Inoculación del estrés: ¿cómo puede ayudar al adolescente?

28 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
Los adolescentes, con su recién iniciada independencia, enfrentarán diversas situaciones que pueden generarles estrés. Esta técnica psicológica puede ayudar a afrontarlo.

El estrés es una reacción natural de nuestro cuerpo que todos experimentamos en algún momento. Por mucho que deseemos para nuestros hijos una vida tranquila y sencilla, probablemente, encontrarán numerosos retos. Por ello, es importante asegurarnos de que cuenten con las estrategias y herramientas adecuadas. Y es precisamente esto lo que busca el entrenamiento de inoculación del estrés.

La adolescencia, por todos los cambios que supone, es una etapa especialmente complicada. Los jóvenes salen al mundo, abandonan paulatinamente la protección paterna y pueden sentirse desbordados en varias ocasiones. Así, la técnica de la que hoy hablaremos les proporciona una guía clara sobre cómo manejar el estrés.

¿En qué consiste la inoculación del estrés?

La inoculación del estrés no es específicamente una técnica. Es una intervención psicoterapéutica que aúna varias estrategias. Tiene una duración aproximada de unas 10 sesiones y se divide en tres fases. Su objetivo principal es ayudar a que la persona entienda cómo funciona el estrés, proporcionarle herramientas para afrontarlo y guiarlo en la aplicación de las mismas.

Se trata de una técnica cognitiva-conductual que, si bien ha sido aplicada con éxito en población infantil, requiere que el menor posea un cierto desarrollo cognitivo. Por ello, la adolescencia es una etapa en la que puede resultar muy útil. Los jóvenes serán perfectamente capaces de comprender y podrán aplicar lo aprendido desde una edad temprana.

La inoculación del estrés paso a paso

Madre intentando hablar con su hija adolescente para empezar la inoculación del estrés.

Psicoeducación

En esta primera fase se le explica al joven cómo funciona la respuesta de estrés. Se le ayuda a comprender que este es natural y adaptativo si se presenta de forma puntual; pero que cuando aparece de forma crónica o excesiva puede impedirle vivir con normalidad.

También se le informa sobre el funcionamiento de su problema específico. Por ejemplo, en el caso de la fobia social, se le cuenta que esta surge por poner una excesiva atención en nosotros mismos mientras interactuamos. O, en el caso del miedo a realizar un examen, se le explica cómo el excesivo perfeccionismo puede llevarle a rendir peor.

Fase de ensayo

Esta etapa es la más larga, pero también es la de mayor importancia. En ella se le enseñan al adolescente distintas técnicas y estrategias que pueden serle de ayuda para afrontar el estrés. Por lo general, se emplea una técnica de relajación o respiración (para manejar la ansiedad a nivel fisiológico) y una técnica cognitiva.

En este último punto se trata de que el diálogo interno cambie, para lo cual se anima al joven a sustituir pensamientos negativos por otros empoderantes y funcionales. Estos nuevos pensamientos deben repetirse mentalmente al momento de enfrentar la situación temida, de modo que proporcionen motivación y tranquilidad para afrontarla.

A continuación, se llevan a cabo una serie de ensayos, con el objetivo de que el adolescente pueda aplicar estas nuevas estrategias en un entorno seguro. Se debe comenzar por situaciones que generen un ligero malestar y avanzar hacia aquellas que causen más ansiedad.

Así, por ejemplo, en el caso de la fobia social, se le puede pedir al joven que visualice una escena social que le produzca temor y se imagine afrontándola con las nuevas habilidades adquiridas. También podrá practicar estas estrategias con el terapeuta o con sus familiares antes de pasar a aplicarlas en la vida real.

Adolescente triste sentada en el suelo de su habitación durante el confinamiento.

Fase de implementación

En esta última fase, el adolescente tendrá que enfrentarse en vivo a las situaciones temidas, apoyándose ahora en todo lo aprendido. Se trata de aplicar las técnicas ensayadas a escenarios de la vida real. De este modo, en nuestro ejemplo, el joven podrá ponerlas en práctica al interactuar con otros compañeros de clase, amigos o desconocidos.

Inoculación del estrés, una magnífica guía

Este procedimiento puede emplearse para distintas condiciones que impliquen ansiedad o estrés en grados elevados. Se trata, finalmente, de una guía para que el joven sepa cómo actuar ante los momentos desafiantes saliendo airoso. Le ayuda a conocer y utilizar sus propios recursos para gobernarse ante situaciones difíciles.

Una vez que el menor ha adquirido estas herramientas, podrá ponerlas en práctica en numerosos escenarios. Serán un recurso que le acompañará de por vida, siempre disponible para ser utilizado. Además, con cada aplicación exitosa, la confianza en sí mismo irá aumentando significativamente. Es, por todo ello, una intervención psicológica muy completa y eficaz.

  • Monleón, M. C. B., & Arbona, C. B. (1991). Entrenamiento en Inoculación de estrés en un caso de asma infantil. Análisis y modificación de conducta17(55), 839-851.
  • Reguera, L. (2019, octubre 16). ¿Qué es la inoculación al estrés y cómo puede ayudarnos? Recuperado junio de 2020, de https://lamenteesmaravillosa.com/la-inoculacion-al-estres-puede-ayudarnos/