¿Cómo puedo dejar de pelearme con mi hijo?

¿Por qué parece que a algunos niños les encanta pelear? ¿Será por que están imitando a sus amigos? ¿Cómo puedo ser su amigo y no su enemigo? Si tienes un hijo adolescente, los conflictos podrían probar al máximo tus habilidades de madre y, también tu paciencia. 

Una madre dijo: “Me hierve la sangre cada vez que mi hija desafía mi autoridad . Nos frustramos tanto que terminamos gritándonos”. Ella comenta: “Las discusiones con mi hijo siempre son a gritos y siempre acaban cuando él va y se encierra en su habitación”.

A medida que nuestros hijos crecen los desafíos como padres aumentan, sintiéndonos como si no pudiéramos terminar una conversación en paz sino siempre peleando. Pero, ¿cómo puedo dejar de pelearme con mi hijo? Toma en cuenta sus sentimientos y desarrollo.

Está aprendiendo a razonar

Cuando yo era pequeñuelo, hablaba como pequeñuelo, pensaba como pequeñuelo, razonaba como pequeñuelo; pero ahora que he llegado a ser hombre, he eliminado  las cosas características de pequeñuelo.

-Erudito Bíblico Siglo I A.C-

Como indican estás palabras los niños son distintos a los adultos, por lo general ellos piensan en blanco y negro. Sin embargo, los adultos tenemos más zonas grises por la experiencia en la vida y porque pensamos las cosas desde diferentes ángulos antes de tomar una decisión.

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Tu hijo está aprendiendo a analizar las cosas y a tomar sus propias decisiones. Por supuesto, no quieres que tome decisiones incorrectas pero si no lo ayudas ahora siempre dependerá de ti.

A continuación te daremos algunos consejos útiles para que lo ayudes a desarrollar su capacidad de razonar:

  • Reconoce que tu hijo tiene una forma de pensar diferente a la tuya porque en este momento él está formando su capacidad de razonar.
  • Pídele su opinión y presta atención a lo que dice.
  • En vez de decirle que su forma de pensar es incorrecta, primero felicítalo por querer analizar las cosas antes de actuar.
  • Luego ayúdalo a evaluar su forma de pensar.
  • No pienses que tú tienes la última palabra o que tus palabras están cayendo en oídos sordos. Al contrario él está reconociendo tu punto de vista y evaluando en qué difiere de suyo.

Está formando sus convicciones

Un elemento clave de criar a un hijo es prepararlo para el día en que se marchará de casa y hará su propia vida. Debes ayudarlo a tener buenos modales, confianza en sí mismo, cultivar cualidades, tener su propias opiniones y darlas a conocer.

Al verse presionado por sus amigos a hacer lo malo, el joven que tiene una identidad bien formada piensa en las consecuencias de sus actos y se pregunta: “¿Qué clase de persona soy? ¿Cuáles son mis valores? ¿Qué haría en esta situación una persona con los mismos valores que yo?”.  Claro al explicarle lo que es mejor para él comenzarán las discusiones. Pero recuerda; tu objetivo es dejar de pelearte con tu hijo y no comenzar una pelea.

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¿Por qué no intentas esto?

En vez de enredarte en una discusión, repite las palabras de tu hijo: “A ver si entendí bien. ¿Estás diciendo que…?” Y luego házle preguntas como: “¿Por qué piensas así? ¿Qué te hizo llegar a esa conclusión?” Anímalo a expresar su postura. Si la diferencia se debe a una cuestión de preferencias y no de principios, demuéstrale que tú eres capaz de respetar su opinión aunque no la comparta al cien por cien.

Cuando mis hijas ven que estoy dispuesta a escucharlas, se sienten más inclinadas a escuchar mi opinión, incluso si es distinta a la de ellas. Además, tengo cuidado de no obligarlas a pensar como yo; más bien, dejo que formen sus propias convicciones- comentó una madre.

Firme y a la vez flexible

Los niños aprenden rápido y si quieren salirse con la suya tratarán de manipularte para lograrlo. A veces solo comenzarán una discusión para que al final tú cedas, y al lograrlo habrán aprendido que cuanto más gritan, más rápido lograron su objetivo.

Así es que tienes que ser firme, a veces nos cuesta decir “No”, pero si lo decimos rápidamente y lueego cambiamos de opinión, él habrá ganado. Presta atención a lo que dice, pero cuando tú respuesta sea “No”, sé firme y no cambies. Puedes hacer una reunión familiar para explicar las normas de la casa y pedir su opinión, así estarás al tanto de sus gustos, y a la vez no parecerás su enemigo o un dictador.

Una vez que haya pasado la tormenta y logras tranquilizarte, pide perdón a tu hijo por haber explotado. Eso lo ayudará a calmarse y facilitará la comunicación entre ambos.

 

 

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