¿Duelen las patadas del bebé?

Francisco María García 19 abril, 2018
No todas las patadas de los bebés en gestación duelen, pero hay algunas que sí. Todo dependerá de la fuerza del movimiento, además de otros factores. Lo importante es que la futura mamá cuente con la información adecuada.

Las patadas del bebé fascinan a padres y familiares. Siempre que una mujer familiar o amiga queda embarazada, lo primero que hacemos es tocar su barriga para experimentar esta sensación. Pero… ¿estos movimientos son dolorosos para la mamá?

Todo es bastante relativo. No todas las pataditas de los futuros neonatos duelen, pero hay algunas que sí. Todo dependerá de la fuerza del movimiento, pero también hay otros factores que se deben tomar en consideración.

Los movimientos a partir de la semana 22

Casi siempre las mujeres embarazadas comienzan a percibir los movimientos fetales a partir de la semana 22. En este momento solo se sienten algunos roces y contactos leves; esto es porque el feto es pequeño y el útero aún le brinda espacio para moverse.

A partir de aquí, las mujeres en gestación experimentarán durante mes y medio golpes y movimientos que no deberían molestar. En este periodo, la presión y las patadas del bebé irán incrementando en fuerza y regularidad.

En principio lo que se puede sentir es al feto chocando con las paredes, sus cambios de posturas y volteretas. Sin embargo, pronto todo cambiará debido al tamaño y desarrollo del futuro bebé; el espacio se va reduciendo y por eso la sensación puede cambiar.

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Las patadas del bebé pueden doler a partir de la semana 28

En la semana 28, el bebé continúa creciendo, mientras que el tamaño del útero está prácticamente en su límite. Es entonces cuando los leves movimientos pueden convertirse en golpes dolorosos.

Estos golpes pueden doler porque el pequeño llega con mayor facilidad a las paredes, y también porque tiene más fortaleza física. El pequeño está más incómodo y activo, y esto representa en ocasiones dolor para la mamá. Los impactos pueden alcanzar las costillas y otros órganos de la mujer.

De hecho, algunos de estos golpes pueden ocasionar la pérdida del aire y despertar a la mujer embarazada. Hay una gran variedad de intensidad en estos movimientos del bebé.

Las horas de mayor impacto son las noches

Está demostrado que los bebés están más activos durante las horas de la noche. Entre las nueve de la noche y la medianoche se incrementa su actividad física. Esto puede ser producto, entre otras cosas, de la ingesta de alimentos.

La mamá debe cuidar su alimentación. Algunos productos como el azúcar pueden estimular a los pequeñines incluso cuando están en el útero; por ello, lo mejor es bajar la ingesta de este alimento durante la cena. En caso de duda lo mejor es acudir al ginecólogo y preguntar por la dieta indicada.

El horario nocturno es ideal para hacer el conteo de los movimientos del bebé. Esta es una actividad que muchos ginecólogos aconsejan a las madres para conocer el estado del feto. El objetivo de estos registros es comprender la frecuencia del movimiento; de esa forma, la futura mamá podrá prepararse para afrontar los impactos.

Circunstancias bajo las cuales duelen más las patadas del bebé

Cada embazada tiene características particulares, y por eso las patadas no se sienten de forma semejante. Por ejemplo, las madres primerizas pueden experimentarlas con mayor sensibilidad. Entre otras cosas, porque los movimientos pueden tomarles por sorpresa.

Si la madre es delgada, los golpes del pequeño pueden sentirse con mucha más intensidad. En estos casos, los niños pueden impactar con mayor facilidad las costillas y la zona del bajo vientre. El peso del bebé también es un factor que se debe considerar.

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Además, los embarazos de gemelos o trillizos son mucho más dolorosos. El espacio es mucho más reducido e incómodo para los futuros neonatos; los movimientos sentidos en estos casos son bastante recurrentes y las madres pueden sufrir dolores muy molestos.

Algunas recomendaciones para las madres primerizas

En realidad, el mejor indicativo de que el pequeño está bien son sus movimientos. Más preocupante que el dolor es darse cuenta de que algo ocurre cuando el bebé pasa mucho tiempo sin moverse.

Más allá de esto, siempre es bueno comentar con el ginecólogo los problemas de dolor que se tengan. Todos los síntomas que parezcan extraños deben ser controlados por el especialista.

Respirar, caminar y estimular con música al bebé son algunas prácticas aconsejadas. El yoga para embarazadas también intenta aminorar la molestia de las patadas y los movimientos del feto. La buena noticia es que estos dolores más intensos solo se presentan durante las últimas semanas de la gestación.

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