Evolución de la expresión gráfica en los niños

14 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la pedagoga Marta Crespo Garcia
Mediante la expresión gráfica, los niños van aprendiendo a codificar y comunicar sus experiencias. Por lo tanto, el dibujo tienen una función educativa importante en su desarrollo.

A medida que los niños cambian y crecen, cambia también su expresión creativa. Conociendo las etapas que existen en la evolución de la expresión gráfica, también conoceremos cuáles son los dibujos característicos en cada edad.

Sin embargo, no es fácil decir dónde está el final de una etapa y dónde el comienzo de otra. Además, como bien sabemos, cada niño tiene su ritmo y hay que respetarlo.

¿Qué es la expresión gráfica?

La expresión gráfica es un lenguaje expresivo. Es una forma de representación y comunicación que permite transmitir a través de materiales plásticos y de distintas técnicas que favorecen el proceso creador.

Asimismo, la expresión gráfica es un medio que ayuda al niño en su desarrollo madurativo, cognitivo y motor. Al mismo tiempo, favorece la autoestima, la creatividad, la sensibilidad y la percepción. Por lo tanto, debe considerarse como un medio, no como un fin. Lo fundamental en el desarrollo de la expresión gráfica es la libre expresión, no la creación de obras maestras.

Todos los niños dibujan lo característico en cada edad y en cada etapa. En los primeros años, dibujan de manera bastante predecible, ya que atraviesan diferentes etapas. Estas se caracterizan por un grafismo típico, pero, con el paso del tiempo, cada niño dibujará lo que individualmente le define.

Niña pintando y dibujando para desarrollar su expresión gráfica.

Sin embargo, no se puede precisar dónde comienza una etapa y termina la otra, pues cada niño tiene su propio ritmo de maduración. Lo que sí se puede afirmar es que estas etapas suceden de forma ordenada durante la infancia.

¿Qué nos indica la evolución de la expresión gráfica en los niños?

Las distintas etapas en la evolución de la expresión gráfica deben entenderse como un instrumento para la orientación y el conocimiento del educador y la familia, nunca para el diagnóstico cerrado o para poner etiquetas al pequeño.

En cada etapa se pueden observar las proyecciones en las que incide significativamente el niño en sus dibujos, de tal manera que estos nos informan de qué es lo que tiene más importancia en su vida y cómo lo sienten desde su interior.

Por lo tanto, podemos considerar el dibujo como una vía privilegiada que sirve para ponernos en el lugar del niño, poder entenderle mejor y adaptarnos de forma comprensiva a sus emociones.

Pero, para ello, necesitamos conocer el orden general de evolución. A través del conocimiento de las etapas de la expresión gráfica, podemos evaluar, conocer e investigar el desarrollo infantil. De esta manera, podremos extrapolar las características individuales de cada niño.

Etapas en la evolución de la expresión gráfica

Las etapas en la evolución de la expresión gráfica a través del dibujo han sido estudiadas por diferentes autores. A continuación, veremos la propuesta de Viktor Lowenfeld, quien investiga las modificaciones que sufre el lenguaje gráfico de los niños a medida que van madurando sus aspectos físicos, intelectuales y afectivos.

Garabateo (2-4 años, aproximadamente) 

En esta etapa, no hay una motivación por representar objetos o personas, simplemente una motivación hacia el movimiento. Lowenfeld profundiza en esta etapa hablando de tres tipos diferentes de garabateos:

  • Garabateo desordenado (18 meses)

Hacia los 18 meses, el niño comienza a expresarse gráficamente mediante garabatos desordenados y sin sentido. No existe control motor, no utiliza la muñeca y, mucho menos, los dedos para controlar el movimiento.

Es común que el pequeño ni siquiera atienda cuando dibuja. Lo importante es la actividad motriz. No hay intencionalidad y el niño disfruta con el movimiento mientras hace garabatos.

  • Garabateo controlado (2 años)

El pequeño va controlando sus movimientos y descubriendo la relación entre ellos y los trazos sobre el papel. Este descubrimiento le incita a realizar nuevos experimentos y movimientos para variar los resultados. El garabato desordenado pasa a ser ahora un conjunto de líneas curvas, barridos y figuras cerradas.

“Hacer visible algo que antes no estaba ahí es una experiencia emocionante”.

En esta etapa, el niño ya se concentra a la hora de dibujar, incluso ensaya métodos para sostener el lápiz y el papel, aunque todavía no existe intencionalidad. Las únicas intenciones son las del movimiento y la repetición de esquemas que va descubriendo. El pequeño disfruta fundamentalmente del movimiento y del control visomotor.

  • Garabateo con nombre (3 años y medio)

De pronto, el niño descubre que sus dibujos tienen sentido y les pone nombre (“esta es mamá”; “esto es un coche”, etc.). El pequeño comienza a dibujar con intención. En esta primera etapa el color simplemente es exploratorio; comienzan a distinguir algunos colores, aunque no los nombre.

Etapa preesquemática: representación intencional (de 4 a 7 años)

A los 4 años, el niño ya controla los trazos y empieza a dibujar con intención. Es capaz de dibujar representaciones mentales de objetos y figuras reconocibles por el adulto. La figura humana es la primera que consigue llevar a cabo; son los llamados monigotes.

Cuando dibuja el monigote, le da especial importancia a la cabeza, y la hace inmensamente grande en relación al resto del cuerpo. La representa mediante un círculo, incluyendo más o menos detalles que, poco a poco, debido a su propia experiencia perceptiva, irá enriqueciendo.

El tamaño de las personas, los objetos, etc., son desproporcionados. Además, el tamaño está en función de la importancia que les dé el niño. Otra de las características de esta etapa es que las personas o cosas que dibujan aparecen flotando. Utiliza los colores de forma emocional, pues el hecho de usarlos supone una experiencia maravillosa, aunque no los relacione.

Etapa esquemática (de 7 a 9 años)

Los dibujos se hacen mucho más definidos y proporcionados. Las figuras humanas ya incluyen todos miembros y con detalles definidos.

En esta etapa, el niño adquiere el esquema espacial. Empieza a relacionar los objetos y no los dibuja aislados unos de otros. Poco a poco, va ordenando el espacio. Para ello, comienza a utilizar las líneas para representar el suelo y, más tarde, el cielo. Asimismo, puede ver relaciones lógicas entre los objetos y el mismo y su medio.

El pequeño descubre que existe una relación entre el color y el objeto que dibuja, por lo que utiliza los colores de manera lógica y real.

Madre e hijo dibujando para ver la evolución de la expresión gráfica del pequeño.

Etapa del realismo (de 9 a 12 años)

El niño intenta enriquecer el dibujo para que sus representaciones sean más realistas. Para ello, abandona las líneas geométricas y busca dibujar en tercera dimensión. La línea base va desapareciendo y la organización espacial cada vez es más realista.

Comienza a representar lo que le caracteriza. El pequeño será más creativo cuanto más experimente y explore nuevos materiales. Por lo que es aconsejable ponerle en contacto con todo tipo de materiales y texturas.

Etapa pseudorrealista (de 12 a 13 años)

En esta etapa, el niño valora mucho más sus creaciones artísticas. Comienza a utilizar la perspectiva espacial. La figura humana toma rasgos sexuales bien definidos.

A esta edad, los chicos tienen desarrolladas todas sus capacidades motoras y de observación para realizar creaciones como las de los adultos, pero, en muchas ocasiones, su autocrítica les inhibe.

Etapa de la decisión (de 13 a 14)

El niño decide qué técnica quiere utilizar y perfeccionar. Lo que dibuja en esta etapa demuestra sus sentimientos (impresionismo sensorial). Hay un control de la expresión con un propósito determinado.

Aquí, la diferenciación entre los dibujos de los niños está bien definida. Hay dos tipos de sujetos creativos:

  • El tipo visual. Es un observador atento; contempla las cosas desde el exterior. Considera primero el conjunto y después analiza los detalles. El tipo visual privilegia las apariencia. Se relaciona con lo impresionista.
  • El tipo háptico. Es esencialmente emocional. Se proyecta en su dibujo. Expresa sus impresiones sensoriales, kinésticas y táctiles. El tipo háptico privilegia el lugar del yo. Se relaciona con lo expresionista.

A tener en cuenta

Hay que tener en cuenta que la evolución de la expresión gráfica tiene unas etapas ordenadas y consecutivas. Todos los niños pasarán por ellas. Esto no quiere decir que pasen por estas etapas  justo a la edad indicada, pues las edades son orientativas.

Lo importante es que los pequeños disfruten dibujando y experimentando, ya que lo fundamental en el desarrollo de la expresión gráfica es la libre expresión, no la creación de obras maestras.