El aprendizaje por imitación en los niños

Naí Botello · 31 mayo, 2018
El aprendizaje por imitación es la primera forma que tienen los niños de conocer y reproducir las conductas humanas.

El aprendizaje por imitación constituye el primer y más antiguo modelo de aprendizaje para todas las especies. Tanto animales como humanos aprenden los aspectos más básicos de este modo; esto incluye desde cómo alimentarse hasta la manera para comunicarse, acciones que incorporan con tan solo imitar y reproducir todo lo que hacen sus padres o los individuos que cohabitan con ellos.

No obstante, el aprendizaje por imitación en los niños resulta tan relevante que estos pueden conocer no solo los aspectos fundamentales para su desenvolvimiento, sino incluso reproducir malas costumbres y hábitos que los acompañarán toda su vida.

De allí que es indispensable que, como padres, seamos consientes de que el aprendizaje por imitación se ejecuta de forma constante; los mayores deben estar siempre alertas sobre lo que proyectan.

El aprendizaje por imitación en los niños

Uno de los aspectos más importantes a considerar con respecto al aprendizaje por imitación es que se da impulsado por la curiosidad innata de los niños. Muchas de las conductas que se copian no surgen de decisiones conscientes.

Ahora bien, el universo de atributos relativos a la conducta y los hábitos humanos que los niños aprenden y reproducen es extenso; los más importantes son los vinculados al habla, a los hábitos, a las respuestas emocionales y la conducta social.

El aprendizaje por imitación vinculado al habla

Los niños aprenden indudablemente a comunicarse a partir de la imitación. Es tan real esta aseveración que los logopedas afirman que los niños reproducen no solo la forma de hablar de los padres, sino hasta su tono de voz.

Como apuntamos antes, los padres deben prestar especial atención a la forma en la que se comunican con los niños.

El aprendizaje por imitación es ideal para transmitir valores y responsabilidades a los pequeños.

Existen muchos casos registrados en los que los niños pueden o no comenzar a hablar a la edad que les corresponde como resultado de una falta de comunicación de los padres, por hablarles constantemente como bebés o porque se exceden con los mimos.

Sin embargo, el aprendizaje por imitación en los niños vinculado al habla no solo incide en los primeros años de desarrollo. También estará presente desde que comienzan a comunicarse y hasta llegar a la edad adulta.

Los niños pueden aprender a hablar de forma rápida, pausada, con tono de voz alto o bajo, con un marcado acento geográfico o a decir malas palabras como consecuencia de lo que escuchen en la casa y la escuela.

El aprendizaje por imitación vinculado a los hábitos

El segundo tipo de aprendizaje que copian con frecuencia los niños se relaciona con los hábitos. Peinarse, comer a ciertas horas el día, bañarse, ser puntuales, ejercitarse, ser ordenados y colaborar son cualidades que se aprenden de manera muy sencilla. Obviamente, se da con tan solo imitar las acciones de sus padres en casa.

De allí que se refuerce en todas las guías para padres la idea de que no basta con pedirle al niño que sea ordenado, por ejemplo; efectivamente, él debe observar a diario esa conducta en la casa.

“Es indispensable que, como padres, seamos consientes de que el aprendizaje por imitación se ejecuta de forma constante”

El aprendizaje de las respuestas emocionales y la conducta social

En muchos casos, los niños violentos o con tendencias depresivas simplemente recrean el ambiente que viven en sus hogares. Hay muchos pequeños, por ejemplo, que sufren de ansiedad producto de una respuesta emocional creada porque sus padres son personas nerviosas y están en constante actitud de alerta. Así, trasladan al niño una constante sensación de peligro.

Para citar un ejemplo concreto: a menudo podemos notar que cómo el trato que reciben las niñas por parte de sus padres es el mismo que luego ellas le otorgan a sus muñecas cuando juegan a imitar a las figuras de poder dentro de la casa.

 

El aprendizaje por imitación se da de manera constante.

Por un lado, algunas niñas toman a sus muñecas y les gritan y castigan; otras les dan palmadas, o también están las que les hablan de forma cariñosa y sobreprotectora. Al revisar la conducta de las madres, quedó en evidencia que las pequeñas aprendieron una conducta social y la vincularon a respuestas emocionales partiendo exclusivamente la imitación.

Si como padres se plantean metas sobre las que se desea que los niños aprendan, es fundamental que se purguen las conductas negativas o que se consideren qué acciones pueden servir de mal ejemplo para los niños. Recuerda que, casi como esponjas, ellos asimilarán todas las conductas del hogar y su entorno.