La maestra de mi hijo no me gusta

“La maestra de mi hijo no me gusta”, una afirmación tan definitiva como preocupante en la vida de cualquier madre. ¿Cómo llegamos a esa conclusión? ¿Qué factores intervienen? ¿Qué debo hacer? Aquí te ayudaremos a descubrirlo.

Las maestras que nuestros hijos tendrán a lo largo de su vida jugarán un papel importante tanto en su desarrollo intelectual como emocional. No cabe duda de que si, como madres, contamos con el apoyo de una buena educadora en la escuela, tendremos mayor tranquilidad, pues sabremos que nuestros hijos están en buenas manos.

Pero qué pasa cuando decimos: la maestra de mi hijo no me gusta. Estamos ante una situación que ciertamente nos genera una gran preocupación y un estrés considerable.

La responsabilidad de la educación de los niños es compartida, padres y maestros tienen un rol importante en la tarea de crear experiencias educativas exitosas.

Antes de sacar una conclusión a la ligera, debemos preguntarnos: ¿qué es lo que no nos gusta de la maestra?, ¿a tu hijo le gusta su profesora?, ¿qué dice o comenta en casa tu hijo sobre la maestra? Sincerarnos a la hora de dar respuestas a estas interrogantes nos permitirá tener un panorama más claro para conocer si estamos ante un verdadero problema o no.

¿Qué es lo que no te gusta de la maestra de tu pequeño?

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Responder esta interrogante con absoluta sinceridad es muy importante. No podemos juzgar a nadie con ligereza y menos si se trata de alguien que debe ser un aliado y no un enemigo.  Hay múltiples factores que debemos tomar en cuenta para no sacar conclusiones apresuradas.

En ocasiones, nuestros hijos pueden transmitir de forma inadecuada un mensaje enviado por la maestra y nosotras al recibirlo formarnos una idea errada de esa persona. Incluso puede que nuestro hijo nos diga que no le guste la maestra, pero debemos detenernos a investigar si es un mero capricho o es una realidad.

¿Son sus métodos de enseñanza los que no te gustan? Es perfectamente válido que tengas discrepancias, pero recuerda que un maestro es un profesional y que las formas varían de acuerdo a cada profesor. Las técnicas que usaron nuestros maestros con nosotros, quizá no son las mismas que hoy se emplean, los tiempos cambian.

Consultar con un experto o incluso conversar con otra madre acerca de las inquietudes que tienes con respecto a la maestra de tu pequeño, tal vez te permita ver de mejor forma las cosas.

A veces podemos incurrir en la exageración, después de todo se trata de lo más preciado que tenemos: nuestros hijos.

Ahora bien, si te das cuenta de que la maestra de tu hijo emplea técnicas poco adecuadas o le habla a tu pequeño de una forma inaceptable, es necesario sostener una conversación con quienes dirigen la institución. No tiene por qué ser algo traumático o intimidatorio, para este tipo de conflictos siempre se puede hallar una solución pacífica y eficaz.

Algunos tips para tener una buena relación padres-maestros

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  • Permítete conocer a la maestra de tu hijo. Tu relación no solo debe basarse en la entrega de calificaciones y resolución del algún conflicto específico en la escuela, debemos ir más allá. La percepción que tengamos de la maestra influirá en la opinión que tenga también tu hijo al respecto.
  • La comunicación es fundamental. Es imprescindible que el niño sienta que existe un acuerdo entre las decisiones que se toman como padres y las que adoptan los maestros. Una buena relación entre padres y maestros contribuye con el éxito escolar de tu pequeño, pues ayudará a modelar su comportamiento.
  • Cada quien a su lugar. Ambas figuras, padres y maestros, deben tener claras sus funciones o roles en la vida de un niño. Como madre no se puede pretender saber más o ser mejor que la maestra o viceversa.

En la escuela y en casa existen normas que los niños deben cumplir, y es importante que aunque son ámbitos distintos, vayan en la misma línea.  Las escuelas  deben inculcar el respeto hacia los padres y en casa se debe procurar también que tus hijos se lleven bien  con los maestros.

Debemos recordar que cada cabeza es un mundo y que si nuestros hijos aprenden de sus maestras, nosotras también podemos aprender de ellas. La comunicación abierta y franca entre ambas autoridades, padres y maestros, es la clave para contribuir con el bienestar y desarrollo educativo de tu hijo. 

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