Bronquiolitis infantil: cómo tratarla

Carmen Fetreros · 8 noviembre, 2016

Cuando llega la época de frío, aparecen pronto en todas las casas donde se tienen niños pequeños los constipados, la gripe, las bronquiolitis y las bronquitis. Entre todas ellas, la bronquiolitis es una de las infecciones que más nos preocupa a los padres porque se puede complicar y convertirse en un problema grave para los niños.

La bronquiolitis es una infección de los pulmones y del aparato respiratorio del niño, por lo general menor de 2 años. Puede ser causada por varias clases de virus. Una infección que puede aparecer en cualquier época del año pero que lo más habitual es que aparezca desde noviembre a marzo o abril.

El virus que causa más frecuentemente la bronquiolitis es el denominado Virus Respiratorio Sincitial, conocido comúnmente por sus siglas VRS, pero también se puede deber a otros virus menos frecuentes como los virus de la gripe, parainfluenza, adenovirus y metapneumovirus.

La mayoría de los niños están enfermos durante una semana y después se recuperan sin problema alguno. Pero hay que tener cuidado porque a algunos  niños esta infección puede dar lugar a problemas respiratorios en el futuro.

Muchos niños tras sufrir una bronquiolitis, tienen resfriados con síntomas similares a los de la bronquiolitis inicial como tos con o sin fiebre, dificultad para respirar y pitidos en el pecho. Además los especialistas apuntan a que niños que han tenido bronquiolitis durante los primeros meses de la vida, presentan luego durante el resto de la  infancia y adolescencia un mayor riesgo de desarrollar asma que los niños que nunca han tenido bronquiolitis.

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Síntomas de la bronquiolitis

Al principio la bronquiolitis parece un resfriado habitual con mocos, tos o fiebre durante dos o tres días. La mayoría de las veces el niño mejora pero puede empezar a toser más y a respirar más deprisa  y con dificultad. En este caso tenemos que estar atentos a que el niño no empeore y si esto ocurre llevarle cuanto antes a urgencias a un hospital para que le vean cuanto antes.

Una de las maneras de comprobar que está empeorando es ver si al niño se le marcan  las costillas y si el abdomen  le sube y le baja de manera exagerada. También se suelen oír sibilancias o ruidos cuando respira el niño. Seguro que los bronquios están obstruidos por la inflamación y por el moco que segrega la propia enfermedad y por ese motivo el niño está empeorando.

Es importante estar pendiente de la enfermedad del niño en todo momento y llevarlo a urgencias si vemos que está empeorando. Hay que estar muy atentos a síntomas como por ejemplo si la piel del niño se torna de color morado, especialmente alrededor de los labios o en las yemas de los dedos.

Evitar el contagio

La bronquiolitis se puede contagiar como un simple resfriado mediante el contacto con secreciones como la saliva o el moco. Por ese motivo los niños de menos de dos años se contagian con mucha facilidad. También se pueden contagiar con objetos que tocan otros niños enfermos en la guardería o en el parque como pañuelos de papel o juguetes.

Una buena medida es lavarse las manos antes de tocar al niño en el colegio y en casa. También se puede mantener al niño lejos de cualquier persona constipada o enferma. Si es posible intentar que el niño no intercambie con niños resfriados juguetes, chupetes, vasos o utensilios para comer.

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Cómo tratar la bronquiolitis

En la actualidad por desgracia, no existe ningún medicamento que cure la bronquiolitis. Los antibióticos no sirven para tratar la bronquiolitis porque es causada por una infección viral y estos medicamentos solo son efectivos en las infecciones bacterianas.

En la mayoría de los casos es una enfermedad que evoluciona bien y solo se suele necesitar medidas como bajar la fiebre del niño y mantenerlo bien hidratado procurando que beba agua frecuentemente. También es útil mantener al niño incorporado en la cama o en los sillones para que pueda respirar mejor. Es bueno echarle suero en la nariz para soltar la mucosidad.

Recuerda que siempre hay que consultar con el pediatra antes de darle cualquier tratamiento o medicación. Cuando el niño empeora puede precisar hospitalización. En este caso no lo dudes y acude de inmediato a urgencias al hospital más cercano si observas algún síntoma de empeoramiento en el niño.