4 juegos de reflejos y coordinación para niños

15 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Ana Couñago
Los juegos de reflejos y coordinación sirven para estimular la psicomotricidad de los más pequeños. 

Los juegos de reflejos y coordinación son ideales para divertirse en familia mientras los niños estimulan y trabajan algunas habilidades motrices. En este artículo te recomendamos algunos juegos de este tipo. Presta atención y descubre cómo se juega a cada uno de ellos. ¡Seguro que a los pequeños de la casa les encantan!

Nada enciende más la mente de un niño como jugar”.

-Dr. Stuart Brown-

4 juegos de reflejos y coordinación para niños

El mundo al revés

Este juego no solo favorece los reflejos psicomotores y la coordinación corporal en niños, sino que, además, sirve para desarrollar el autocontrol y la concentración.

Antes de empezar a jugar, hay que decidir quién será la persona encargada de guiar el juego. Esta se pondrá de pie enfrente del resto de los participantes, quienes se colocarán en fila. 

El conductor del juego tendrá que dar órdenes en voz alta (por ejemplo: “saltad”, “corred“, “levantad los brazos”, etc.), y los jugadores tendrán que hacer exactamente lo contrario a lo que dice la orden.

Niños jugando a juegos de reflejos y coordinación.

Poco a poco, se van complicando estas acciones, especificando la parte del cuerpo que se debe utilizar para llevar a cabo la acción propuesta (por ejemplo: “saltad a la pata coja con el pie derecho”, “corred poniendo la mano derecha en la cabeza”, “levantad el brazo izquierdo”, etc.). Así, el juego finaliza cuando uno de los participantes realice mal alguna de las acciones.

Tierra, aire, fuego y agua

Este juego es ideal para que los niños trabajen la capacidad de reacción, la capacidad de razonamiento y la agilidad mental. Para comenzar, hay que colocar una cuerda que divida una zona en dos partes, de modo que en una de las partes se sitúe uno de los participantes y en la otra parte el resto de jugadores.

La persona que está sola en uno de los lados debe ir diciendo en voz alta las palabras “tierra”, “agua”, “fuego” o “aire”, mientras lanza un balón, intentando dar a alguno de los jugadores que se encuentran al otro lado.

Cuando este diga “tierra”, “agua” o “aire”, el jugador al que le tocó el balón deberá nombran algún animal terrestre, acuático o un ave, respectivamente. En caso de que diga “fuego”, el niño tendrá que nombrar un objeto que sea resistente al fuego. Si al judador en cuestión no se le ocurre nada, quedará eliminado. Este proceso se repite hasta que solo queda un jugador.

Las pelotas que explotan

Para este juego se necesitan dos pelotas y, al menos, cinco jugadores. Estos deben colocarse de pie unos al lado del los otros y formar un círculo. Un participante coge una de las pelotas y le entrega la otra al jugador que esté más alejado de él.

Padre jugando con su hijo en el salón de casa.

Una vez todos están en sus posiciones, comienza el juego, que consiste en ir pasando las pelotas al jugador situado a la derecha o a la izquierda. El jugador que tenga en la mano ambas pelotas, pierde y es eliminado. Esto se repite constantemente hasta que solo queden tres jugadores en juego.

Carrera a cámara lenta

Con este juego se practica la capacidad para controlar el movimiento corporal. Lo primero que hay que hacer es seleccionar a un participante para que ejerza la función de guía.

El resto de los jugadores deben permanecer apoyados en una pared hasta que el guía del juego les indique que pueden comenzar a moverse. Cuando esto ocurra, los jugadores tienen que avanzar lo más lentamente posible hasta llegar a la pared opuesta de la sala, donde se situará la meta. Mientras realizan esta acción, deben simular que están corriendo a gran velocidad.

El guía debe supervisar que ningún jugador se quede parado en el sitio, en cuyo caso quedaría eliminado del juego. Gana el último participante en llegar a la meta.

  • Allué, J. M. (1998). El gran libro de los juegos. Barcelona: Parramón Ediciones.