El síndrome del príncipe destronado

María José 14 junio, 2016

Los niños cuando son el centro de atención de sus padres pueden sentir atención plena por su parte y que ellos, al no tener que competir ni sentir rivalidad por el amor de sus padres, disfruten de gran felicidad en el seno de la familia. Pero en ocasiones, puede ocurrir que llegue un hermano y que el niño que disfrutaba del amor incondicional de sus padres, se sienta amenazado, piense que sus padres no le querrán como le querían antes y entonces, aparezca el síndrome del príncipe destronado.

Los celos son la base del síndrome

Normalmente cuando aparece este síndrome del príncipe destronado tiene como base los celos. El hermano mayor puede empezar a sentir celos por el hermano que ha llegado, puede sentir que la familia ya no es lo que era y él, se siente desplazado y una gran rivalidad hacia el bebé. Cuando llega un nuevo bebé a la vida familiar, es inevitable que se deban hacer ajustes para que todo funcione bien, pero esto puede hacer que el hermano mayor sienta que ya no tiene la exclusividad total de sus padres.

En muchas ocasiones los celos entre hermanos no se pueden evitar, pero sí se puede (y se debe) ayudar a los pequeños a gestionar los celos y sobre todo, a entender sus emociones y a superar esos estados de negatividad constante. Si a un niño que presenta el síndrome del príncipe destronado no se le ayuda a superar estos celos, podrían volverse crónicos y que se conviertan en problemas mayores de autoestima, de personalidad, de comportamiento… y que le afecte a su vida actual y también futura.

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Señales de alerta del síndrome del príncipe destronado

Existen algunas señales que te permiten darte cuenta de que tu hijo mayor está pasando por esta crisis emocional que se debe superar para que el núcleo familiar no esté en problemas y sobre todo, para poder crear un vínculo emocional estable entre los padres, hijos y también, entre los hermanos. Algunas de estas señales son:

  • El hermano mayor tiene retrocesos evolutivos: vuelve a chuparse el dedo, a orinarse encima, habla como un bebé o se comporta como tal, etc.
  • Intenta llamar la atención de los adultos de forma negativa. No le importa hacer las cosas mal, lo que quiere es que el adulto le preste más atención, sea como sea.
  • Presenta síntomas psicosomáticos: dolores de barriga, dolores de cabeza, malestar intestinal, etc.
  • Empieza a presentar problemas de comportamiento tanto en casa como en la escuela.
  • Ignora a su hermano e intenta actuar como si no existiese. Si hace dibujos sobre la familia, omite su figura y pone excusas como que no había nacido aún o que está durmiendo en otro lugar.
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Cómo tratar el síndrome del príncipe destronado

Como en todo, siempre más vale prevenir y por eso, para evitar que ocurra este síndrome, es necesario actuar antes de que el nuevo miembro de la familia llegue. En este sentido se puede prevenir y tratar de las siguientes formas:

  • Involucrando al hermano mayor en las decisiones que pueda participar (como decoración del dormitorio del bebé)
  • Hablarle sobre lo importante que es el que sea hermano mayor y que estás orgullosa de eso
  • No mostrar preferencias entre él y el bebé que está por llegar
  • No comparar a los hermanos
  • Cuando nazca el hermano o hermana será necesario prestar más atención al hermano mayor para que no se sienta desplazado en ningún momento. Es necesario dedicarle tiempo de calidad lleno de amor
  • Permitir que exprese sus sentimientos y emociones y hablar sobre ello
  • Mantener siempre un canal de comunicación abierta donde no falte el respeto, el cariño y la asertividad
  • Si el niño muestra celos es mejor no enfadarse y sí hablar sobre las emociones
  • Facilitar momentos de interacción entre hermanos como la hora del baño, siestas… siempre bajo la supervisión del adulto.
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