El síndrome de la cuna con pinchos

¿Tu hijo se despierta ni bien lo apoyas en su cuna? Te contamos cómo adecuar las condiciones ambientales para evitar el síndrome de la cuna con pinchos.
El síndrome de la cuna con pinchos
Maria Fátima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fátima Seppi Vinuales.

Última actualización: 20 diciembre, 2021

“Se duerme tranquilo, pero cada vez que lo apoyo en la cuna, se despierta como si el colchón tuviera pinchos”. Esto es lo que experimentan muchas madres y padres cada vez que intentan dormir a sus hijos. Sin dudas, esta es una situación que genera mucha angustia e incertidumbre y que potencia el cansancio crónico de los progenitores.

A continuación, vamos a contarte todo lo que debes saber acerca del “síndrome de la cuna con pinchos”.

¿En qué consiste el síndrome de la cuna con pinchos?

Bebé llorando en su cuna.

La “cuna con pinchos” es una metáfora que se utiliza para describir la percepción subjetiva de muchos padres a la hora de acostar a su bebés en sus respectivos lugares de descanso. A veces, este hecho también se interpreta con cierta culpa: ¿se habrá quedado con hambre? ¿Acaso somos incapaces de hacer que se duerma? Estas y muchas ideas más enfrentan a los padres con su propia imagen de competencia.

Por otro lado, todas estas preocupaciones nocturnas se suman al agotamiento físico y mental que implica criar a un niño pequeño. Y así, el sueño de toda la familia suele verse alterado noche tras noche.

Sin embargo, hay que saber que este varía a lo largo del desarrollo por motivos biológicos. Y entre las razones más frecuentes de este tipo de despertares encontramos las siguientes:

  • El bebé se acuesta en una fase de sueño liviano. A veces, los padres duermen a sus hijos en brazos y se apresuran por dejarlos en la cuna antes de que estos ingresen en la fase de sueño profundo. Por este motivo, al tocar el colchón los pequeños se despiertan.
  • La necesidad del contacto físico. Muchas veces los lactantes se duermen calentitos, prendidos al pecho de su mamá, acunados y en contacto piel a piel con sus cuidadores. Esta escena, planteada así, resulta tentadora para cualquiera ¿verdad? Entonces, no es ilógico pensar que los niños quieran prolongar ese estado de satisfacción y que se despierten cuando este se vea interrumpido.
  • Miedos nocturnos. Según la edad de los pequeños, pueden coexistir los miedos o los terrores nocturnos, los cuales potencian los despertares al saberse solos. Debes saber que esto no es una estrategia de manipulación, sino la exteriorización de una sensación de angustia.

En última instancia, si notas que el sueño de tu bebé es demasiado liviano, observa su comportamiento durante el día. Si muestra signos de mal descanso, lo más conveniente es consultar con su médico de cabecera.

Algunas claves para superar “la cuna con pinchos”

A continuación, te ofreceremos algunos consejos para superar esta dy para ayudar a tu bebé a alcanzar un sueño de mejor calidad.

  • Intenta mantener una rutina de sueño, que contemple los horarios y los lugares. Esto es facilitar ciertas condiciones para predisponer al pequeño al descanso. Es lógico que si intentas dormir a tu hijo en un lugar que les resulta desconocido, se sienta intranquilo, inseguro o incluso, amenazado.
  • Crea experiencias de “transición”. Busca situaciones agradables que antecedan al momento de dormir, como contar cuentos o cantar canciones. Así, no solo le brindas un lindo momento compartido, sino que también lo ayudas a bajar los decibeles.
  • Genera las condiciones ambientales adecuadas. Por ejemplo, coloca en la habitación una luz cálida y suave y reduce el ruido del entorno. Implementar esta y otras medidas favorecedoras del sueño puede ser de gran ayuda.
  • Ofrece un contacto piel a piel para reconfortarlo y tranquilizarlo a la hora de dormir.
  • No lo dejes llorar. Aunque se despierte de noche, no es conveniente dejar al bebé en la cuna cuando llora, pues esto no acaba con la angustia por arte de magia. Lo mejor es acompañarlo para que se vuelva a dormir tranquilo. De lo contrario, podría desarrollar un rechazo aún mayor a la cuna, por interpretarlo como el sitio donde es “abandonado” por sus cuidadores.

Adecuar las expectativas del sueño para no frustrarse en el intento

Madre cansada porque su bebé no duerme por las noches.

Por último, un consejo a tener en cuenta es que no todos los chicos tienen la misma facilidad para dormirse. Por ende, es importante conocer a ese bebé que tenemos en frente y tratar de acompañar sus necesidades y sus características. Esto implica adecuarnos nosotros, los adultos, a esa etapa en la que se encuentra nuestro hijo.

Es importante intentar no regirse por aquello que se hizo con el hermano mayor o lo que le funcionó a la vecina. Lo mejor es ser respetuoso con este hijo y ofrecerle lo que él necesita. Nadie duerme de la misma manera y recordar este punto nos ayudará a aceptar que no existen reglas universales para todos los bebés.

Por último, es necesario comprender que los niños no duermen ni descansan como los mayores, pues este aspecto del desarrollo aún no está del todo maduro.

Muchas veces, la hora del sueño se vuelve un momento de terror debido a las falsas expectativas que traemos y la frustración que resulta del incumplimiento de nuestros deseos. Esto nos bloquea y nos anula toda posibilidad de ser creativos y de buscar nuestras propias soluciones. Intentar empatizar con la situación puede ser un alivio para todos.

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