El tiempo con los abuelos es un tesoro para toda la vida

María José · 6 enero, 2016

No creo que te sorprendas cuando te diga que las generaciones actuales están más ocupadas que las generaciones anteriores y es que el trabajo y la sociedad hace que las personas tengan menos tiempo para todo. El trabajo y los quehaceres diarios hacen que las personas no tengan apenas tiempo libre (o familiar).

Desgraciadamente esto hace que las familias pasen menos tiempo con los abuelos y es necesario dejar que los niños tengan la suerte de vivir esos momentos.

Los recuerdos que los niños pueden crear con los abuelos son experiencias que en el futuro, se convertirán en tesoros emocionales muy preciados. Los abuelos ayudan a los niños a hacer conexiones, a fortalecer las relaciones y a que los vínculos con ellos sea algo especial.

A veces es necesario cancelar planes, reunir a los hijos e ir a ver a los abuelos a su casa… es necesario que crees estas experiencias por el bien del desarrollo emocional de tus hijos. Pero, ¿por qué es tan importante pasar tiempo con los abuelos?

¿Por qué el tiempo con los abuelos se convierte en algo tan preciado?

No duran para siempre

Desgraciadamente los abuelos no duran para toda la vida y por eso se debe tener en cuenta que existe una ventana de tiempo bastante limitada para estar juntos, por lo que el tiempo se convierte en algo muy preciado. Es necesario tomar ventaja y buscar las formas de pasar más tiempo en familia… un tiempo que se convierte en oro.

Enseñan valores y moral

Los padres se esfuerzan en que los niños tengan buenas costumbres y buenos valores, pero las lecciones que enseñan los abuelos se aprenden de una forma mucho más profunda. La sabiduría de los abuelos gracias a su experiencia en la vida y al trabajo duro da sus frutos en lecciones.

La experiencia y la edad tiene mucho que ver con la sabiduría que poseen los abuelos. Pueden transmitirlo a través de historias, moral, asesoramiento o simples conversaciones que harán a tus hijos reflexionar y desarrollarse adecuadamente. Cuanto más tiempo pasen tus hijos con sus abuelos, más valiosas serán todas las lecciones que aprenderá a largo plazo.

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Son figuras muy importantes

Los abuelos son muy importantes, ¡son los padres de los padres! Y además son personas muy importantes en la vida de un niño. Los abuelos participarán en cierto modo en la crianza de los niños y eso ayudará a crear un vínculo único entre abuelos y nietos. Es necesario que se fomente ese vínculo día tras día, (fomentar no es utilizar a los abuelos como canguros, es pasar tiempo todos juntos… un tiempo de calidad).

Son los mejores cuidadores después de los padres

Los abuelos son las personas que más quieren y que más pueden velar por el cuidado y la seguridad de los hijos después de los padres. Si tus hijos están con sus abuelos no tendrás que preocuparte por su bienestar porque seguro que estarán recibiendo los mejores cuidados. El amor y el afecto que tienen los abuelos por sus nietos nada tiene que ver con lo que puedan sentir otros familiares y amigos cercanos. 

Es un enlace al vínculo familiar pasado

Los abuelos son un enlace directo a la familia pasada, a la comunidad a la que todos formamos partes. Los abuelos son la mejor fuente para aprender cosas de las vidas pasadas, de los recuerdos, para saber cosas nuevas de los padres, para comprender algunas circunstancias… esto puede dar interés para los niños, no solo para aprender sino también para saber más sobre la familia.

Las historias de la vida de otras personas de las familias o de los antepasados, son las que nunca se olvidan… por eso hay que potenciarlas para conocer más los propios orígenes.

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Son un gran pilar de apoyo

Los abuelos nunca decepcionarán a los nietos, siempre estarán a su lado. Los padres saben que criar a los hijos no es algo fácil y es que la disciplina es importante y desgarrador al mismo tiempo. Los abuelos no tienen que educar a los nietos porque esa labor es de los padres. Los abuelos pueden ser firmes pero también flexibles, pueden llenar el vacío de la rabieta por culpa de la disciplina que los padres deben aplicar. Pueden razonar con los nietos, tranquilizándolos y hacerlo de la forma más afectuosa.