¿Qué hago si tengo más leche materna de la que toma mi bebé?

Eva 1 septiembre, 2016

Es normal experimentar un suministro abundante de la leche materna durante las primeras semanas de la lactancia materna, especialmente si te has sacado la leche de alguna manera para aliviar la congestión mamaria. Con ello le has dicho a tu cuerpo que tu hijo es un comilón y que necesitas mucha leche para él. En cualquier caso, el cuerpo sabio y hace suyo el dicho popular “mejora que sobre a que haga falta”.

En cualquier caso tener demasiada leche no es un problema, ya que la producción natural de leche materna se irá ajustado de manera gradual a las necesidades del bebé. Sin embargo, en algunos casos sigue habiendo demasiada leche.

Muchas personas pueden pensar que tener mucha leche es una bendición. Sin embargo, esto no es así, ya que una cantidad excesiva de la leche materna puede causar dificultades para la lactancia materna y problemas tanto para la madre como para el bebé.

Cómo afecta el exceso de leche materna a la madre y qué hacer

Mucha leche materna puede causar algunos de problemas de lactancia, como congestión de mamas, conductos lácteos obstruidos, mastitis, fugas de leche, dolor en los pezones, pérdida de peso excesiva y dolor al iniciar la toma. Además, tener los pechos demasiado cargados puede provocar dolor de espalda, incomodidad y dificultad para descansar.

Cuando se tiene mucha leche, una de las principales cosas que hay que hacer es usar un buen sostén para favorecer una buena sujeción y postura. Con el movimiento el pecho se estimula y puede subir la leche. Cuando más sujeto esté el pecho, menos doloroso será, menos problemas de espalda tendrás y menos estimulación se obtendrá.

Una buena solución al dolor provocado por el exceso de leche es sacar algo de leche después si se nota que no ha quedado vacío. Esto, además de aliviar el pecho, te ayudará a evitar problemas de infección en los conductos y mastitis. Pero no hay que forzar. Si sobreestimulas el pecho con el sacaleches el problema no acabará nunca.

extractor de leche materna

Cómo afecta el exceso de leche al bebé

Cada vez que tu bebé mama la primera leche que consigue tiene un bajo contenido de grasa, es decir, es una leche aguada, por decirlo de alguna manera.

A medida que avanza la toma, la leche empieza a tener mayor contenido en grasa hasta que se convierte en una leche más cremosa leche, que es la que ayuda a satisfacer el hambre del bebé.

Pero cuando hay demasiada leche materna, el bebé se puede llenar de esa  leche aguada inicial y dejar de tomar antes de conseguir la leche final. Si el bebé no recibe suficiente leche final sentirá hambre antes, lo que provocará que comienza a ganar peso muy rápidamente.

Otro problema de tener demasiada leche materna es que suele aumentar lo que podríamos llamar el reflejo para el amamantamiento, es decir, que el pecho puede llenarse mucho en poco tiempo, dificultando la capacidad del bebé para mamar, ya que puede salir demasiada leche, con lo que el bebé puede tener problemas para tragar a la velocidad de suministro e incluso para respirar.

Esto provocará que se suelte muy a menudo del pezón y, en consecuencia, que trague mucho aire, lo que puede provocar irritabilidad, gases, hipo e incluso síntomas del cólico. Esto puede hacer que muchos bebés se sientan frustrados y rechacen la lactancia materna.

madre amanatando a su bebe

Cómo ayudar a tu bebé si tienes demasiada leche

Para empezar, es conveniente que te saques un poco de leche con un extractor o de forma manual antes de empezar a amantar a tu bebé. Al sacar la primera leche, cuando el bebé empiece la toma el flujo será un poco más lento y el pequeño estará mucho más cómodo. Además, llegará antes la leche final y se sentirá mucho más saciado, con lo que la siguiente toma no será tan seguida.

Para facilitar que el bebé no tenga que luchar contra la leche, ponte en una posición en la que el bebé está encima de ti. Así, la leche tendrá que luchar contra la gravedad, lo que ayudará a retrasar el flujo.

Por otra parte, si ves que el bebé se suelta, interrumpe la toma para que expulse el aire que pueda haber tragado y luego continua amamantándole. Al liberar el aire habrá más sitio en su estómago para más leche.

Por último, conviene recordar la importancia de cambiar el pecho por el que empiezas a amamantarlo. Si empiezas siempre por el mismo este se sobre estimulará más y tendrás siempre muchísima leche.  La reducción de la estimulación también puede ayudar a disminuir un poco el suministro de leche.

 

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