Un don excepcional, una película con poderosas enseñanzas

Este artículo fue redactado y avalado por la filóloga Elena Castro
· 23 abril, 2019
Un don excepcional es una película que, entre risas y sorpresas, redescubre nuestros valores porque, ¿hasta dónde serías capaz de llegar por el bien de tu hija o hijo?

Muchas veces nos preguntamos qué es lo mejor para las nuevas generaciones, y las dudas se multiplican cuando los niños tienes altas capacidades. Sin embargo, no todo es blanco o negro en cuanto al desarrollo de los niños, ¿o sí? Este es el punto de partida en el que se basa el argumento de la película Un don excepcional.

Ficha técnica de Un don excepcional

Un don excepcional es una película estadounidense dirigida por Mark Webb que se estrenó en 2017. La protagonista es Mary (McKeena Grace), una niña divertida y con altas capacidades. Mary, además de decir siempre lo que piensa, puede que haya heredado la lengua afilada de su tío Frank (Chris Evans).

Ambos llevan una vida normal en un pueblo pequeño por voluntad de la madre de Mary, pero cuando la protagonista empieza el colegio, todo cambia. El estilo de vida de la protagonista se pone en entredicho debido a sus excepcionales dotes para las matemáticas.

Esta batalla entre ser una niña «normal» o explotar su potencial traspasa la pantalla y llega al corazón de los padres. Cualquiera puede encontrarse en la situación de la niña, el tío, la abuela o la vecina en algún momento, ¿pero qué es lo correcto?

Un don excepcional, una película con poderosas enseñanzas.
Fuente: www.eldebatedehoy.es

Un don excepcional, reflexión sobre las prioridades

Frank quiere que Mary se integre en el colegio, que tenga amigos y se divierta. Ella lo intenta, pero en cuanto sus capacidades salen a la luz, la gente que la rodea y aparece en su vida empieza a tratarla diferente. Hacer lo correcto a veces conlleva ciertos sacrificios pero, ¿quién lleva la razón? ¿Su abuela o el tío Frank?

La abuela y los estudios avanzados

La abuela de la protagonista prioriza la educación avanzada que demandan las capacidades de Mary ante el desarrollo personal. La diferencia de edad que hay entre la niña y sus compañeros de estudios es enorme, por lo que la haría crecer de forma prematura.

La educación es un gran pilar. Sin embargo, ¿se trata la educación solo de estudiar? En este caso, puede que el precio a pagar sea crecer con ciertas carencias a nivel social y afectivo.

El tío y la infancia normal

Frank ha saciado la curiosidad de Mary a lo largo de estos años y ha alimentado su parte más entrañable. No tienen una vida acomodada, pero ambos disfrutan de las pequeñas cosas. En el círculo de conocidos de la niña hay gente de todo tipo y que la trata como a una más.

A pesar de que en el colegio Mary no podrá desarrollar todo su potencial, en la película se presenta como una oportunidad para fortalecer las relaciones afectivas y el desarrollo social de la niña. Hablar y trabajar con diferentes personas ayuda a que los niños aprendan a relacionarse poco a poco y les prepara para el futuro.

¿Quién enseña a quién?

A veces pensamos que los niños, por el hecho de ser niños, no tienen experiencia suficiente como para saber lo que quieren. En ciertos aspectos puede que así sea, pero hay ocasiones en las que ellos nos dan lecciones a nosotros.

Un don excepcional, una película con poderosas enseñanzas.
Fuente: www.macguffin007.com

Mary nos ayuda a redescubrir valores que damos por sentados y a los que puede que no demos la importancia que se merecen. Y es que que un niño —o un adulto— se sienta querido es lo más importante. De hecho, hay un diálogo de la protagonista que lo resume a la perfección:

«Él [Frank] me quería antes de que yo fuera inteligente».

Mary distingue quién la quiere de forma interesada por su conocimiento y quién la quiere de forma incondicional. Esta es probablemente una de las enseñanzas más duras que aprendemos a lo largo de la vida.

Además, las relaciones que tienen los diferentes personajes nos enseñan que con el tiempo perdemos la capacidad de escuchar y de ser empático con los demás. A veces es mejor dejar a un lado nuestra opinión o nuestras circunstancias y escuchar a los demás sin ningún tipo de pretensión. Esto también nos ayudará a descubrir cosas que no conocíamos, ya que que hay una gran diferencia entre oír y escuchar.