Recuerda que pase lo que pase en tu vida, tus hijos no tienen la culpa

La falta de responsabilidad emocional puede hacer que en momentos de frustración se digan cosas que terminan por afectar la seguridad y la autoestima de los niños.
Recuerda que pase lo que pase en tu vida, tus hijos no tienen la culpa

Última actualización: 25 agosto, 2022

Asumir la maternidad o la paternidad responsable de un bebé es una decisión que cambia por completo la vida de cualquier persona. Más aún cuando es una noticia que llega en un momento inesperado y los padres deben renunciar a algunos sueños para brindarle una buena crianza a su pequeño. Sin embargo, los hijos no tienen la culpa de esas situaciones. Es obligación de los papás velar por su desarrollo y seguridad por encima de sus deseos personales.

Todos los bebés vienen al mundo de manera involuntaria, ya que es únicamente decisión de sus padres su concepción y su gestación. Por lo que es de vital importancia saber gestionar las emociones de manera inteligente y madura para no recargar en los hijos frustraciones y remordimientos que no les corresponden. Todos los niños merecen el apoyo y el amor incondicional de sus papás.



Los hijos no tienen la culpa de las elecciones de sus padres

Los hijos llegan para brindar grandes lecciones de vida a sus padres, incluso cuando estas pueden ser difíciles de asimilar. No obstante, hay que reconocer que los niños son una fuente de amor incondicional que nos dan su apoyo y compañía desinteresada. Lo cual es necesario para superar como familia los obstáculos de la vida.

Cuando los niños son culpados o juzgados injustamente los lleva a buscar una constante aprobación ajena que les impide perseguir sus propios sueños.

Aprender a responsabilizarnos como padres de las decisiones tomadas es indispensable para no depositar sobre los hijos culpas que solo generan inseguridades y problemas de estabilidad emocional. Ser conscientes de que los pequeños no pidieron venir a hacernos compañía y cambiar el rumbo de nuestras vidas es el primer paso para asumir las obligaciones sin herirlos.

Recargar sobre los hombros de los niños remordimientos y frustraciones que sus padres deberían trabajar de manera personal, solo genera heridas de infancia que los acompañarán hasta su edad adulta. Aquellos pequeños que suelen sentirse responsables de las cosas negativas en la vida de sus familias es más probable que desarrollen problemas de autoestima y dependencia emocional. 

3 consejos para ser conscientes de que los hijos no tienen la culpa

En la mayoría de las ocasiones, los padres que responsabilizan a los hijos de sus decisiones no lo hacen de una manera consciente. Al contrario, camuflan su descontento a través de frases tóxicas que se dicen a la ligera. Sin embargo, es importante reconocer esos comportamientos y trabajar en ellos para no lastimar los sentimientos de niños inocentes.

Estas son algunas recomendaciones para no echarle la culpa a los hijos.

1. Procura pensar antes de hablar

La responsabilidad emocional hace parte fundamental de toda crianza positiva. Pensar en los sentimientos de los demás antes de emitir comentarios que pueden ser hirientes es crucial para tener empatía y madurez. Así que antes de culpar a los niños por algo que salió mal, reflexiona primero si en realidad fue su responsabilidad. 

Recuerda que una mamá y un papá responsables se hacen cargo de sus deberes y obligaciones.

Desde comentarios en la cotidianidad como: “por tu culpa perdimos el autobús de la escuela”, hasta comentarios que guardan resentimientos como “por tu culpa abandoné mi sueño de ser cantante”. Piensa con cuidado en tus palabras. ¿Es responsabilidad de los niños que su mamá no lo haya levantado a la hora que debía o que su padre haya dejado de insistir en sus objetivos personales?

2.  Evita los juicios de valor injustos

Muchos padres no son conscientes del peso que tienen las palabras en el subconsciente de los niños y cómo pueden generar heridas difíciles de sanar. Depositar sin empatía culpas que no corresponden a través de frases como: “tú eres el responsable de todo lo que me pasa” o “eres el culpable de que las cosas no vayan bien”, solo afecta el desarrollo emocional de los hijos.

Así que cuida muy bien las palabras que utilizas y evita los juicios de valor injustos. Además, procura mantener la calma en momentos de tensión. La violencia verbal también es una forma de maltrato infantil. Y el enojo y la frustración hacen que se digan cosas sin pensar el daño que hacen a su paso.



3. Siempre pide disculpas cuando te equivoques

Los errores demuestran que somos humanos imperfectos y estamos en constante evolución para mejorar como personas. Por lo que, cuando te equivoques y digas cosas que no querías a tus hijos, pídeles disculpas sinceras y hazles saber que ellos no tienen la culpa de los problemas adultos.

Reconocer las fallas les permite a los niños saber que sus padres se arrepienten de sus equivocaciones y admiten sus malas conductas. Descargar frustraciones adultas que no les corresponden a los hijos solo demuestra la falta de responsabilidad afectiva y madurez emocional que se posee.

Pase lo que pase los hijos no tienen la culpa de las decisiones de sus padres

La vida con pequeños no es sencilla, todo lo contrario. Es una experiencia de por vida que está llena de retos y aprendizajes diarios que requieren de amor, respeto y empatía. Por eso recuerda que, a pesar de lo duro que puede ser el camino y la poca o mucha felicidad que sientas en el día a día, los niños no merecen sentir que son los culpables de las elecciones que sus padres tomaron por ellos.

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