Maduración emocional y social en adolescentes: ¿cómo se manifiesta?

05 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la educadora social Natalia Cobos Serrano
La adolescencia es una etapa de la vida en la que los individuos tienen que afrontar la pubertad a la vez que una serie de cambios emocionales y sociales.

La adolescencia es una etapa de cambios, tanto a nivel biológico como a nivel emocional y social. De esta manera, al mismo tiempo que los adolescentes se encuentran inmersos en la búsqueda de su identidad y su lugar en el mundo, tienen que lidiar con todos los cambios físicos de su edad y, en definitiva, lograr una adecuada maduración emocional y social.

“Durante la adolescencia, la persona se enfrenta a nuevos retos relacionados con su formación como hombre o mujer. Tiene por delante una serie de desafíos que ha de superar para convertirse en un ser adulto”.

– Elena Izco-

¿Cuáles son los cambios emocionales y sociales que se producen durante la adolescencia?

Popularmente, se conoce que la rebeldía, los cambios de humor repentinos y el batiburrillo de sentimientos y emociones son frecuentes durante la adolescencia. Incluso, para muchas personas, dicha inestabilidad emocional define por sí sola esta etapa de la vida.

Adolescentes en plena etapa de maduración emocional y social.

A pesar de la sarta de prejuicios que existen en torno a los adolescentes, es cierto que durante este periodo se sufren grandes cambios emocionales. Esto se produce porque, a nivel cognitivo, los adolescentes aún están aprendiendo a identificar sus emociones y, en consecuencia, a expresarlas y gestionarlas.

De este modo, los cambios emocionales más naturales durante la adolescencia consistirían en fuertes cambios en el estado de ánimo, extrema o escasa sensibilidad hacia los demás o hacia uno mismo, así como una baja autoestima.

En lo que respecta a los cambios sociales comunes que se observan durante la adolescencia, los adolescentes tienen la ardua tarea de definir su identidad, lo cual los lleva a probar cosas nuevas de forma constante para definir su propio self.

Ahora bien, aunque la búsqueda de nuevas experiencias y estilos resulta saludable para la formación de la identidad, el cerebro adolescente está en proceso de maduración y no tiene desarrollado aún la corteza prefrontal, que nos advierte de los peligros y las consecuencias de nuestros actos.

Igualmente, durante esta etapa, las chicas y los chicos comienzan a tomar consciencia de la importancia de los valores, así como de los derechos y deberes humanos y los ideales sociales. A su vez, los adolescentes empiezan a valorar sus relaciones de forma diferente y la familia pasa a un segundo plano, destronada por el grupo de iguales, que ahora ejerce una gran influencia sobre el adolescente.

Chicas adolescentes vestidas a la moda.

¿Cómo lidiar con la maduración emocional y social de los adolescentes?

Aunque nos parezca una etapa difícil de gestionar, los padres y los educadores tenemos el importante papel de comprender y apoyar a los adolescentes en todos los cambios y necesidades que van a experimentar. No obstante, tal y como expresa Gerardo Castillo, la adolescencia se vive de manera diferente en cada caso, por lo que el proceso de maduración no es el mismo para todos.

De todos modos, existen muchos aspectos comunes y, en consecuencia, un buen puñado de estrategias para favorecer que los adolescentes maduren y se desarrollen de la forma más saludable posible.

Un ejemplo sería emplear una escucha activa. Especialmente, cuando la chica o el chico adolescente está intentando expresar sus sentimientos.

Para ello, en primer lugar, resulta fundamental abandonar aquello que nos ocupe en ese momento y, posteriormente, escuchar al adolescente desde el respeto y la comprensión. Procura ponerte en su lugar y hablarle desde su perspectiva. Por ejemplo: “parece que estás molesto porque tus amigos no te han avisado para salir esta tarde”.

Otra de las estrategias fundamentales a la hora de lidiar con la maduración de los adolescentes consiste en enfocarse en lo positivo. Aunque el malhumor y los roces se produzcan a diario, es importante no olvidarse de reforzar aquellos aspectos positivos de los adolescentes, lo cual resulta clave para favorecer su desarrollo emocional y social.