Comunicación: ¿ De qué puedo hablar con mi hijo?

Nadyra Muhammad · 28 febrero, 2016

La comunicación entre padres e hijos es fundamental, no solo para mantener una vida familiar armónica, sino para garantizar el buen desarrollo emocional de los pequeños. Sin embargo, esto a veces no resulta tan fácil para algunos padres o para algunos pequeños.

La comunicación y el desarrollo emocional

Cuando dedicas tiempo a hablar con tu hijo, estás invirtiendo de manera importante en su desarrollo emocional. Hablar con ellos de manera genuina les hace sentirse importantes para la persona de referencia más importante de su vida: mamá.

Mantener una comunicación fluida con tu hijo le permite aprender a poner en palabras sentimientos lo que termina resultando vital en su desarrollo emocional, l ayuda a crecer seguro de sí mismo y de sus afectos.

La comunicación y el desarrollo social

Cuando en casa tienen un modelo adecuado de comunicación, esto se convierte en un buen punto de partida para un mejor desarrollo social. Además de darle pautas adecuadas básicas para hablar, escuchar, esperar su turno o plantear situaciones, también le permite acceder a un mundo importante de conocimientos a través de la oralidad.

Practicar una buen comunicación le enseña que los problemas se solucionan hablando. No le será necesario guardárselos ni golpear a los demás, porque en casa ya ha aprendido que los problemas se solucionan comuunicándose.

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Escucha con calidez

Recuerda siempre que la comunicación es bidireccional, así que no te enfoques en dar discursos, escucha con calidez e interés genuino lo que tus hijos tienen que decir. No subestimes sus comentarios como cosas tontas, jamás les digas algo como “ahora estoy ocupada en algo importante”, esto le hace ver que lo que tenía que decir no es importante. Enséñale a esperar pero sin disminuir su importancia.

Recuerda siempre que tal vez lo que para él es grandioso y divertido para ti es poca cosa. Cambia esa forma de pensar, aprende a ver el mundo a través de los ojos de tu hijo, ríe con las cosas que le parecen graciosas, escúchale repetir cien mil veces los mismos chistes, da vueltas alrededor del tema de los dinosaurios todas las veces que haga falta, una y otra vez y otra vez más.

¿Cuándo empezar?

¡Siempre! desde que está en la panza háblale a tu bebé, esto fortalece el vínculo entre ambos, relájate y disfruta de este momento.

Cuando sea un bebé pequeño háblale también, tu voz tiene un efecto relajante y a la vez estimulante. Observa cómo relaja su carita cuando te escucha y cómo agita sus brazos y piernas en señal de emoción. A partir de los dos meses más o menos podrás escucharle también sus primeras vocalizaciones, serán las “palabras” más hermosas que jamás escucharás.

Cuando se haga un poco mayor ya empezará a repetir palabras que le resulten familiares o que tengan un efecto gracioso en su entorno, pues juega con él, diviértete con él. Esta es la verdadera comunicación, no hace falta hablar con un gran discurso, ambos jugando con una sola palabra es ya una situación de comunicación.

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La comunicación con niños pequeños

Cuando tenemos niños pequeños a veces pensamos que no tienen nada de qué conversar, recuerda siempre que la comunicación va más allá de extensas conversaciones. Con los pequeños a veces los temas son repetitivos. Ten paciencia, ellos necesitan afirmar conocimientos, así que conversa una y otra vez sobre autos o dinosaurios o los planetas o los gatitos.

Respeta sus intereses, agradece que te haga partícipe de ellos. En esta etapa comenzará a relatar ya lo que hace en la escuela, escúchale con atención, así sabrás qué aprende, con quién juega, cómo le va con la maestra, qué le divierte.

La comunicación con niños más grandes

Con tus hijos ya más mayores tendrás una buena comunicación si es algo que ya han venido practicando en casa, si no, nunca es tarde para comenzar, tus hijos lo merecen y tú también.

Muchas veces acudirán a ti a contarte conflictos que se le presentan en la escuela, escúchales y trata de involucrarte en la conversación de modo tal que puedas orientarles y que siempre queden con el deseo de volverlo a hacer.

Si tus hijos tienen la seguridad de que pueden venir a ti en cualquier circunstancia a hablarte, los mantendrás más seguros y alejados de situaciones indeseables como el acoso escolar o sexual.

¡Los adolescentes!

Los adolescentes se convierten a veces en personas de pocas palabras, sin embargo a veces nos sorprenden con un arrojo comunicacional y se tornan expresivos y joviales. Respétales su ritmo, pero no caigas en el juego cómodo de “le respeto su espacio” y le dejas estar días y días metido en su cuarto a puerta cerrada, eso no es respetarles su espacio, eso es abandonarlo dentro de casa.

En casa todos tienen derecho a su espacio y a su tiempo, incluso tú, pero parte de vivir en familia implica también compartir tiempo juntos, compartir responsabilidades, saber en qué anda cada miembro de la familia… Si has venido formando una familia donde la comunicación sea parte, esto se te dará de manera automática cuando tus hijos se hagan adolescentes, sino, pues comienza ahora, ellos lo merecen.

Finalmente ten presente que la comunicación no se impone, se fomenta.