana no han hecho del maltrato verbal una forma de violencia infantil que comience a desaparecer. Al contrario, sigue presente en muchos momentos de la vida cotidiana.

¿Por qué es el maltrato verbal una forma de violencia infantil?

El 20 de noviembre de 1989, la Asamblea General de las Naciones Unidas adpotó la Convención Internacional de los Derechos del Niño. Se trata de un documento de 54 páginas que se convirtió en el tratado de Derechos Humanos de mayor aceptación en el mundo; muchos países lo adhirieron a sus leyes e incluso a sus constituciones.

Esta Convención establece que tanto los niños como las niñas y los adolescentes son sujetos plenos de derecho, merecedores de respeto, dignidad y libertad. Además, se revoca la concepción arcaica del niño como objeto pasivo de intervención por parte de la familia, del Estado y la sociedad.

“La Convención Internacional de los Derechos del Niño posiciona a los niños como titulares de todos los derechos que poseen los adultos, sumándole otros derechos especiales por su especial condición de personas en desarrollo”

De aquí se desprende, entonces, que el maltrato verbal como forma de irrespetar a los niños y de atentar contra su dignidad es considerada una violación de la ley en los 195 países que conforman la ONU.

A menudo, los padres gritan y discuten a la par de sus hijos.

Formas más comunes de maltrato verbal

Las palabras pueden herir tanto o más que un golpe. Sus efectos perduran en la mente de los pequeños, ya que ellos toman a las figuras paternales como fuente de sabiduría y enseñanza. Esto los lleva a pensar “si mi padre o mi madre me dicen que no hago nada bien, debe ser cierto”.

Es por eso que se considera el maltrato verbal una forma de violencia infantil que provoca malestar emocional. Según el Equipo Diocesano de Niñez y Adolescencia (EDNA), una asociación argentina que pregona los derechos infantiles, la violencia verbal se clasifica en dos formas:

1.- La activa: incluye la falta de respeto, el insulto, la sobrexigencia y la falta de comprensión. Se manifiesta en frases como:

  • “No sirves para nada”
  • “Eres tonto, ¿no puedes entender lo que te explico?
  • “No te la cabeza, parece que piensas con los pies”
  • “Eres grande, ya me tienes cansada”
  • “Estoy harto de decirte las cosas una y otra vez”
  • “Eres igual de tonto que tu padre/madre”
  • “Ya verás cuando lleguemos a casa”

2.- La pasiva: esto abarca la indiferencia, el desamor y el desinterés. Puede causar trastornos graves, como la llamada depresión anaclítica.

Consecuencias del maltrato verbal

Lamentablemente, se ha vuelto una manera de “educar” que hasta es aceptada por el común de la sociedad. Nunca falta alguien que diga “cuando yo era niño nos pegaban con el cinto y aprendíamos a comportarnos”.

La aceptación de la violencia sin reflexionar de manera crítica sobre sus posibles efectos es una de las peores actitudes que la sociedad puede tomar.

Esto puede causar graves problemas en la estabilidad emocional del pequeño, como el perjuicio a su autoestima, la destrucción de su voluntad y la capacidad de relacionarse con los demás, la sensación de inseguridad y el miedo frente a sus padres –quienes deberían inspirar precisamente lo opuesto– y el sentimiento de culpabilidad por no satisfacer sus exigencias.

Los padres que gritan a sus hijos destruyen su autoestima.

¿Cómo prevenir el maltrato verbal?

El EDNA recomienda las siguientes acciones para hacer del maltrato verbal una forma de violencia infantil del pasado:

  • No disminuyas su autoestima: valora sus logros y fomenta su voluntad de mejorar.
  • Sé un buen ejemplo: los niños lo ven y lo absorben todo. Por lo tanto, si ven que sus padres resuelven sus problemas a gritos, amenazas y golpes, en el futuro harán lo mismo con los demás y también con su familia.
  • Habla con tu hijo: ten siempre presente que es niño, tiene mucho por aprender. Como no podrá portarse bien siempre, debes dialogar para explicarle el por qué de las conductas que se esperan de él.
  • No lo sobrexijas: si hay algo que destroza la autoestima de un niño es no poder cumplir con lo que sus padres le piden. Por lo tanto, aliéntalo a ser siempre un poco mejor, pero no a competir y vencer a todos los demás.

En los últimos años, muchas campañas de concienciación apuntan a eliminar por completo el maltrato verbal. Por lo tanto, si eres testigo de alguna situación en la que se presente, trata de involucrarte o de alertar a quienes corresponda para prevenir males mayores.