Beneficios de los sudokus para niños

El juego japonés sudoku es una de las actividades más útiles para desarrollar el pensamiento lógico y matemático en los niños. ¿Qué pautas debemos seguir?

El cerebro es el centro de control y regulación de nuestro cuerpo, y como tal ocupa un lugar central en el desarrollo de cada persona. Este órgano, al igual que cualquier otro músculo del cuerpo, se deteriora a medida que se avanza en edad.

La calidad de conservación del cerebro dependerá del tratamiento que se le haya otorgado durante la vida, siendo óptima cuando se haya promovido su cuidado. Por ello, para atrasar el envejecimiento y evitar la atrofia de la mente, es necesario ejercitarla, por ejemplo, a través de juegos como los sudokus.

Este gran invento creado en Japón puede ser jugado solo por una persona, aunque sin límites de edad. Existen muchas versiones de sudokus, que contienen nueve cuadrículas de 3 × 3 (también llamadas “cajas” o “regiones”), con celdas vacías, y otras ocupadas con números de 1 al 9.

Los sudokus tienen por objetivo rellenar las celdas vacías de cada cuadrícula con las cifras que falten del 1 al 9; teniendo en cuenta las ya dispuestas y sin repetir ninguna en una misma fila, columna o región de la cuadrícula.

Variedades de los sudokus para los niños

Los números de los sudokus son solo patrones que pueden ser cambiados por cualquier otro elemento, por ejemplo colores, formas, letras o imágenes. De hecho, en la actualidad se encuentran disponibles varios tipos y versiones de este juego.

Existen dos variedades de soporte de los sudokus: la original en papel, que se puede conseguir en su versión de libro, o en diarios y en revistas; y la versión en línea disponible en cualquier medio electrónico o también como App.

Los sudokus permiten desarrollar el pensamiento matemático.

Todas las versiones ofrecen varios niveles de dificultad, desde muy fácil a muy difícil. Sin embargo, no es necesario que el usuario tenga ningún conocimiento previo más complejo que conocer los números del 1 al 9.

Con el objetivo de procurar que sea más sencillo aprender a jugarlo, así como también evitar las frustraciones y el desinterés, en algunas versiones simplificadas para niños, la escala es del 1 al 4 o del 1 al 6.

Tanto la variedad de patrones como los diferentes soportes y grados de dificultades en los que se presenta el juego, tienen como beneficio que el adulto decida, entre todas las ofertas disponibles, cuál sería la más conveniente para el niño según su edad y sus particularidades.

Jugar no es solo un pasatiempo

Aunque popularmente se cree que el juego es una actividad de pasatiempo, los beneficios que esta actividad está demostrando tener para el ser humano prueban que jugar es algo serio.

El juego japonés Sudoku es una de las mejores herramientas para ejercitar el pensamiento lógico y matemático. Siendo la concentración la base para lograr los objetivos, los niños que lo juegan desarrollan una mayor capacidad de atención en los detalles.

Asimismo, este juego puede generar en sus usuarios una mayor cercanía con los números y confianza en la resolución de acertijos y problemas matemáticos.

La práctica frecuente desarrolla habilidades cognitivas y de razonamiento lógico con la ventaja de que los jugadores puedan extrapolar las herramientas aprendidas en el juego hacia la resolución de eventos en la vida cotidiana.

No obstante, hay que ser cuidadoso de preservar que el juego siga siendo tal, es decir, que el niño encuentre placer y deseos de realizar esta actividad. En caso contrario deja de ser un juego para convertirse en una obligación.

Tecnología y desarrollo mental

Las tecnologías han provocado, tanto en niños como en adultos, los mayores fenómenos de distracción. El sudoku consigue que los niños aprendan a concentrarse en sus tareas, a la vez que estimula la memoria volviéndose una base de entrenamiento.

Los talleres de escritura para niños pueden convertirse en un excelente pasatiempo para ellos.

Este interesante juego proveniente de Asia es, por lo tanto, un antídoto contra la distracción que generan los medios electrónicos, que inevitablemente conviven con los más pequeños.

Es decir, que este juego desarrolla habilidades mentalmente útiles, a la vez que permite que el niño, después de jugar, encuentre el vigor para emprender otro tipo de tareas.

Junto a todo lo anterior, al estimular las células cerebrales, este juego previene la aparición de enfermedades futuras como el Alzheimer y las demencias; así como también mejora la capacidad de organización, de constancia y de paciencia.

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