Semana 5 del embarazo

Inés Gómez · 9 noviembre, 2017

La semana 5 del embarazo equivale a la tercera semana de gestación. El embrión ya se ha implantado en el útero y se nutre gracias al saco amniótico mientras la placenta aún se desarrolla. En este período es probable empezar a sufrir náuseas, hinchazón y demás síntomas asociados.

Tras haber realizado la prueba de embarazo y comprobar que es positiva, debemos acudir al médico. Este, además de corroborar nuestro estado de forma más fiable, nos pondrá al tanto de todas las pruebas a las que deberemos someternos.

Los análisis de sangre y de orina (además de las ecografías varias) servirán para ir vigilando el desarrollo del feto. Si se tienen más de 35 años es probable que debamos realizarnos algunas pruebas más específicas, como la amniocentésis.

Esta clase de comprobaciones no están exentas de riesgos, pero son completamente voluntarias. Si una embarazada no quiere someterse a ellas no tiene porque hacerlo, aunque es recomendable para poder detectar ciertas anomalías, como el Síndrome de Down.

¿Qué ocurre en la semana 5 del embarazo?

En la semana 5 del embarazo ya podemos afirmar con total seguridad que vamos a tener un bebé. El embrión mide entre 1,5 y 2,5 milímetros y su forma empieza a parecerse a una “C”. Con el paso de las semanas su cuerpo comenzará a definirse, pudiendo apreciarse los cambios gracias a las ecografías.

Esta fase se denomina período trilaminar. Su nombre se debe al proceso de gastrulación, en el cuál se forman las capas germinales. Estas láminas se llaman ectodermo, endodermo y mesodermo, y cada una tiene una función fundamental y específica.

El ectodermo se encargará de dar forma al sistema nervioso central; el endodermo al páncreas, el hígado, los intestinos y las glándulas tiroideas; el mesodermo, por su parte, a los huesos, músculos y sistema sanguíneo.

En la semana 5 de embarazo se cimentan las bases del desarrollo fetal.

En la semana 5 del embarazo se cimentan las bases del desarrollo fetal. Con la finalización de la gastrulación algunas células mesodermicas serán las encargadas de crear los vasos sanguíneos que formarán las vellosidades coriónicas terciarias.

Estos vasos sanguíneos crean una conexión con el embrión mediante los vasos umbilicales. Por fin se establece una comunicación entre el feto y la placenta, provocando el funcionamiento final del sistema cardiovascular.

Tomar la decisión de tener un bebé es trascendental: significa decidir que desde ese momento tu corazón comenzará también a caminar fuera de tu cuerpo

–Elizabeth Stone–

Primeros indicios del corazón

A su vez, el tejido embrionario comienza a mostrar un pequeño abultamiento: es el corazón. El bebé se encuentra entre dos membranas protectoras que forman el saco vitelino, de cuya estructura surgirán las células sanguíneas.

Mientras tanto, el tubo neural comienza a expandirse para crear la parte frontal del encéfalo. Surgen a sus lados bloques de tejidos que darán origen a los músculos, al igual que de la cresta neural surgirán las meninges y las glándulas suprarrenales.

¿Cuando debo empezar a modificar mis hábitos?

Si tus hábitos son nocivos para tu salud y la del bebé, debes eliminarlos ya. El alcohol, el tabaco y las bebidas con cafeína están terminantemente prohibidas durante el proceso de gestación. Trata de sustituirlos por zumos caseros, infusiones que no contengan teína o simplemente agua.

Durante la semana 5 del embarazo conviene abandonar los hábitos nocivos para la salud.

Es recomendable seguir haciendo deporte y manteniéndose en forma. Recuerda que el embarazo no es una enfermedad y no va a ocurrirle nada al bebé si eres cuidadosa. Evita los ejercicios excesivamente agotadores o que exijan movimientos bruscos. El yoga prenatal y la natación son deportes beneficiosos para los músculos y la columna vertebral, además de mejorar nuestra capacidad respiratoria. De la misma forma, pasear y andar rápido vienen muy bien a la hora de relajarse.

También debes recordar la importancia de acudir a todas tus citas ginecológicas. Solo así podrás estar segura de que el bebé se desarrolla adecuadamente y de que no existe ningún problema. No temas preguntar a tu médico cualquier tipo de duda que se te plantee con respecto al embarazo y al parto.

Muchas madres primerizas temen el momento de dar a luz, así que no te sientas avergonzada. Es un proceso natural por el que la mayoría de mujeres pasa o ha pasado, así que no creas que nadie te entiende. Cuando tengas a tu bebé entre tus brazos te darás cuenta de que todo ha merecido la pena.