Mi hermana mayor, la mejor compañera de mi vida

Macarena 11 febrero, 2017
Sin haberla pedido ni esperado, mi hermana mayor se convirtió en una parte muy especial de mi vida.

Mi hermana mayor es la mejor compañera que pudo ofrecerme la vida. Fue el mejor obsequio que pudo haberme hecho mi madre, incluso antes de mi propio nacimiento.

Mi hermana mayor, mi mejor amiga

Mi hermana mayor fue, es y será por siempre mi mejor amiga. Ella es nada más ni nada menos que mi otra mitad. Ayudó a mi madre en mi crianza, es otra gran responsable de lo que hoy llegué a ser.

Ella me esperó con una ansiedad única y logró conocerme, desde que llegué al mundo, como nadie más ha podido hacerlo. Nuestra relación siempre fue cercana y especial.

Me vio reír y llorar. Me vio caer y festejar. Es la mejor porque siempre estuvo allí, firme, junto a mí. Mi hermana mayor tiene el don de cuidar y aconsejar cual abnegada madre, pero con la habilidad de hacerlo poniéndose a tu misma altura.

Con mi hermana mayor puedo ser yo misma, siempre.

Mi hermana mayor, mi mejor amiga.

En mi hermana mayor puedo encontrar un hombro en el que llorar cada una de mis penas. Y también un par de orejas que logran hacer más ligera mi mochila. Sus brazos tienen el don de juntar cada una de mis partes rotas y volver a hacerme reír.

Mi hermana mayor, acreedora de mi amor infinito

El amor fraternal entre nosotras nunca decrece. Somos capaces de encontrarnos de muchas formas una y otra vez. Y, en definitiva, me siento muy agradecida por tener una hermana.

Las experiencias con una hermana mayor son un tesoro para toda la vida. Sin importar los desacuerdos o los enojos, ella siempre ella estará presente para ofrecerme su apoyo incondicional y esa palabra justa que necesito.

Cuando intento imaginar mi vida sin ella, simplemente no puedo. ¡Gracias al cielo que la tengo desde que nací!

A medida que crecemos, me doy cuenta de que mi hermana mayor me ayuda a construir y fortalecer mi propia personalidad. Encuentro en ella un modelo a seguir y una fuente de inspiración.

 

De alguna manera, ella siempre encuentra el modo de darme herramientas para enfrentar los retos de la vida. Mejor de lo que pudo haberlo hecho ella. Porque le importo tanto que quiere ahorrarme el cometer errores tontos.

Mi modelo y ejemplo a seguir

Al principio, imitaba a mi hermana mayor en lo tangible. Su estilo de vestir, las formas de expresarse o relacionarse con otros, sus juegos, su risa, tal vez incluso en los sabores de helado que elegía. Ella siempre fue mi modelo a seguir más cercano.

Aunque le haya hecho rabiar muchas veces al imitarla, al final, mientras íbamos creciendo nos pudimos dar cuenta de que todo se trataba de genuina admiración.

Si yo no hubiese imitado jamás a mi hermana en nada, no habría podido encontrar más elementos en común con ella. Hoy en día ambas disfrutamos con gran placer del mismo sabor de helado. Y todo gracias a aquella primera vez en que decidí pedir el mismo que ella.

Para mí es un orgullo verla crecer y lograr cada uno de sus sueños. Así, desde muy pequeña su fuerza y perseverancia me han motivado en muchos aspectos. Ella me demostró que puedo lograr lo que me proponga y que el mundo es lo que yo misma haga de él.

Mi hermana mayor, mi mejor amiga.

Cuando de incondicionalidad, lealtad y fidelidad se trata, no hay como una hermana mayor. Ella es quien me apoya en las buenas y en las malas.

Me ama por todo y no a pesar de ello. Discute conmigo y es mi juez más duro pero sigue siendo inmensa a la hora de ayudarme a seguir adelante cada vez que lo necesito.

La hermandad es ciertamente una de las formas de unión más bonita que existe en el mundo. Tal y como lo dije anteriormente, mi hermana mayor ha sido el mejor regalo que me ha podido dar la vida.

Su compañía ha sido una bendición constante y sin ella mi vida nunca sería la misma. Cuando miro nuestras fotos, solo puedo sonreír con el corazón hincho de alegría.

¡Y qué más da lo que pueda acontecer a futuro! Al fin y al cabo somos instantes. Y es que la suma de todos esos momentos en compañía de mi hermana mayor no es más que una mínima parte de la intensidad del amor que siento por ella.

¡Te quiero un montón, hermana mía! 

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