Los niños son como mariposas en el cielo

Agetna 6 junio, 2016

Los niños son un jardín florido y diverso en donde cada quien, con sus características propias, da color y perfuma el ambiente. Son las abejas que vienen detrás del néctar, o las gotas de lluvia que reviven la tierra. Tan alentadores y hacedores de nuevas esperanzas como ellos solos.

Y es que los niños, así como las flores, las abejas y las gotas de lluvia son diferentes entre ellos pero importantes individualmente, como lo son todos los individuos del conglomerado de especies que habitan este planeta.

Hay unos que vuelan alto, con sus sueños, ideas y maneras de ver la vida. Alcanzan cimas insospechadas y se quedan allí para tomar impulso y escalar más y más.

Ante los asombrados ojos de sus padres se hacen de glorias a veces solo alcanzadas por adultos y son reconocidos por sus logros, premiados por su talento y conquistas.

Esos pequeños son mariposas monarcas que colonizan el cielo con su sola presencia.

Mariposas en el cielo

Hay otros niños que se esmeran en alcanzar el paraíso y ponen todo su empeño en tocar las nubes. Se consideran con fuerzas y destrezas para hacer lo que más fácilmente lograron los “monarcas”, pero sus alas no son tan grandes ni de colores tan vivos. Su cúspide siempre queda por debajo de la de sus predecesores.

Sin embargo, esos menores son tan admirados y queridos como sus compañeros. Como niños al fin brillan por sí solos y se vuelven merecedores del beneplácito colectivo.

Los niños son como mariposas en el cielo. Vuelen alto o vuelen más bajo están aquí para recordarnos lo diversos y grandiosos que son.

Enséñale a tu hijo el valor del esfuerzo

El esfuerzo vale por sí solo. Cuando se pone en práctica se consiguen grandes proezas.

Como condición humana al fin debe valorarse y respetarse. Pues es el esfuerzo el motor que nos mueve a mantener el paso cuando nos quedan pocas fuerzas, a seguir siempre adelante y sobreponernos ante las dificultades.

Quien se esfuerce para conseguir sus metas debe ser venerado, aplaudido, alguien que verdaderamente merece ser recompensado con el logro de su propósito.

Sin embargo, no siempre el esfuerzo es carta segura hacia las victorias. Por mucho que nos esforcemos, en no pocas ocasiones, nos quedamos sin conseguir el objetivo.

Pero en esos eventos el esfuerzo no pierde su valía. Aunque no garantiza la victoria, siempre sirve para recordarnos lo que somos capaces de hacer, cuánto podemos sacrificarnos y el espíritu positivo que tenemos dentro.

Cuando nos esforzamos por nuestros objetivos, aunque no podamos cumplir nuestros sueños, nos queda la satisfacción de haber luchado, de no haber entregado las armas sin poner arrojo en el combate.

Tenemos entonces que sentirnos satisfechos con nosotros mismos y, de alguna manera, felices.

Si le enseñas esto a tu hijo estarás formando a un niño y futuro jovencito emprendedor y valeroso.

Niño viendo mariposas

Los niños son como mariposas en el cielo

Mamá, enséñale a tu hijo a poner arrojo y amor en cualquiera de sus empresas, aun, en las más sencillas.

Que se lance sin miedos a la búsqueda de alternativas y medios que le posibiliten cumplir sus proyectos. Que experimente y nunca tema a los obstáculos.

Ahora bien, si tu pequeño, por más que persevere no logra conseguir sus objetivos; por todo lo que se esforzó merece que se le premie y alabe. Poco importa si sus conquistas quedan por debajo de tus expectativas.

Debes saber que el mundo es diverso, y no todos pueden ser acreedores de las mismas victorias. Teniendo esto en cuenta, es recomendable que evites los cotejos con sus compañeros. El compararlo lastimará su autoestima, le despertará los celos, la envidia y su complejo de inferioridad.

Enséñale entonces a estar en paz consigo mismo, a respetarse y a darse a respetar por sus conquistas, admirar a los demás niños y sentirse feliz por ellos.

Muéstrale también lo bien que debe sentirse con todo lo que alcanzó frente a aquello que no pudo lograr. El estar conforme consigo mismo, te lo aseguramos, va a hacerlo feliz.

No siempre los niños exitosos, los competitivos, son los más felices.

Si tu niño es una mariposita de primavera, de pequeño tamaño y colores no tan vistosos, ámalo tal como es, porque es tu hijo.

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