La importancia de la disponibilidad emocional de los padres

Fernando Clementin · 10 abril, 2018
La paternidad implica considerar cada detalle en el crecimiento de los hijos. Sin embargo, esto no siempre es tarea fácil; empatizar con los sentimientos de los pequeños es algo que muchos padres no logran. Presentamos sus consecuencias y cómo evitar esta carencia.

Cuando hablamos de la disponibilidad emocional de los padres nos referimos a su capacidad para interpretar los sentimientos de su hijo. No se trata solo de cuestiones físicas como el hambre o los dolores, sino de ser empáticos para ver más allá.

Vivimos en un mundo en el que muchas cosas sepasan por alto. Los estímulos constantes que recibimos de parte de los dispositivos electrónicos —que nos acercan a lo lejano pero nos distancian de lo inmediato— nos ha restado la capacidad de observación.

Lamentablemente, los hijos muchas veces son víctimas de esta variación de hábitos. Se debe a que la disponibilidad emocional de los padres no siempre es la que debería ser.

Por lo tanto, sus problemas y conflictos típicos de cada etapa quedan opacados. A continuación, profundizaremos más sobre estas cuestiones.

¿Por qué la disponibilidad emocional de los padres es menor?

La ausencia o carencia de disponibilidad emocional de los padres puede encontrar su origen en diversos motivos. Uno de ellos, quizás el más importante, tiene que ver con las competencias paternales. Esto es la incapacidad de los padres de atender a sus hijos; puede darse por problemas de salud mental, traumas, adicciones o casos de depresión.

Otro factor importante es el grado de apego entre el padre y el niño. Si el progenitor tiene una idea negativa de su bebé, cualquiera fuera el motivo, difícilmente logrará empatizar con él.

Algo que se debe considerar es que la disponibilidad emocional no depende de la clase social de la familia. Se ha detectado en familias de escasos recursos como también en aquellas más pudientes.

Por último, deben considerarse también las características del niño. Pueden tener complicaciones para entender a sus hijos los padres de infantes con los siguientes inconvenientes:

  • Nacimiento con bajo peso o prematuro por haber estado expuesto a sustancias tóxicas como el alcohol.
  • Padecimiento de algún problema de salud.
  • Temperamento difícil, cualquiera sea su origen.
La disponibilidad emocional de los padres es determinante para el crecimiento de los niños.

Efectos de la falta de disponibilidad emocional de los padres

En el Estudio Longitudinal de Minnesota del año 2005, se analizaron las consecuencias de diferentes tipos de maltrato infantil. En los treinta años que duró la investigación, se concluyó que la ausencia de disponibilidad emocional de los padres era la causante principal de los siguientes problemas:

  • Depresión severa.
  • Conductas suicidas.
  • Incidencia delictiva.

Tan importante este aspecto que se situó por encima de otros maltratos considerados más graves, tales como el abuso o la violencia física.

En infantes pequeños, sentirse desprotegido genera un estrés constante muy nocivo para su cerebro. Así, este pierde la capacidad de enfocarse en su desarrollo pleno, como debería suceder. Como resultado, pueden aparecer dificultades en el aprendizaje y también inconvenientes ligados al lenguaje.

Más adelante, además, esto puede repercutir seriamente en su autoestima, su confianza y, lo que es más grave aún, puede conducir a comportamientos abusivos sobre los demás. Del mismo modo, es esperable que estos jóvenes repliquen este método educativo precario cuando lleguen a la adultez.

“La disponibilidad emocional de los padres no siempre es la que debería existir. Por lo tanto, los problemas y conflictos típicos de la infancia quedan opacados”

¿En qué consiste la disponibilidad emocional de los padres?

Si quieres ofrecerle a tu hijo la atención emocional que se merece, sigue las siguientes consignas:

  • Estate atento a sus señales y siempre intenta acogerlo y darle una respuesta apropiada.
  • Interrumpe lo que estés haciendo para atender sus problemas y ofrecer soluciones.
  • Acompáñalo, pero también respeta su autonomía y privacidad.
  • Controla tus emociones negativas. En lugar de mostrar enfado o ira, procura ser comprensivo y buscar soluciones pacíficas.
La disponibilidad emocional de los padres implica escuchar y comprender a sus hijos.

Otras soluciones

Además del impostergable cambio actitudinal que debe darse en el hogar, también hay otras instancias para solventar —al menos parcialmente— los efectos negativos de este problema.

El primero de ellos es la consulta profesional; esta puede darse en el hogar o en un centro médico. Asimismo, la participación del educador en la escuela puede ser de gran ayuda, ya que se trata de uno de los referentes de los niños en su infancia.

Finalmente, también es posible tomar cursos de asesoramiento parental. En ellos, se enseña a los padres a interactuar, interpretar y responder a las señales de sus hijos; también se otorgan estrategias y otras herramientas para facilitar estas dinámicas positivas.

De una manera o de otra, es sumamente necesario que la disponibilidad emocional de los padres sea la que sus hijos merecen. De lo contrario, podrían producirse grandes desacoples en su estabilidad mental que perjudicarían su desarrollo a largo plazo.