Diferencias entre el cerebro de una niña y de un niño

Indira Ramírez · 19 octubre, 2015

Que los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus es una frase popularizada por un psicólogo que hizo del análisis psicológico de las diferencias entre los sexos su fortuna. Si esto fuera literal, “la cigüeña” estaría obligada a cruzar todo el universo para llevar a los recién nacidos hasta sus hogares.

La metáfora sirve, no obstante, para ilustrar el tema de nuestro artículo: existen diferencias entre el cerebro de una niña y de un niño que determinan su desarrollo físico, psíquico y su comportamiento.

Incluso antes del nacimiento, el niño y la niña vienen con una serie de diferencias hormonales y genéticas que determinan en alto o mediano grado particularidades como: talla, tipo de cabello, color de ojos, sexo, nivel de empatía, habilidades físico-motoras, entre otras.

A continuación, las distinciones encontradas en distintos estudios de neurociencia que no constituyen un dogma, pero sí patrones que ayudarán a los padres y maestros a conocer sin prejuzgar por qué el niño o la niña actúan como lo hacen.

No obstante, debemos saber que el cerebro es flexible y está en constante desarrollo por lo que si bien, en principio, los niños nacen dotados para ciertas habilidades y las niñas para otras, estos pueden a lo largo de la vida equilibrar esas diferencias.

Diferencias cerebrales: niños

Estudios han determinado que los niños tienden a dar sus primero pasos más rápido y a manejarse con mayor éxito en relación al espacio. De igual manera, serían más competentes con juegos que impliquen colocar bloques o realizar construcciones.

El cerebro del bebé posee altos niveles de testosterona comparables a los de un hombre de 25 años. Esta alta presencia de testosterona es la responsable de la masculinización del cerebro que, en resumen, significa la utilización preferencial del hemisferio derecho vinculado a los razonamientos lógicos.

Louann Brizendine, doctora en medicina, graduada en neurobiología, neuropsiquiatra y profesora de la Harvard Medical School ha editado dos libros explicando las diferencias existentes. En sus estudios ha develado que:

  • Los niños tienden a estimularse emocionalmente más rápido que las niñas y, en cuanto se alteran, les cuesta más calmarse.
  • Los niños no mantiene un contacto visual o sostienen miradas fijas al rostro de las personas de forma tan prolongada como lo hacen las bebés. Estos, en su lugar, muestran más interés por objetos en movimiento, figuras geométricas, juguetes.
  • Parecen interesados por los juegos competitivos más que por los juegos cooperativos. Así, preferirán jugar a recrear batallas, fútbol o juegos de video en lugar de jugar a la escuela u otro juego en el que no haya un “premio” o en el que ganadores y derrotados no estén claramente definidos.
shutterstock_320446856

  • En un experimento, niños giraron mentalmente las imágenes de los objetos utilizando los dos lados del área cerebral del movimiento espacial, situada en el lóbulo parietal. Mientras, las niñas sólo usaron un área del cerebro para hacer esta tarea.
  • En la adolescencia los chicos se interesan más temprano y con mayor intensidad en el sexo, tema que parece concentrar toda su atención. Esto es debido a los altos índices de testosterona en su cerebro.
  • En la adolescencia los niños no sólo se muestran aburridos, es que están aburridos debido a que el centro de recompensa del cerebro trabaja más lento y por tanto, los hace menos sensible a estímulos.

Diferencias cerebrales: niñas

Científicos del National Institute of Health realizaron un estudio de resonancia a 500 niños. En el mismo se estableció que si bien todos mostraban, en promedio, las mismas habilidades matemáticas, en el caso de las niñas había más competencias para memorizar y de lenguaje.

Las niñas, se ha establecido, poseen también mayor conexión entre ambos hemisferios cerebrales por tanto mayor facilidad para socializar. Por esta razón tienden a pronunciar palabras primero que los niños.

shutterstock_268564796

El estudio de la profesora de Harvard Medical School que resume los grandes hallazgos en el área de la neurociencia plantea que las niñas:

  • Muestran interés apenas nacen en establecer contacto visual y mirar rostros.
  • Las niñas además privilegian el contacto emocional, las caricias, los mimos, la atención del entorno en ella y se validan a partir de esa interacción. Temprano valorarán, por estos estímulos, si son amadas, apreciadas o rechazadas. Hasta este punto, vemos diferencias emocionales distintas en niños y niñas.
  • La niña tiene aptitudes para leer rostros y registros de voz. Así, con un ligero cambio en el tono de su madre sabrá que esta desaprueba o aprueba un comportamiento. En cambio, el niño no nace con esta habilidad. De allí que a la hora de reprenderles los padres deban ser más enfáticos y claros.
  • Debido a que el cuerpo calloso del cerebro es más grande en las niñas que en los niños, estas pueden hacer múltiples tareas al mismo tiempo y asumir diferentes responsabilidades sin abrumarse.