Cuando los padres no dan el ejemplo

Desde que el bebé sale de tu vientre y puede olerte a ti y a su papá, comienza su educación, la cual está basada principalmente en la relación con sus padres. Desde su primer día de nacido, ese bebé está aprendiendo todo lo que puede de papá y mamá, quienes son sus principales maestros, sus modelos, sus guías, su ejemplo.

Ser un buen ejemplo es una tarea que requiere de esfuerzo constante. Los resultados de manejar bien tus emociones se ven con el tiempo. Poco a poco aprendes a practicar hábitos más adecuados para transmitírselos a tus hijos, quienes aprenderán de ti casi todos los valores fundamentales de su vida.

Por eso, es en extremo importante que los padres sean conscientes de que son el mayor y más importante ejemplo para sus hijos, y que su comportamiento de los niños es el reflejo de las maneras de actuar y el manejo y expresión de las emociones de sus padres. De ahí deriva la importancia de dar un buen ejemplo a los niños.

Lo ideal es que los niños crezcan en un hogar cuyos padres practiquen lo que predican, es decir que den el ejemplo. Así que si quieren que tus hijos se laven las manos antes de comer, que se laven tres veces al día los dientes, que crucen la avenida solo cuando la luz del semáforo está en verde, pues deben ver a sus padres hacerlo de manera constante.

Y así debe ser con el resto de aprendizajes que quieres que tus hijos obtengan, sobre todo los profundos, pues, por ejemplo, si quieres que tu hijo sea respetuoso contigo, y en general con las personas, entonces tú debes serlo también con él y con todo el mundo.

La casa es el primer ejemplo

Desde que tu bebé llega a casa –y especialmente los primeros años de vida- los papás son una referencia absoluta para los niños, por eso papá y mamá son su principal modelo a seguir y la mayor prueba de ello es que los niños hacen y dicen las cosas que ven de su papá y su mamá.

Y aunque parezca mentira, a veces muchos padres se sorprenden cuando ven a sus hijos pegándole o gritándole a otros niños o a ellos mismos, pero la verdad es que hacen ese tipo de cosas porque las ven en sus casas. Es duro verlo, pero un niño aprende a gritar porque le gritan.

Ciertamente ningún papá o mamá quiere darle un mal ejemplo a su hijo, así como tampoco quiere ser el causante de sus malas conductas, lo que sucede es que muchas veces actuamos de manera inconsciente y además olvidamos que los niños son como esponjas y aprenden de todo, eso incluye cosas buenas y otras no tanto.

Qué hacer para dar un buen ejemplo

Pues para dar un buen ejemplo es necesario que actuemos correctamente, o por lo menos coherentemente, todo el tiempo. En teoría suena sencillo, pero la práctica nos hace recordar que somos humanos, que tenemos defectos y por lo tanto también debemos reaprender y esforzarnos para poder ser un buen ejemplo para nuestros hijos o al menos el mejor que podamos.

Así, por ejemplo, si no quieres que tu hijo grite, pues entonces evita gritar. La cuestión es que muchos adultos, sucumben ante los momentos de tensión o estrés. Y por eso, cuando están sometidos a este tipo de situaciones reaccionan gritando delante de sus hijos. Sin embargo, ese no es el mejor ejemplo sobre cómo manejar el estrés o la tensión que puedes ofrecerle a tu hijo. Definitivamente hay mejores maneras de resolver los problemas y relacionarse con los demás.

Aquí hay algunos consejos, extraídos de un texto que puedes seguir para lograr darles cada día un mejor ejemplo a tus hijos:

  • Si quieres que tu hijo sea un buen lector, entonces es bueno que leas con él y que él te vea leer.
  • Si te gustaría que fuera un adolescente que tome sus propias decisiones, entonces haz que forme parte de las decisiones de la casa, de la familia, intégralo y que su voz también sea escuchada y tenga voto.
  • Si no quieres que te pegue ni a ti ni a los demás niños, entonces no utilices la violencia contra él. Y si no quieres que te insulte ni que insulte a los demás, entonces no lo insultes. En cambio si quieres que confíe en ti en todas las situaciones también debes confiar en él.

En este punto también es importante que no eduques a tu hijo inculcándole miedos y amenazándolo. Disfruta de la vida con él para que aprenda de tu ejemplo a disfrutarla. No le mientas, bajo ninguna circunstancia, si quieres que sea una persona sincera.

Y sobre todo, bajo ningún concepto, le enseñes obediencia ciega a menos que quieras que tu hijo se convierta en un títere de los demás. También debes inculcarle  que debe luchar por lo que quiere y que para lograr sus metas no necesita el beneplácito de nadie, para lograrlo evita educarlo con premios, pues en la vida las recompensas se ganas con real esfuerzo.

 

Categorías: Educación Etiquetas:
Te puede gustar