La temperatura ideal para el baño del bebé

Sara González · 21 noviembre, 2017
Qué temperatura mantener durante el momento del baño de tu bebé es una de las incógnitas más repetidas de los padres primerizos. A continuación, exponemos algunas claves imprescindibles.

La llegada de un recién nacido suele despertar, en la mayoría de los casos, una sensación de inseguridad en los padres a la hora de proporcionarle los cuidados necesarios en sus primeros meses de vida, sobre todo en los que son primerizos. Entre las muchas preguntas que se hacen los progenitores está la que hoy nos atañe: ¿cuál es la temperatura ideal para el baño de un bebé?

La temperatura en el momento del baño

Para comenzar, y haciendo referencia a la termorregulación, cabe destacar que se trata de una función fisiológica. Es decir, se define como la habilidad de mantener un equilibrio entre la producción y pérdida de calor para conseguir que la temperatura corporal sea normal.

Hablando de cifras, podría decirse que en un bebé la temperatura media adecuada estaría entre 36,5 ºC y 37,5 ºC. Sin embargo, hay que prestar mucha atención a esto, ya que los bebés son mucho más sensibles a los cambios de temperatura.

En un momento tan esencial y cotidiano como resulta el baño, es necesario tener en cuenta tanto la temperatura del cuarto de baño como la del agua. En primer lugar, se recomienda que la de la habitación esté entre unos 20 y 25 ºC, donde se crearía un ambiente cálido.

El momento del baño es uno de los más especiales para ti y para tu bebé.

La razón es que el contraste al sacar al bebé del agua no sea demasiado extremo. En segundo lugar, la del agua es recomendable que esté a unos 37 ºC.

“Aprovecha el baño para establecer un vínculo especial con tu bebé”

Preguntas previas básicas

A continuación, expondremos algunas de las cuestiones básicas que tanto padres como madres se plantean a la hora de comenzar a realizar los baños del bebé.

¿Con qué frecuencia es recomendable bañar a mi bebé?

Para comenzar, es imprescindible advertir que depende un poco de las condiciones de cada bebé y de las costumbres de cada país. Sin embargo, no es recomendable abusar del baño en los primeros días de vida del recién nacido. El primer baño puede esperar.

En lo que respecta a los términos estrictamente higiénicos, en España se considera que un bebé de escasos meses requiere de uno a dos baños a la semana. El motivo es que un bebé no se ensucia tanto a lo largo del día hasta el momento en el que empiezan a gatear.

A partir de ese día, es imprescindible poner más atención en el aspecto de la limpieza. Debemos lavarle bien las manos y la cara, los pliegues de la piel e incluso limpiarle con especial cuidado el área genital siempre que se le cambie el pañal.

Sin embargo, cabe señalar que en muchos otros países lo más común es bañar a un bebé recién nacido todos los días, estableciendo este acto como una especie de rutina diaria porque consideran que es relajante para sus bebés.

La perspectiva de muchos pediatras es que es recomendable el baño diario, no solo para garantizar el bienestar del bebé, sino porque es un momento para fomentar los vínculos paternofiliales y una manera de ayudarlos a dormir mejor.

Un consejo que debemos tener en cuanta a la hora de bañar al bebé es el hecho de intentar no sumergir al bebé por completo en el agua hasta el momento en el que se desprenda del cordón umbilical. En este periodo de tiempo, puedes intercambiar el baño por una suave limpieza de todo el cuerpo con una esponja húmeda.

Como señalábamos al principio, depende de las preferencias de cada familia. No existe inconveniente alguno en realizar baños diarios, siempre y cuando se haga uso de un jabón especial para bebés que no irrite o dañe la piel tan extremadamente sensible que poseen.

La bañera del bebé debe ser pequeña.

¿Cuál es el mejor método para bañar a mi bebé?

A continuación, expondremos una serie de pautas que seguro facilitarán el momento del baño de tu hijo. Aunque con un poco de atención y cariño, te darás cuenta de que el momento del baño se convertirá en uno de los rituales que más disfrutarás con tu bebé.

  1. Asegúrate de tener a tu disposición todos aquellos utensilios que vas a requerir para el baño: una toalla, ropa y pañal limpios y jabón. Un dato importante es comprobar la temperatura de la sala para que el bebé no tenga frío.
  2. Llena la bañera. La medida que se recomienda es aproximadamente unos 5 – 7 centímetros, de agua templada no muy caliente.
  3. Encárgate de que tu bebé se encuentre seguro y cerca del lugar donde se encuentre la bañera desvístelo por completo.
  4. Sumerge tímidamente al bebé en el agua, siempre prestando atención a que una de tus manos sujete el cuello y la cabeza, ya que son zonas muy delicadas. De vez en cuando, derrama agua en cantidades pequeñas con ayuda de una jarra o taza sobre el torso del bebé para evitar que se enfríe. Lo primordial en este momento del baño es que el bebé no se resbale y trague agua o se dañe alguna zona.
  5. Utiliza el mínimo jabón posible, ya que es un agente externo que puede dañar su piel. Lávale el cabello con delicadeza, utilizando una toallita mojada. Pasando a los ojos y el rostro, puedes ayudarte con un trocito de algodón. Lava con frecuencia el área genital de tu bebé, aunque hay que decir que, en contra de los pronósticos, no requiere un lavado más a fondo que el de otras partes del cuerpo.
  6. Saca a tu bebé de la bañera prestándole una gran atención. Enróllalo en una toalla, preferiblemente con capucha y sécalo suavemente. Si percibes su piel reseca en la zona del pañal, puedes aplicar una crema o loción hidratante para calmarlo.

“Cuando el bebé crezca, el baño se convertirá en uno de los momentos más divertidos del día”

La higiene resulta algo fundamental para un bebé especialmente en los primeros meses de vida para verificar su cuidado y salud, ya que es la principal garantía de no contagio de determinadas enfermedades. Además, y como hemos comentado previamente, el baño puede convertirse en uno de los momentos más especiales de esta etapa: un tiempo de relajación y que compartir con tu bebé. Como has podido observar, solo es cuestión de práctica y de seguir estos sencillos pasos.