Por qué consumir grasas saludables desde pequeños

21 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la nutricionista Silvia Zaragoza
Saber por qué consumir grasas saludables desde pequeños es clave para prevenir el deterioro cognitivo.

Aunque exista un miedo a consumir grasas por el temor a engordar, se tratan de un nutriente esencial para el buen funcionamiento del cuerpo. Por eso, es importante que conozcáis por qué consumir grasas saludables desde pequeños es beneficioso.

En primer lugar, son unas moléculas formadas por una cadena de ácidos grasos (AG) unidos entre sí por enlaces. A continuación, conoceréis los distintos tipos. Son la principal fuente de energía, dado que aportan 9 kcal por gramo.

Tipos de grasas

Por un lado, encontramos las grasas saturadas. Se caracterizan por ser sólidas a temperatura ambiente, ya que carecen de dobles enlaces. Por otro lado, las grasas insaturadas son líquidas y contienen enlaces dobles. Estas últimas se clasifican según el número de dobles enlaces en monoinsaturadas y poliinsaturadas.

También existen las grasas hidrogenadas, más conocidas como trans, cuya función es aumentar el tiempo de conservación y conferir una textura crujiente. Suelen añadirse en productos de bollería, galletas, margarina, etc., y están relacionadas con el aumento en el riesgo de obesidad y enfermedades del corazón.

Botella de aceite de oliva y un aguacate, fuentes de grasas saludables.

Se encuentran principalmente en:

  • El pescado azul, cuyo consumo recomendado es de 2-3 veces a la semana. 
  • Los frutos secos, el snack ideal que puede consumirse a diario y a cualquier edad. Conviene tener en cuenta que hasta los 3 años de edad es mejor incluirlos molidos o triturados, como una crema. 
  • El aceite de cualquier fruto oleaginoso (oliva, semillas y coco). Podéis usarlo para cocinar o aliñar los platos para que sean más sabrosos y agradables al paladar. 
  • El aguacate
  • Las semillas, que es aconsejable tostar o triturarlas para que se absorban mejor. 

Funciones de las grasas en el organismo

Las grasas forman parte de la pared celular y componen el 60 % del cerebro. Su función principal es proteger las células del daño oxidativo producido por los radicales libres y del ataque de microorganismos. Incluso, intervienen en la síntesis de las sales biliares y de las hormonas esteroideas como los estrógenos, la testosterona y todas las implicadas en el ciclo menstrual. 

Además, facilitan la absorción de las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) y reducen la inflamación, ya que regulan la secreción de citoquinas y prostaglandinas. Hasta el colesterol es un tipo de grasa indispensable para que se sintetice la vitamina D mediante la exposición solar. 

Por qué consumir grasas saludables desde pequeños

Cuando hablamos de ingerir grasas, nos referimos a los ácidos grasos esenciales, que son aquellos que somos incapaces de sintetizar. Son los pertenecientes a la familia omega-3 y 6, entre los que destacan el ácido linoleico, el ácido alfa-linolénico, el EPA y el DHA.  

Reducción del riesgo cardiovascular, el principal motivo por el que consumir grasas saludables desde pequeños

Años atrás se difundió que la ingesta de grasas aumentaba el riesgo de padecer patologías del corazón como consecuencia de generar el incremento de colesterol y triglicéridos en sangre. Sin embargo, el tipo de grasas y el alimento en el que se encuentran afectan de manera distinta al organismo.

Actualmente, las investigaciones muestran los beneficios que suponen las grasas poliinsaturadas, puesto que ayudan a regular el metabolismo lipídico reduciendo la acumulación de TG en sangre y en las paredes arteriales y la síntesis de LDL. En cambio, estimulan la producción de HDL (el colesterol bueno)

Mejora del sistema inmune

Otro de los motivos por los que es recomendable consumir grasas saludables desde la infancia es su implicación en la respuesta inmune. El EPA y el DHA contribuyen a reducir la inflamación, disminuyendo la transcripción génica de las citocinas inflamatorias como el IL1β, IL-6 y el TNFα y aumentando la IL-10 con poder antiinflamatorio. También reducen las Especies Reactivas de Óxigeno (ROS) y el óxido nítrico (NO).

Junto al α-linolenico, presente en las semillas y los frutos secos, destruyen las células patógenas. Incluso, reducen la severidad de las alergias.

Los frutos secos contienen ácido fólico.

Aumento de la concentración, otra razón por la que consumir grasas saludables desde pequeños

Concretamente, el DHA forma parte de la corteza cerebral, y la cantidad es determinante sobre el coeficiente intelectual y el rendimiento académico. Además, durante la infancia se produce el crecimiento y maduración de este órgano, por lo que es básico cubrir las necesidades. Son de 700 mg diarios hasta los 3 años, 900 mg de los 4-8 años y de 1000-1200 mg hasta los 13. 

Los estudios demuestran que la ingesta suficiente de este ácido graso mejora la memoria, la velocidad de realizar tareas cognitivas, el aprendizaje y el desempeño cognitivo. 

Además, el consumo de estas grasas se ha relacionado con la prevención y el tratamiento del Parkinson, el déficit de atención e hiperactividad, la esquizofrenia y la depresión.

Por un lado, incrementa el número y funcionalidad de las neuronas dopaminérgicas implicadas en el movimiento. Por otro lado, tanto en personas con esquizofrenia como con hiperactividad, los niveles DHA eritrocitario son bajos, por lo que alcanzar las dosis suficientes durante la época fetal disminuye los síntomas y su severidad.

Es importante tenerlo en cuenta, ya que el déficit mantenido durante esa etapa es irreversible, lo que supone que se manifiesten dichas enfermedades.

Además, en niños con déficit de atención, es necesario darles un suplemento, ya que la oxidación de los AG está aumentada y, a su vez, se incrementan los niveles de dopamina y serotonina. Incluso, podría resultar plausible para prevenir la depresión, aunque todavía no hay estudios clínicos que lo demuestren.

Entonces, ¿por qué es importante consumir grasas saludables?

Por todo lo comentado anteriormente, es evidente por qué es importante consumir grasas saludables desde pequeños e incluso continuar consumiendo una cantidad suficiente a lo largo de la vida que permita mantener una buena función cognitiva

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