Uso de broncodilatadores en niños

19 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la farmacéutica Sara Viruega Encinas
Uno de los broncodilatadores más utilizados es el salbutamol, más conocido por su nombre comercial: Ventolin.

Los broncodilatadores en niños son el tratamiento para muchas de las patologías respiratorias más frecuentes de la infancia. Principalmente, son útiles en el manejo del asma.

Vamos a ver en este artículo qué son estos medicamentos, cómo actúan y cómo hay que utilizarlos en niños. Antes de nada, para entenderlo, conviene aclarar cómo funciona nuestro sistema respiratorio.

El sistema respiratorio

Cuando inhalamos, el aire entra a nuestro organismo por la nariz o por la boca y baja por la tráquea. Este conducto se ramifica en dos bronquios que van uno a cada pulmón y que, a su vez, se dividen en bronquiolos más pequeños y numerosos, y, finalmente, en alvéolos.

En los alvéolos es donde se produce el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono con nuestra sangre. Los pequeños capilares sanguíneos que rodean los alvéolos captan de estos el oxígeno del aire que ha entrado al inhalar y después lo envían al corazón, que lo distribuirá por la sangre al resto del cuerpo.

De la misma manera, la sangre deposita en los alvéolos el dióxido de carbono procedente del organismo para que sea expulsado al exterior por la nariz y la boca. El itinerario es el mismo, pero a la inversa.

Niño con asma usando un broncodilatador.

Todo el proceso de la respiración (inhalación-exhalación) está controlado por los músculos respiratorios del tórax, como el diafragma.

Por ejemplo, en el asma, las vías respiratorias se inflaman y acumulan mucosidad que complica el paso del aire. Algo similar ocurre en la bronquiolitis, pues los bronquiolos se inflaman y la mucosidad se acumula, de manera que aparece dificultad para respirar. Veamos cómo pueden ayudar en estos casos los broncodilatadores.

¿Qué son los medicamentos broncodilatadores?

Los broncodilatadores son aquellos fármacos que abren los bronquios, permitiendo que el aire pueda pasar de forma adecuada por las vías aéreas. Como dice la palabra, dilatan los bronquios y bronquiolos que, como hemos dicho, son las estructuras que forman el interior de los pulmones y conducen el aire. Se utilizan, generalmente, de forma inhalada.

Podemos clasificar los broncodilatadores en dos grandes grupos:

  • De acción corta: se utilizan en momentos puntuales de crisis para facilitar la respiración de forma rápida. Tardan poco en hacer efecto, aunque este no dura mucho. Por ejemplo, serían los indicados en un ataque de asma que se produce por realizar ejercicio físico. Entre ellos, tenemos:
    • Salbutamol: se administra siempre con cámara.
    • Terbutalina: se utiliza en niños más mayores.
  • De acción larga: se usan para prevenir y controlar los síntomas a más largo plazo. Tardan más tiempo en hacer efecto, pero tienen una duración mayor. Se utilizan en tratamientos continuados de mantenimiento y siempre acompañados de corticoides inhalados, nunca solos. Las combinaciones más frecuentes son:
    • Salmeterol + Fluticasona.
    • Formoterol + Budesonida.

Uso de broncodilatadores en niños

Uno de los broncodilatadores más utilizados en niños es el salbutamol, más conocido por su nombre comercial: Ventolin. Este es un broncodilatador de acción corta que pertenece al grupo de los agonistas beta-2-adrenérgicos. Se llaman así porque actúan en un receptor concreto del músculo liso del pulmón.

Lo que hace el Ventolin es relajar los músculos de las paredes de las vías respiratorias, facilitando el paso del aire. Con esto, disminuye la dificultad para respirar, así como la tos y la presión en el pecho, es decir, los síntomas comunes en un ataque de asma.

Normalmente, los broncodilatadores de acción corta, como el Ventolin, suelen utilizarse a demanda, es decir, solo cuando se necesitan. Esto es para prevenir el efecto rebote de empeoramiento que puede producirse con un uso continuado. Como efectos secundarios, pueden producirse palpitaciones y taquicardia.

Por otro lado, el uso de los broncodilatadores en niños en otras patologías como la bronquiolitis, suscita bastante controversia entre los profesionales. Según los últimos estudios, los broncodilatadores no tienen eficacia comprobada en el tratamiento de las bronquiolitis. De hecho, provocan más efectos secundarios que beneficios clínicos.

Broncodilatadores para niños pequeños.

¿Cómo se utilizan los broncodilatadores en niños?

Los broncodilatadores en niños se administran siempre de forma inhalada. Para ello, se utiliza un inhalador presurizado al que se le acopla una cámara espaciadora para mejorar la eficacia de la inhalación.

En lactantes y niños pequeños, a la cámara se le acopla, a su vez, una mascarilla facial que cubra la boca y la nariz del niño. Al acabar la inhalación, si es posible, conviene lavarse la boca y la zona de contacto con la mascarilla.

Ante una crisis grave, o cuando el niño necesite, además, oxígeno, se puede recurrir a la técnica de la nebulización. En este caso, la medicación se administra en forma líquida junto con un flujo de oxígeno, de manera que se forma un aerosol.

Se utiliza una mascarilla que va unida a un reservorio en el que se coloca la medicación y a la fuente de oxígeno. Los nebulizadores se utilizan, generalmente, en el ámbito hospitalario o bien en los centros de salud.

El proceso no debe durar más de 15 minutos. Permiten administrar más cantidad de medicación y hacerlo junto a oxígeno. Sin embargo, realmente, no presentan mucha ventaja frente a los inhaladores presurizados.

Patologías respiratorias en niños y brocodilatadores

Los broncodilatadores en niños son útiles en el tratamiento de ciertas patologías respiratorias, como el asma. No deben utilizarse sin prescripción médica. Antes de administrarlos, es conveniente aprender a manejarlos de forma adecuada para asegurar su eficacia. No dudes en preguntar cualquier temor que tengas al pediatra, él sabrá ayudarte.

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