El mal genio no es sinónimo de carácter

25 marzo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la pedagoga María Matilde
Intentaremos en este artículo dejar de lado la idea tan arraigada de que actuar en situaciones perdiendo los nervios y respondiendo mal y con malos modos a las personas significa tener mucho carácter. Conozcamos las diferencias entre mal genio y carácter para comprender que no son sinónimos.

Cuantas veces, frente a un berrinche o una mala contestación de un niño (o no tan niño), hemos escuchado a sus padres o familiares decir: «¡Es que tiene mucho carácter!» Pues bien, debemos empezar a comprender que el mal genio no es sinónimo de carácter, y mucho menos de mucho carácter. Y no existen ni razones ni motivos para que alguien pueda sentirse orgulloso de tener mal genio.

Definamos qué es el carácter y qué es el mal genio

El carácter hace referencia al conjunto de rasgos, cualidades o circunstancias que indican la naturaleza propia de una persona, y que hace que se distinga de las demás. El carácter configura la personalidad de una persona, y es la manera en que ella reacciona frente a las situaciones y se relaciona con los otros.

En cambio, el mal genio tiene que ver con actitudes o con la predisposición a estar o enfadarse rápidamente y sin muchos motivos aparentes. Tiene relación con un estado negativo, e incluso agresivo en ocasiones, por parte de las personas que dicen tener o tienen mal genio. Además, lo podemos asociar a personas intransigentes, que no escuchan, que no se dejan aconsejar y que pierden la paciencia rápidamente.

Ahora bien, carácter tenemos todos. Es decir, todas las personas tenemos carácter y todas las personas poseemos un tipo de carácter, pero no todas tenemos mal genio. Con lo cual, el mal genio no es sinónimo de tener carácter o mucho carácter, sino, simplemente, es un rasgo más entre otros; es una característica del carácter y de la personalidad que posee una persona.Niño con mal genio tapándose los oídos y gritando.

Carácter y mal genio: no debemos confundir los términos

Todas esas personas que se jactan de sus malos modos y contestaciones, las que se creen con la autoridad de exigirle al resto del mundo que les aguante sus exabruptos, las que tienen poco tacto e inexistente empatía para con los demás…

Todas esas personas deberían saber que su mal genio no está justificado por poseer un fuerte carácter. Y mucho menos que ello los autorice a sentirse fuertes y poderosos. Todas ellas deberían saber que, simplemente,  tienen muy ‘mala leche’, y eso no tiene nada de bueno ni de especial.

Es más, si apurásemos a algunos psicólogos a hablar sobre el tema, tal vez dirían que un persona que no sabe controlarse no solo no tiene mucho carácter, sino que, probablemente, tenga problemas con su carácter.

Por el contrario, una persona que tiene un fuerte carácter, es capaz de autocontrolarse para no perder los nervios sin razones justificadas. Y más aún, saber estar y comportase con las personas, hablando y dirigiéndose a ellas con educación, respeto y cariño.

El mal genio no es sinónimo de carácter

No solo no estamos de acuerdo con que tener mal genio no es sinónimo de carácter, ni de ser una persona con mucho carácter, sino que nos atreveríamos a decir que tener mal genio y mucho carácter son antónimos. Comprobadlo por vosotros mismos:

  • Una persona con mucho carácter se controla en situaciones extremas. Una persona con mal genio pierde los nervios inmediatamente, advirtiendo, exclamando, amenazando, y propinando improperios a quien sea y como sea, sin razones y sin sentido.
  • A diferencia de una persona con una predisposición de: «a mi no me digan, ni me vengan con esas, que yo no me lo pienso y le digo cuatro cosas, y lo mando a paseo». Una persona con mucho carácter estará predispuesta a observar y a analizar todo lo que la rodea antes de decir o de actuar.
  • Quien tiene mucho carácter, si tiene la necesidad de contestar o de poner a quien sea en su sitio, buscará argumentos sólidos para hacerlo. Quien tiene mal genio encontrará dos amenazas  y tres chillidos.
  • No es lo mismo ser negativo, osco o impetuoso, que ser positivo, agradable y tranquilo. No es igual dejarse dominar por la ira que saber controlarse pensando. Es mejor estar y compartir tiempo con gente tranquila y sosegada que hacerlo con gente que salta por cualquier cosa y de malas maneras.
  • Mucho carácter significa saber escuchar y recibir críticas, saber modificar conductas si nos hacen mejor persona. Mucho carácter supone aprender cada vez más conocimientos y actitudes. Por el contrario, mucho mal genio implica aumentar cada día la lista de improperios para soltar cuanto antes. Mucho mal genio implica hacer caso omiso a las críticas y jactarse de tener conductas que no conducen a nada.Esta niña sabe que el mal genio no es sinónimo de carácter.

Alimenta el carácter de tu hijo

Hoy en día está muy de moda llamar la atención y, a veces, a cualquier costa o precio. Así, algunos padres están orgullosos de sus hijos cuando sacan su genio o, mejor dicho, su mal genio, porque creen que ello denota mucho carácter. Y en lo que respecta a su educación, no les están haciendo, precisamente, un favor.

Alimentar el mal genio de los hijos puede tener en su desarrollo y en la conformación de su personalidad efectos negativos. Y, por el contrario, es muy positivo en niños y jóvenes, para que desarrollen mucho carácter, alimentar un buen carácter.

Un carácter íntegro, crítico y racional, con capacidad de autocontrol de las emociones y de objetividad, tolerante y empático. Así, este tipo de carácter los diferenciará y los permitirá desenvolverse mucho mejor en distintos ámbitos presentes y futuros, y conseguir sus objetivos.

Por último…

El mal genio no es sinónimo de tener mucho carácter. Tener mal genio puede, tal vez, significar tener un mal carácter. Sin embargo, en la mayoría de las veces, tener mal genio ni siquiera indica un mal carácter, sino que, por el contrario, denota tener poco carácter. Aunque estas afirmaciones puedan enfadar a quienes se enorgullecen de su mal genio…

Quien posee mucho carácter no pierde los nervios tan fácilmente y tiene muchos recursos para estar en situaciones e interactuar con las personas. Quien no posee mucho carácter no tiene más salidas que sus ‘yoísmos’ y sus ‘salidas de tono’. Además, cultivar mucho carácter no es tarea sencilla, ya que gritar o contestar mal, lo hace cualquiera…