La reeducación gráfica, una solución para escribir mejor

24 junio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la filóloga Elena Castro
A veces no escribimos tan bien como debiéramos, y eso tiene un impacto en el rendimiento escolar. Por eso, a veces niños y mayores tienen que llevar a cabo una reeducación gráfica. Aquí aprenderemos que escribir es tan importante como saber cómo escribir.

Aunque escribir parezca una actividad sencilla, desarrollar correctamente la motricidad fina lleva tiempo y mucha práctica. ¿Cuántas veces has dicho la típica frase de que alguien tiene ‘letra de médico’? ¿Has leído frases en las que parece que las palabras bailen sobre el papel? Estos hábitos son comunes (y no solo en niños), pero se pueden corregir con la reeducación gráfica.

¿Qué es la reeducación gráfica?

La reeducación gráfica significa, como su nombre indica, volver a aprender a escribir. Sin embargo, no se reduce solo a la caligrafía como se suele pensar, sino que también abarca aspectos motrices o la organización del contenido.

¿En qué consiste la reeducación gráfica?

Ahora que sabes lo que es, te preguntarás: «¿y ahora qué?». Hay que conocer de forma más detallada en qué áreas mejora este nuevo aprendizaje nuestra forma de escribir.

Los doce trazos

La escritura alfabética está formada por doce trazos. Estas líneas pueden ser rectas o curvas en dirección vertical y horizontal. Parece fácil, pero hay que tener en cuenta que para escribir una sola letra hay que poner en funcionamiento muchos músculos y de forma muy precisa.La reeducación gráfica, una solución para escribir mejor.

Vamos a echar mano de tus conocimientos analíticos para que comprendas la importancia de tener una buena base. Coge papel y lápiz y escribe una g enlazada, tal y como la hacen los niños. Fíjate en los cambios de dirección que hay a derecha e izquierda, y arriba y abajo. Son muchos movimientos para solo una letra, ¿verdad?

Imagina multiplicar estos movimientos hasta conseguir una frase o un texto. No es una tarea sencilla, por lo que es vital interiorizar los movimientos de forma correcta para que nos cueste menos esfuerzo.

Mejorar la presentación

La presentación se refiere a la limpieza y organización que tiene un texto. Hay veces que los renglones van subiendo y bajando haciendo filigranas; puede que incluso los márgenes sean inexistentes.

Una buena presentación agiliza la lectura y ayuda a entender el texto. Cuando los niños tienen que hacer resúmenes, leer o buscar información en un texto que ellos han escrito, la tarea puede ser agotadora. Estudiar ya requiere gran concentración; no es necesario hacerlo más complicado de lo que ya es.

Ejercicios sobre reeducación gráfica

La reeducación gráfica es una carrera de fondo, por lo que hay que tener paciencia y ser muy constante. Tanto los movimientos de motricidad fina como la organización se asimilan a base de tiempo y repetición, por lo que lo más importante es que escribir se convierta en un hábito.

Ejercicios de caligrafía

Los cuadernos de caligrafía son muy conocidos y útiles. Sin embargo, no suelen ser suficiente para los que recurren a la reeducación gráfica. En estos casos necesitamos una constancia y repetición mayor, además de corregir movimientos de todo el brazo y aspectos como cómo coger un lápiz.

Recuerda que una corrección puntual sobre estos aspectos no es suficiente, ya que se trata de un hábito que hay que cambiar. Por lo tanto, un especialista en este campo será el que mejor pueda corregir estos ‘vicios’.

En cambio, sí que te vamos a sugerir algunos ejercicios alternativos para que los niños más pequeños asimilen los trazos de las letras con más facilidad. Por ejemplo, puedes utilizar letras con relieve para que sigan la forma de la letra, o pintura de dedos para que los niños las escriban con menos esfuerzo. Son formas divertidas con las que los niños empiezan a familiarizarse con las letras.La reeducación gráfica, una solución para escribir mejor.

Trucos para una buena presentación

El mejor método para mejorar la presentación es hacerse una plantilla. Normalmente, los niños escribirán en cuadernos de líneas o cuadros, pero el verdadero reto está en las hojas en blanco, así que vamos a resolverlo.

Coge una hoja de cuaderno cuadriculada y un rotulador negro. Ahora marca una línea dos cuadrados por debajo del borde superior de la hoja y dos líneas verticales a lo largo de los márgenes hasta llegar al final de la hoja. Por último, dibuja líneas horizontales cada dos cuadrados hasta llenar la hoja.

Cuando tengan que escribir en un folio, colócalo encima de la plantilla y sujétalo con dos clips por los bordes. Los niños podrán ver las líneas de rotulados de forma tenue en la hoja y les servirá de guía para redactar. Si se acostumbran a escribir de este modo, automatizarán los movimientos para escribir recto y dentro de los márgenes en una superficie sin guías.